Análisis Legacy of Kain: Defiance Remastered: Una remasterización menos ambiciosa de lo esperado (PS5, PC, Xbox Series X, Xbox One, PS4, Switch 2, Switch)
Seguramente muchos de los que ahora estéis leyendo estas líneas habréis escuchado alguna vez la expresión "utilizar la ley del mínimo esfuerzo" para realizar cualquier tipo de trabajo. Su uso es particularmente habitual en colegios e institutos y sirve como manera de decirle al alumno que, pese a haber aprobado un examen o tarea, el esfuerzo realizado está por debajo de sus capacidades reales. Es más: es muy posible que todos hayamos salido del paso en alguna que otra ocasión a sabiendas de que podríamos haber dedicado más tiempo y esfuerzo para bordar cualquier actividad que teníamos que hacer más por obligación que por un simple placer mundano. Al final todo depende del resultado que queramos obtener y de lo orgullosos que nos queramos sentir al respecto.
Esa ley del mínimo esfuerzo de la que hablamos se ha normalizado en los últimos años al hablar de remasterizaciones de juegos de antiguas generaciones. En algunos casos se saldan con un resultado más que aceptable, como es el de Legacy of Kain: Soul Reaver 1 & 2 Remastered, donde Asphyr introdujo pequeños cambios aquí y allá con los que mejoraban una experiencia de juego desfasada y poco amigable de cara a los jugadores más jóvenes, así como un apartado gráfico propio de la generación de 32 bits, con todo lo que ello conlleva a nivel de iluminación, texturas, tiempos de carga, etcétera. En otras ocasiones, como en la presente, la falta de ambición resulta molesta y transmite constantemente la impresión de lanzar al mercado un producto tratado con poco mimo y cariño, dos aspectos fundamentales cuando se trata de relanzar la entrega final de una franquicia como Legacy of Kain.
Después de todo, no es lo mismo mejorar técnicamente un producto lanzado originalmente en 1999 que hacer lo propio con uno que vio la luz a finales de 2003. Sin embargo, no por ello perdimos la esperanza de que este Legacy of Kain: Defiance Remastered fuese capaz de solucionar los problemas que presentó en su día y por lo que fue duramente criticado pese a ofrecer un argumento magnífico, con el que Amy Hennig volvió a demostrar por qué es considerada una de las mejoras guionistas de esta industria, y que nació con la idea de combinar dos estilos de juego muy diferentes como son el de Blood Omen 2, con un Kain como protagonista y más enfocado en la acción, y el de Soul Reaver, centrado en el papel redentor de Raziel en su inexpugnable viaje hacia la verdad que esconde el siempre tenebroso mundo de Nosgoth.
El cierre de una franquicia mítica
Podríamos hacer correr ríos de tinta para hablar de la importancia que Defiance tuvo en el mercado, tanto para los aficionados como para la prensa; de la recepción dispar que obtuvo entre ambos, a medio camino entre la decepción y la admiración; de los pormenores de un desarrollo que se vio afectado por los recortes que se produjeron durante el periodo de creación de Soul Reaver y que aquí contaron con vía libre para atar los cabos sueltos que dejaron tras de sí anteriores entregas… Pero para hacerlo nos enredaríamos en cuestiones ajenas al remaster que hoy nos ocupa. Basta con saber que en esta quinta entrega de la franquicia se cruzan y chocan los caminos de Kain y Raziel, a quien el siempre caprichoso destino une para luchar por una misma causa: recuperar el esplendor perdido de Nosgoth. Como entrar en más detalles sería destripar la parte más interesante del juego, os ahorraremos el mal trago.
