Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Xenoverse

Dragon Ball Xenoverse. Seguimos repasando los juegos basados en la obra de Akira Toriyama.
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Actualizado: 3:50 13/9/2020
Verano de Dragon Ball

Dragon Ball FighterZ fue uno de los grandes anuncios del pasado E3, y tras su calurosa acogida en Vandal queremos celebrarlo con el Verano de Dragon Ball, un repasado de los juegos más importantes basado en el manga de Akira Toriyama, que realizaremos del 1 de julio al 31 de agosto.

Hoy os hablamos de un nuevo juego, y estos son los títulos de los que os hemos hablado hasta el momento:

Dragon Ball Xenoverse (2015)

Tras varios juegos algo experimentales y de cuestionable calidad como Ultimate Tenkaichi o Battle of Z, Bandai Namco parecía que había terminado de perder por completo el rumbo a la hora de adaptar Dragon Ball nuevamente a los videojuegos, aunque por suerte para todos en 2015 nos sorprendió con el lanzamiento de Dragon Ball Xenoverse, un título que a pesar de quedarse muy lejos de los mejores juegos de la serie, supo aportar algo de aire fresco a la saga y regalarnos muy buenos momentos en compañía de nuestros personajes favoritos.

El proyecto nació de las cenizas del tristemente cancelado Dragon Ball Online, retomando gran parte de su premisa principal para que así tuviésemos la oportunidad de crear a nuestro propio personaje y embarcarnos en una aventura como Patrulleros del Tiempo para defender la historia de del manga de las malvadas fuerzas que amenazan con alterarla y provocar un gran desastre.

Este argumento permitió a Dimps volver a narrarnos los hechos que todos conocemos, pero desde una nueva perspectiva y con sorprendentes cambios muy atractivos para los fans, al mismo tiempo que se desarrollaba una nueva historia completamente original de fondo que iba hilándolo todo y que bien podría haber pertenecido a una OVA de la serie.

De este modo, nuestro avatar se convertía en nuestro personaje principal (podía ser de cinco razas distintas, cada una con sus propias características, las cuales también variaban según el sexo) y, como si de un juego de rol se tratase, podíamos hacer que subiese de nivel y aprendiese todo tipo de técnicas especiales sacadas del manga y el anime (algunas de ellas solo las adquiriríamos tras hacernos discípulos de ciertos héroes y villanos).

Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Xenoverse Imagen 2

Además, también teníamos que preocuparnos de obtener un buen equipo para mejorar sus atributos, por lo que al final teníamos un sistema muy completo con el que personalizar a nuestro propio guerrero para adaptarlo tanto visual como jugablemente a nuestro gusto y que se sintiese como un protagonista más del fantástico universo creado por Akira Toriyama.

El sistema de combate bebía de lo visto en títulos como Budokai Tenkaichi en el sentido de podernos mover y volar libremente por amplios escenarios tridimensionales, aunque todo estaba extremadamente simplificado y limitado, por lo que la cantidad y calidad de los combos que podíamos ejecutar no era especialmente alta, algo que acababa pasándole factura al juego a la larga y que lastraba mucho su faceta multijugador competitiva.

Lo bueno es que el título estaba centrado en las batallas por equipo, por lo que todo lo que se perdió a nivel técnico se compensó con una mayor profundidad táctica a la hora de decidir nuestros objetivos y trabajar de forma coordinada junto a nuestros compañeros.

Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Xenoverse Imagen 3

Como suele ocurrir, cuando jugábamos con la IA aliada casi todo el trabajo nos tocaba hacerlo a nosotros, ya que su comportamiento y utilidad dejaba mucho que desear, aunque jugado con amigos la diversión estaba prácticamente asegurada y se notaba que el sistema funcionaba.

Un detalle importante es que el mayor atractivo del juego radicaba en sus misiones (con múltiples objetivos e incluso batallas secretas desbloqueables si cumplíamos ciertos requisitos ocultos) y en su historia principal y no tanto en su multijugador competitivo, por lo que sería más correcto hablar de un juego de aventuras y rol online (podía disfrutarse también offline y en solitario) con un gran componente de acción que de un título de lucha al uso.

La plantilla de personajes también dejó que desear, resultando un tanto escasa y con una selección muy cuestionable que se dejaba en el tintero luchadores muy importantes. Además, estaba terriblemente equilibrada, por lo que al final casi todo el mundo apostaba por subir su personaje y entrenarlo al máximo.

Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Xenoverse Imagen 4

Gráficamente tampoco estuvo a la altura, con unos modelados de personajes meramente correctos, aunque estaban bien animados y eran perfectamente reconocibles. Por desgracia, la iluminación y ciertos diseños resultaban un tanto extraños y no terminaban de encajar, y los efectos eran bastante irregulares, como los de destrucción de los escenarios.

A pesar de todos sus defectos, Dragon Ball Xenoverse consiguió poner a Goku de vuelta en el buen camino y hacernos pasar muy buenos ratos, algo que le valió un gran éxito comercial que justificó el desarrollo de una secuela de la que hablaremos en unos días.

Carlos Leiva
Redactor

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