Cuándo y dónde empezar La felicidad es una nave caliente
Para activar esta misión, tienes que hablar con Junlei Tennyson y ofrecerte a ayudarle con sus problemas. Si has estado siguiendo nuestra guía, te recomendamos en su momento que la activaras durante Bebiendo vino de zafiros.
Cómo completar la misión de la mejor manera
Cuando aceptes la misión, antes de nada, ve a la zona del hangar, donde está tu nave. Estás buscando a Felix, un personaje que deberías encontrar apoyado al final de la pasarela por la que accedes a la Falible.
Habla con él, acepta su oferta y se convertirá en un nuevo acompañante para tu grupo.

Ahora ve al ascensor que te marca el indicador y ve a Hangares traseros. Nada más avanzar, te encontrarás con el Capitán Macredd. Si llevas a Felix en el equipo, podrás salir del aprieto de forma pacífica. Lo único que debes hacer es decir que vienes a por piezas y pagar 720 bits (o bien tener Mentira 40 para seleccionar una opción especial). La idea es que no le mates, al menos por ahora. Tranquilo, pronto volveremos y llenaremos de plomo a esta banda de asquerosos.
Para llegar hasta la pieza, simplemente ve hacia la izquierda en el primer desvío y sube las escaleras hacia una sala donde darás con ella. Antes de volver con Junli, en la zona inferior, en el siguiente desvío, hay unas escaleras que bajan. En al sala a la que llegas estará la Soldado Lettie Dixon. Responde "He venido a recoger unas piezas de radiadores. A ingeniería le vendría bien tu ayuda para instalarlas".

Vuelve con Junlei para entregar las piezas. Tendrás que coger un ascensor que hay un poco más adelante y a la derecha de su oficina para descender. Solamente hay un camino posible, pero habrá varios monstruos y robots por el camino. Nada especialmente preocupante, no temas. Una vez llegues al terminal y reactives los ventiladores, vuelve por donde has venido para entregar la misión. Aparte de las cantidades indecentes de XP que has recibido, conseguirás 22.000 XP al hablar con Junlei, además de 3.750 bits y las Gafas de soldador, una armadura exclusiva. Y, por supuesto, reputación de La Pionera.






