Última esperanza es la decimosexta parte de la historia de Nioh 3, y comenzará al terminar Última esperanza. Cada una de las partes se divide en misiones y objetivos bastante simples, y a lo largo de esta sección te iremos dando las indicaciones necesarias (cuando sea oportuno) para que puedas avanzar sin riesgos y con consejos sobre coleccionables, misiones y jefes.
Un final siniestro
La submisión de esta parte comenzará nada más recuperar el control de Takechiyo. Ojo porque todavía quedan coleccionables por encontrar si quieres todos los logros/trofeos. Si quieres, nada más empezar puedes bajar por el pozo que te llevaba al combate con Kunimatsu. Hay una tumba sangrienta especial, sal usando la veta espiritual. Ahora sube las escaleras y activa la estatua Castillo de Edo: puerta interior.

Antes de continuar, abre el Pergamino de combate y completa Atracción por el incienso yokai y Shinsengumi: el mejor de cinco, por no dejarte nada en el tintero. Después, sigue por el único camino posible y despeja un Purgatorio menor. Después usa otra veta espiritual para cruzar un abismo. No tardarás en llegar a la estatua del Castillo de Edo: salones blancos.

Si abres la puerta junto a la estatua llegarás a una zona opcional del patio. Hay una Yasha, un par de Oni-bi y algunas amritas, luego ve por el pasillo hasta otro patio con una pendiente que sube a los tejados.
Desciende por el otro lado y estarás en una sala con espectros rojos, una puerta de atajo al patio de la Yasha y en la zona sudeste, un Guerrero magatsu y un cofre menor.

Continúa al sur por el pasillo hasta un patio donde aparecerá una Kasha (que es como un pisho, pero con másh eshpacio JAJAJAJA). Ya deberías haberte enfrentado a este enemigo, es más molesto que peligroso, como el Capitán Obvio. Pero eso no es todo, hoy tenemos 2x1 en jefes y cuando acabes con ella aparecerá un Nuribotoke, que estará en la fase de tentáculos de inicio para luego pasar a estatua y viceversa; en lugar de al revés como el original.
Después de eso encontrar una nueva veta espiritual por la que avanzar.

Esta veta te dejará directamente al lado de la estatua Castillo de Edo: salones negros.

Continúa por el único camino posible y ve pendiente de cuando vayas a cruzar un puente y aparezca Murakumo al fondo. El bicho es igual que Kusanagi, pero la versión mala. Gemelo malvado de toda la vida. Retrocede hasta lo alto de las rocas flotantes para salir de su zona de aggro y dispara con el mosquete o el cañón de mano para que se largue.

Atraviesa la casa pendiente del lado izquierdo para encontrar un cofre menor (amén de varias amritas) y otro cofre menor al fondo, en el centro del cruce del pasillo a la izquierda y las vetas a la derecha. Ve primero por la veta de la derecha.

Baja, elimina a los enemigos, recoge algo de loot, retrocede y ve por el pasillo al sur-sudeste para avanzar. Ve girando a la derecha cada vez que puedas hasta otra veta espiritual que te permitirá bajar hasta las otras vetas que viste desde la que usamos hace un momento. Desde el punto donde te deja usarás veta, esta vez de Carrera huracanada. Luego, retrocede y cruza el portón al suroeste.

Esta puerta te dejará junto a la estatua Castillo de Edo: oficina de la cámara interior.

Sube y atraviesa el edificio, luego cárgate a uno de esos hechiceros gigantes de cuello largo. Tras hacerlo, verás dos caminos: escaleras arriba (sur) y edificio a la derecha (oeste). Ve por el edificio de la derecha.

Si atraviesas el edificio, al salir por el otro extremo te encontrarás con un Oni-bi tormenta, un nuevo arrepticio del Purgatorio. Ya, en la sección anterior dije que aquel era el último. Demándame. Retrocede y esta vez ve escaleras arriba hasta que vuelva a aparecer Murakumo. Da un paso atrás cuando le veas, pégale un tiro para que se vaya y avanza.

