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Desarrollando a nuestro personaje - Guía definitiva Bloodborne - Trucos, consejos y secretos

Cómo mejorar y evolucionar a nuestro personaje en Bloodborne.
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Subir de nivel

Para subir de nivel necesitaréis al menos uno de Lucidez para poder ver a la muñeca del Sueño del Cazador como un ser vivo y hablar con ella. Como al principio no tendremos ninguno, la forma más fácil de obtener nuestro primer punto de Lucidez será encontrarnos con el primer jefe final del juego.

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Una vez hecho esto, simplemente tendremos que hablar con la muñeca y seleccionar la opción de "Canalizar los ecos de sangre". Aquí nos saldrá un menú donde nos permitirán mejorar nuestras estadísticas a cambio de una determinada cantidad de ecos. Mientras más veces hayamos hecho este proceso, más caro nos costará nuestro siguiente punto de estadística.

Repartiendo nuestros puntos de estadística:

Existen seis estadísticas distintas a mejorar y las cuatro últimas de la lista también determinan las armas que nos podemos equipar:

- Vitalidad: Mejora nuestra barra de vida.

- Aguante: Mejora nuestra barra de brío.

- Fuerza: Mejora la efectividad de nuestros ataques con armas que utilicen esta estadística. Suelen ser las más pesadas.

- Habilidad: Mejora la efectividad de nuestros ataques con armas que utilicen esta estadística. Suelen ser las más ligeras.

- Viveza de Sangre: Mejora la efectividad de nuestros ataques con armas que utilicen esta estadística. Suelen ser las que usan balas de mercurio (aunque hay alguna que otra excepción).

- Arcano: Mejora la efectividad de nuestros ataques con armas y herramientas de cazador que utilicen esta estadística.

Aquí hay que tener en cuenta que cada estadística tiene unos límites de mejora. Hasta los 25 puntos, cada nivel que invirtamos en una característica nos mejorará notablemente. Pasado ese punto, la mejora se verá reducida prácticamente a la mitad y finalmente, una vez lleguemos a 50 puntos en un atributo, la mejora será prácticamente inexistente.

De este modo, si, por ejemplo, tenéis un arma que escale por Fuerza y Habilidad de forma parecida, lo que más os interesará será subir primero a 25 cada uno de esos dos atributos, y luego los dos a 50 para que la mejora sea más efectiva.

Os recomendamos también que no descuidéis vuestra Vitalidad y vuestro Aguante, ya que si no subís la primera os acabaréis encontrando con enemigos capaces de liquidaros de un solo golpe, y si no hacéis lo propio con la segunda lo vais a pasar bastante mal a la hora de esquivar, atacar y contraatacar, ya que os faltará brío con mucha frecuencia y tendréis una movilidad tan limitada que no pararéis de quedaros vendidos frente al enemigo.

A la hora de decidir qué estadísticas de ataque priorizar, os aconsejamos que vayáis subiendo tanto la Habilidad como la Fuerza en un principio, al menos hasta que deis con vuestra arma ideal. Una vez hayáis encontrado vuestra favorita, maximizad las estadísticas con las que más escale para sacarles todo el provecho posible.

En nuestro caso, hemos obtenido unos resultados sorprendentemente buenos con la Espada Sagrada de Ludwig (un arma que podréis comprar por 20.000 ecos de sangre en la tienda una vez que cumpláis unos requisitos concretos) y subiendo precisamente Fuerza y Habilidad como estadísticas primarias, aunque procurando también no dejar muy atrás el Aguante (eso sí, no lo subáis mucho más allá de 35 o 40).

Además, también resulta muy recomendable subir Arcano al menos a nivel 15, ya que esto os permitirá usar la "Concha de fantasma vacía" a cambio de tres balas de mercurio (se encuentra en la parte más alta del edificio de Byrgenwerth). Esta herramienta imbuirá el arma que llevéis en poder arcano, aumentando su daño considerablemente y os vendrá genial si no domináis demasiado los Ataques viscerales o vais por lo general con el arma en su forma de a dos manos.