Si sois acérrimos de la serie, el valor del remaster seguirá vigente gracias a su intrincada historia y a la sutil forma que emplea para justificar los acontecimientos que se suceden, que en muchas ocasiones rompen con los clichés de este tipo de tramas en las que vampiros, humanos y criaturas de ultratumba se dan cita. Al igual que sucedió en el remaster de Soul Reaver, Defiance incluye material extra que muchos pueden haber pasado por alto y al que hasta la fecha no habíamos tenido acceso. También, al igual que en aquel caso, tanto los niveles perdidos, vacíos de contenido, como las ilustraciones digitales, cómics y demás material adicional no ofrecen nada especialmente nuevo más allá de servir como plato entrante para saciar las ganas de conocer más sobre la serie y los pormenores de su desarrollo. Por otro lado, si no conocemos la franquicia todo este material sirve como una curiosidad que amplía el lore y moldea el concepto que podamos tener del argumento.
La demo perdida
Se mire como se mire, el contenido más llamativo de esta edición es la presencia de una demo de The Dark Prophecy, una entrega que fue concebida en su día como sexta entrega de la franquicia y que terminaría siendo desechada antes de anunciarse oficialmente. La idea original era continuar con la historia de Kain, profundizando en la mitología de los Hylden y cerrando los arcos que no terminan de esclarecerse en Defiance. Aunque su desarrollo estuvo en marcha muy poco tiempo, apenas seis meses, hubo una pequeña parte jugable a la que por fin podemos acceder…, aunque solo si adquirimos la versión Deluxe, algo más cara que la base, en un movimiento difícil de explicar teniendo en cuenta que la susodicha demo tiene una duración inferior a los diez minutos.
Es un manjar exquisito para los aficionados que piden a gritos desde hace años que se continúe con la serie, pero al margen de eso, no aporta realmente nada a nivel argumental. Descubrimos sin gran asombro que se planeaba emplear el motor gráfico y el sistema de combate de Defiance (algo que, por suerte, no sucedió), que la ambientación seguiría la senda habitual de Legacy of Kain y que no se planeaba introducir grandes cambios en el concepto de juego. Aunque en redes se ha hablado largo y tendido acerca de cuál era la duración de la demostración original, poniendo en duda si esta versión es realmente la auténtica o una rescatada por parte de Crystal Dynamics y PlayEveryWare, encargados del remaster, lo cierto es que su presencia aquí añade un interesante atractivo. Por eso es incomprensible que no forme parte de la edición base, a falta de saber si se lanzará en una hipotética versión física que, por el momento, no se ha confirmado oficialmente.
Un lavado de cara poco ambicioso
Volviendo al juego en sí, resulta inevitable entretenerse en el menú principal, descubriendo esos pequeños detalles que buscamos en ediciones que prometen ser un regalo para coleccionistas, pero pese a que el contenido adicional es interesante, no es ilimitado. Tarde o temprano pasamos a revivir la aventura y a descubrir de primera mano las novedades que ofrece esta edición en cuanto a la parte técnica y jugable se refiere, y es justamente en ese momento cuando el esfuerzo volcado en el material extra queda algo empañado por un acabado gráfico por debajo de lo que cabría esperar. Hace relativamente poco tiempo se confirmó que Crystal Dynamics había apostado por emplear la IA para completar el salto a la alta definición, una noticia que no termina de convencer a nadie principalmente por todo lo que ello implica, pero sobre todo por el resultado final que ofrece.
No se trata de que las texturas no sean buenas o de que no se aprecie un salto cualitativo en el diseño de los personajes, por poner un ejemplo. El problema es la falta de consistencia en el diseño del mundo que nos rodea, que en unas ocasiones destaca más que en otras. Al igual que en el caso de Legacy of Kain: Soul Reaver 1 & 2 Remastered, podemos cambiar entre el estilo gráfico original y el nuevo con tan solo pulsar un botón. Pero a diferencia de la enorme (y lógica) diferencia gráfica entre el estilo original del primer Soul Reaver con la remasterización, en Defiance hay momentos en los que sentimos que apenas se ha puesto empeño en ofrecer algo más que un simple salto HD. Apreciable, sin duda, pero poco significativo a la larga. Esperábamos algo más en este sentido y lo que aquí vemos transmite la sensación de ser poco ambicioso.