Tras espantar al espíritu, sigue por el único camino posible hasta cruzar el pasillo de un edificio en lo alto de la pendiente. Sabrás que es el correcto porque te llevará hasta un patio donde se ven las espinas de un Raiju.

Acaba con él y rodea el edificio por el nordeste, sin bajar a la zona inferior. En la casa a la derecha del Guerrero esqueleto hay algunas amritas. Luego sigue el borde del acantilado hasta una escalera de mano que abre un atajo a una estatua anterior y continúa hasta una nueva veta espiritual con la que cruzar el muro. Continúa sin nada especialmente reseñable hasta encontrar una niebla negra de la que saldrá un Guerrero magatsu.
Justo después verás una veta espiritual de Romperrocas. Reviéntala y sube la pendiente.

Tendrás que usar otras dos vetas espirituales consecutivas. Abre el portón sin miedo, no hay nada chungo detrás de esta puerta. Al contrario, darás con la estatua Castillo de Edo: pasadizo.

Continúa con cuidado: en la sala central hay un quintal de samuráis. Primero acaba con todos, luego abre el cofre de uno de los laterales y busca al nurikabe de la pared este. Debería apartarse con un gesto rojo.

Si pasas tras él, llegarás a un par de amritas. No subas la escalera, vuelve a la sala central con los samuráis y usa otra veta espiritual para volar a la parte superior. Hay unos cuantos samuráis y un monje invocador, así que ojo con las tumbas sangrientas porque saldrán espectros aunque no las toques.
Ahora deberías subir por el noroeste, pero fíjate en el agujero a tu izquierda, al pie de la pendiente.

Esto te dejará en una zona del tejado sobre la última estatua que hemos activado, inaccesible de otro modo. Encontrarás un puñado de amritas, un par de enemigos y al (ahora sí) último arrepticio del Purgatorio en una esquina: es un Oni-bi huracán (uno de los espíritus con forma de cabeza, de color verde) que hará aparecer un elemental de cada cuando le ataques.
Sube por los salientes hasta ver una nueva veta espiritual. Lleva a la zona del nurikabe, úsala para marcarla vuelve arriba, avanza y dispara a Murakumo, que aparecerá sobre la puerta del edificio que vas a cruzar.

En este edificio, verás que al final del primer pasillo tienes una veta espiritual que puedes usar, no lo hagas pero quédate con la posición.

Recorre esta planta para dar con algunas amritas, un Oni carcelero, un Yoki y un cofre menor. Ahora sí, usa la veta, recorre todo el tejado recogiendo amritas y sube la pendiente tras el Oni carcelero hasta la estatua de la atalaya de la torre.

Si miras a la derecha de la estatua verás unos biombos. Rómpelos y verás un agujero en la pared. Baja por ahí para llegar a una nueva veta espiritual que te llevará a la última fuente termal del juego.
Sal por el agujero de la pared y gira dos veces a la izquierda. Darás con una amrita que contiene el Texto de habilidades secretas - Dominio de pulso de Ki.

Vuelve a la esquina opuesta para usar otra veta espiritual para volver a la última estatua que has activado. Usa la siguiente veta espiritual, junto a la estatua; para avanzar. Verás una secuencia nada más aterrizar y luego tendrás que destruir el Velo de Muerte. Una vez acabes con su barra de vida, al subir las escaleras activarás el último santuario del juego.
Ahora cruza el ojo del Velo de Muerte para enfrentarte a Hiruko.
Tras el combate, recoge todo el loot e interactúa con Kunimatsu. Ahora tendrás que tomar una decisión que afectará al final que verás. Ahora podrás activar la dificultad más alta, volver a jugar todas las misiones principales y conseguir equipo de categoría divina, amén de varias funciones adicionales que te explicarán con detalle. No está nada mal y... siempre tienes un desafío extra.



