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Misiones secundarias de Velen - The Witcher 3: Wild Hunt

Una de las regiones más inhóspitas de los Reinos del Norte. Nadie en su sano juicio, si tiene a dónde ir, escogerá Velen como el lugar en el que quiere pasar el resto de su vida.
Misiones secundarias de Velen - The Witcher 3: Wild Hunt
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Velen es uno de los lugares más castigados por la guerra con Nilfgaard. Las batallas han dejado descampados plagados de cadáveres y, lo que es peor, monstruosidades de todo tipo que se han hecho con bosques y pantanos. Los pocos que quedan en esta tierra de nadie intentan llevar el día a día ignorando la muerte que les rodea.

Puños de furia: Velen: En los Reinos del Norte no hay boxeo como tal. Pero eso no impide que la gente quiera quitarse el frío de la manera más normal del mundo: a puñetazos.
Carreras: Percha del Cuervo: Velen es un lugar pobre y no hay un hipódromo cercano, pero no por eso la gente va a dejar de apostar a las carreras de caballos... en especial si un brujo es el jinete
Gwynt: Jugadores de Velen: El Gwynt es muy popular por todo el mundo. Incluso en un páramo como es Velen, hay jugadores que buscan demostrar que son mejores que tú. Déjales claro lo equivocados que están.
Gwynt: Jugar contra posaderos: Hay otro grupo de jugadores de élite repartidos por Velen. Llevar una posada deja suficiente tiempo libre como para que sus encargados tengan ganas de desafiarte.
La caída de la casa de Reardon: En una mansión en ruinas en Valdetilo hay algo oculto. Algo que no debería estar ahí. Es incluso posible que ese algo sea, por qué no decirlo, una presencia del pasado de Geralt.
Documentos falsos: Incluso en medio de toda esta matanza, hay quienes intentan hacer negocio. De formas ruines y miserables, cada uno se busca la vida como buenamente puede, por poco honrado que sea.
Cosecha amarga: Si algo queda en los campos de batalla, los saqueadores se encargan de llevárselo. El problema es que en lugares con tanta muerte, los monstruos suelen querer conseguir un trozo de carne humana.
Defensor de la fe: No está bien reírte de las creencias de otros. Ni de sus dioses. Y ya, si hablamos de tirar al suelo sus altares, la cosa es total y absolutamente imperdonable...
La verdad está en las estrellas: La adivinación es todo un arte, y algunos están capacitados para ella. Sin embargo, el que no vale, busca ayuda, esa verdad en las estrellas a las que se llega con pociones especiales.
Mercancías peligrosas: Cuando todo está podrido, llevar una carga puede ser peligroso. Pero si, además, tu carga es la de este pobre hombre, la situación es infinitamente peor para ti.
Voluntario: En ocasiones, al ejército se alista cualquiera. No se discrimina por razones de sexo, edad, o religión. Ni siquiera te discriminan si resulta que eres un enorme trol de piedra.
Corazón salvaje: Cuando desaparece un ser querido, hacemos todo lo que sea posible por localizarlo. Sin embargo, hay ocasiones en las que encontrar a esa persona puede hacernos mucho daño.
Lazos de sagre: Una madre busca a su hijo, alistado con el ejército de Nilfgaard. Pero la guerra no conoce de amor materno, y si te descuidas, te arranca de los brazos de tu familia sin compasión.
Morir en la hoguera: La xenofobia es un mal común en tiempos de crisis. Aunque Geralt se juró a sí mismo ser neutral, le resulta imposible apartar la mirada cuando se quiere matar por el simple placer de matar.
Piras fúnebres: Con tanto cadáver por los descampados, el aire está empezando a ser tóxico. La mejor manera de evitar la propagación de enfermedades es quemar los cuerpos.
Ritual de despedida: Incluso en Velen, cuando hay algo extraño en el vecindario, ¿a quién vas a llamar? Pues eso: a los cazafantasmas. Aunque sean unos fantasmas la mar de pacíficos.
Maestros armeros: Alguien tiene que haber en los Reinos del Norte que tenga una habilidad como herrero por encima de la media. Sólo ellos pueden crear esa pieza de equipo de brujo que tanto buscas.
La lámpara mágica: Keira Metz está buscando algún tipo de artefacto en las ruinas élficas. Se llama lámpara mágica, pero desde luego no parece que esconda ningún genio dentro.
La invitación de Keira Metz: Keira Metz tiene ganas de agradecernos el haber ayudado con la búsqueda de la lámpara mágica. O eso dice ella. Lo más posible es que sólo pretenda hacernos algún otro encargo.
Una torre llena de ratones: Geralt acude a la isla de Palengre con la lámpara mágica. En este lugar se ha lanzado una poderosa maldición y Keira, en su infinita bondad, quiere levantarla. ¿Una hechicera bondadosa?
Un favor para un amigo: Después del fiasco (o no, según se mire) en la isla de Palengre, Keira aún tiene algo que pedirnos. Parece ser que el servicio de correos en Velen no funciona demasiado bien.
Para el avance del saber: Keira Metz ha desvelado lo que quería: hacerse con las investigaciones sobre el Catriona de Alexander. El motivo puede que sea relativamente noble, pero las consecuencias pueden ser terribles.
La víspera de los antepasados: El Conjurador (sí, el tipo de la cabra) tiene un problema que requiere de un brujo. En Palangre, algo ha despertado y es necesario que vuelva al lugar del que ha venido.
Un dios codicioso: En la espesura del bosque, unos hombres adoran a un dios. Pero ni es oro todo lo que reluce, ni un dios codicioso puede ser tan bueno como para ser real.
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