Mejor control y, lo más importante, una cámara estable
Esa sensación de la que hablamos contrasta con un aspecto que sí ha cambiado y con el que se mejora notablemente la experiencia del original: la cámara ahora se sitúa detrás del personaje y no busca ofrecer planos aparentemente cinematográficos con los que solo se imposibilita saber hacia dónde saltamos cuando es menester hacerlo o dónde están los enemigos cuando toca luchar contra ellos. Como es posible alternar entre ambas versiones, si lo deseamos podemos probar a jugar con las texturas en HD y la cámara original, una experiencia realmente apasionante con la que no tardaremos en entender el porqué de la importancia de este cambio.
Con la cámara se reajusta casi de forma inevitable el comportamiento de ambos protagonistas en relación con el mundo que les rodea. Curiosamente, los problemas del motor de físicas siguen estando aquí presentes, con molestos bugs que ofrecen algunos momentos vergonzosos, como enemigos flotando inexplicablemente en el aire. Desde que se lanzara el juego el pasado 3 de marzo, han aparecido distintos parches que han ido solucionando algunos de estos problemas. Sin embargo, esto no nos salva de seguir sintiendo que, pese a mejorar el control y la precisión a la hora de golpear, hay otros aspectos, como los saltos, en los que no se ha profundizado en absoluto, reforzando una vez más la impresión de que se ha realizado aquí el mínimo esfuerzo para sacar adelante un remaster en el que pesa más el contenido adicional que las novedades en concepto de jugabilidad.
Hay algún que otro aspecto secundario que se ha introducido y que apenas tiene relevancia, como el modo foto, destacado aquí como una gran revelación, o la posibilidad de cambiar la apariencia de los dos protagonistas, dos aspectos meramente anecdóticos que a la postre no tienen ninguna importancia en la experiencia de juego. Por otro lado, el apartado sonoro mantiene un nivel aceptable, con un buen doblaje al español, el mismo que pudimos disfrutar hace algo más de veinte años, algo aplicable también si preferimos jugar en inglés, con subtítulos en nuestro idioma. Sirva este punto como ejemplo de los altos valores de producción que presentó el juego en el momento de su aparición y de la importancia de su lanzamiento en un mercado con PS2 en plena ebullición.
Conclusión
Mientras analizábamos este Legacy of Kain: Defiance Remastered no hemos podido evitar sentir una sensación que no sabemos cómo describir. Tal vez sea rabia, decepción o simplemente perplejidad ante ciertas decisiones tomadas a la hora de plantear este remaster. No hablamos del juego en sí, que sigue ofreciendo un nivel de calidad notable y al que la nueva cámara y el sistema de control mejorado le sientan de maravilla, sino de la falta de ambición de cara a ofrecer una mejora gráfica sustancial durante toda la partida y no solo en momentos puntuales. Tampoco entendemos por qué uno de los aspectos más interesantes para los acérrimos de la franquicia, entre los que se encuentra la persona que suscribe este análisis, solo se ofrezca en una versión Deluxe que, por lo demás, no aporta absolutamente nada más que eso: una demo de apenas diez minutos de duración de The Dark Prophecy, esa aventura final que pudo ser y nunca fue.
Para el jugador que no conociese la aventura original, esta será una experiencia muy entretenida y curiosa que sirve para conocer mejor la serie. Para los que esperaban una versión definitiva, con unos gráficos en HD a la altura de las circunstancias, resulta algo decepcionante que no se haya puesto más esmero y ambición en crear un producto redondo que transmitiese la impresión de haber recibido el cariño que merece esta franquicia. Aplicar lo que en la introducción de este artículo definimos como la ley del mínimo esfuerzo puede valer cuando se trata de productos mediocres, pero cuando se habla de todo un clásico de la industria como Legacy of Kain, no es suficiente. Sin embargo, es con lo que toca conformarse hasta que, con un poco de suerte y cruzando los dedos, Crystal Dynamics apueste de una vez por crear un remake con todas las de la ley.
Hemos analizado este juego en PS5 tras descargar el juego directamente desde PS Store
NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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