Mejorar nuestro arsenal

Tan importante como subir de nivel a nuestro personaje será mejorar las armas que vayamos consiguiendo, especialmente las que más utilicemos. Esto lo podremos hacer en el taller de la cabaña del Sueño del Cazador. Para hacer esto nos pedirán unos pocos ecos de sangre y varias "piedras de sangre".

Existen cuatro tipos distintos de estos materiales: los "fragmentos de piedra de sangre" para los tres primeros niveles de cada arma, los "fragmentos gemelos de piedra de sangre" para los tres siguientes, los "bloques de piedra de sangre" para los tres siguientes y finalmente una "roca de sangre" para la última mejora posible. Por lo tanto, solo podremos subir nuestras armas hasta el nivel 10.

Cada mejora que le hagamos a un arma no solo incrementará su daño, sino que también mejorará el bonificador que obtendremos por nuestras estadísticas cuando la tengamos equipada y desbloquearemos huecos para añadirle gemas sangrientas.

Las gemas sangrientas

Además de mejorar nuestras armas "subiéndolas de nivel", también podremos potenciar sus efectos gracias a las gemas sangrientas, unas joyas que podremos encontrar matando enemigos y explorando los escenarios. Estas pueden darnos beneficios de todo tipo, como añadir daño elemental a un arma, mejorar su daño físico o incrementar el bonificador de una estadística.

Cada arma tiene hasta tres huecos, aunque tendremos que asegurarnos de que nuestras gemas tengan una forma que le permita encajar en ellos. Para equiparlas nos tocará ir al taller del Sueño del Cazador y desde allí seleccionar las que queremos para cada hueco. Lo bueno es que podremos cambiar unas por otras sin coste alguno siempre que queramos y sin perder las que tuviéramos equipadas previamente, de modo que os animamos a que experimentéis sin miedo con diferentes combinaciones.

Eso sí, para poder equipar gemas sangrientas tendremos que derrotar primero al Padre Gascoigne.

Las runas de Caryll

A medida que avancemos en el juego iremos obteniendo una serie de runas especiales con las que podremos equipar a nuestro personaje, aunque antes de poder hacer esto tendremos que derrotar a "La Bruja de Hemwick", un jefe final opcional al que podréis acceder siguiendo el camino que se encuentra a la izquierda de la entrada a la Gran Catedral de Yharnam.

Estas runas nos darán beneficios diferentes a los de las gemas sangrientas, ya que afectarán directamente a nuestro personaje y no al arma. Entre estas mejoras encontraremos cosas como incrementar el número máximo de viales que podemos llevar encima, obtener más ecos de sangre de los enemigos, aumentar nuestra barra de vida o brío, mejorar nuestra resistencia a un determinado estado perjudicial, etcétera.

Al igual que las gemas sangrientas, podremos intercambiarlas sin coste alguno siempre que queramos desde el Sueño del Cazador, permitiéndonos adaptar nuestra configuración de runas según lo requiera la situación. Podremos tener equipadas hasta tres normales y una especial que determinará la facción a la que perteneceremos.

Los atuendos

Durante nuestra aventura encontraremos una gran cantidad de atuendos que podremos equiparnos y que constan de cuatro partes: cabeza, torso, manos y piernas. Estos no se pueden mejorar y los beneficios que nos dan no llegan a sentirse nunca como determinantes, aunque cambiar de uno a otro según la situación puede facilitarnos mucho las cosas, ya que cada traje nos da unas resistencias y defensas u otras.

De esta forma, si vais a pasar, por ejemplo, por una zona con mucho Veneno Lento y tenéis equipo que os suba la resistencia a dicho estado perjudicial, podría ser una opción muy recomendable vestirlo, aunque perdamos defensa física o resistencia al fuego. Nosotros al menos no hemos encontrado ningún atuendo que destaque frente al resto, por lo que al final se convierten en un elemento puramente situacional y estético.

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