Vandal

Templo del desierto - The Legend of Zelda: A Link Between Worlds

Una mazmorra con quince cofres en su interior.
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Si has seguido esta guía, bastará con que toques la campana y selecciones la veleta que te deja frente a la mazmorra. Si no es el caso, necesitarás tener el Báculo de las Arenas (preferiblemente mejorado por la mamá maimai). Consulta el capítulo "Cueva de los Bandidos" para más detalles sobre cómo conseguirlo.

Para adentrarte en la mazmorra tendrás que crear una lengua de arena en dirección norte desde la veleta. Lo mismo en la primera sala, desde lo alto de las escaleras, para cruzar por la plataformas superiores. Baja las escaleras de la izquierda y, al final de este tramo, eleva las arenas por la derecha. Así podrás llegar al cofre fundiéndote en el lateral. Contiene una rupia azul.

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Fúndete en la arena y pasa a la plataforma norte. Ve por la puerta. Baja las escaleras y sube por las del lado noreste. Aquí arriba te encontrarás con un par de enemigos letales a los que no puedes matar, así que fúndete en la pared para pasarlos de largo. Sal por la puerta de la derecha.

Sigue el pasillo de esta sala hasta encontrarte con una estancia abierta llena de arena. Crea primero un puente al este y, tras cruzar, otro al oeste (antes de bajar las escaleras, de manera que quede entre ambas columnas). Ponte en medio de los cuatro cristales y haz un ataque circular. Déjate caer a la arena y ve hacia el sur. Alza las arenas para protegerte de los ataques y sigue por la puerta.

Sube por las escaleras del sur, agarra la estatua y ponla sobre una de las baldosas oscurecidas (son interruptores). Ve hasta el saliente de más al norte y crea un puente de arena para llegar a una segunda estatua. Ponla también sobre una de las baldosas. La tercera estatua está abajo. Muévela un poco para que esté sobre la arena, de manera que puedas alzarla desde arriba usando el Báculo de las Arenas. Sitúala sobre la última baldosa y ve por la puerta que acabas de abrir.

Al entrar pisarás un interruptor rojo que abre un atajo. Mira hacia el este y crea un puente de arena. Cruza con cuidado y entra por la puerta del otro lado.

La puerta se cerrará tras de ti, y no se abrirá hasta que hayas despejado la sala. Usa el báculo para dejar al descubierto al enemigo y golpéale con todo lo que tengas. Ve por la salida del norte. Cruza toda la habitación y sube por las escaleras del noreste. La puerta de la derecha está cerrada, así que hazte un puente hacia la izquierda. Fúndete en la pared oeste y desplázate hacia la izquierda para alcanzar un cofre (cola de monstruo).

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Ahora sí, vete por la puerta del norte y abre el siguiente cofre, con el que conseguirás la brújula.

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Tira de la palanca de la derecha y regresa a la sala anterior. El chorro de arena ha modificado la sala, así que ya puedes recoger el cofre de la derecha, que contiene una llave pequeña.

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Y, con ella, es momento de abrir la puerta de la derecha, así que sube por las escaleras más cercanas. Tira de la palanca que hay en la pared norte de esta plataforma. Una cascada de arena lo ha cubierto todo, así que aprovéchala para crear un puente hacia las columnas del este. Desde ellas podrás ir hacia el norte y pulsar el interruptor rojo.

Alza las arenas en dirección oeste y fúndete en ellas para desplazarte por la pared de la cascada. Vuelve a tu forma original cuando estés en la salita del cofre, en cuyo interior hay el Guante del Titán. Ahora podrás levantar también las rocas grandes.

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Vuelve sobre tus pasos hacia la puerta del oeste y luego ve por la del sur. Sube por las escaleras del este y crea un puente en dirección sur. Aparta las dos grandes rocas de tu camino y abre el cofre (llave pequeña).

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Lánzate por el saliente y aparta la gran roca que bloquea la puerta de la izquierda. Ya puedes pasar por ella y cruzar el largo pasillo hacia el sur. Llegarás al exterior, aunque no por mucho tiempo. Tira para el norte y entra en la cueva.

Las baldosas de la sala saldrán disparadas a por ti, así que date prisa en elevar una columna de arena en la zona central. Ponte de espaldas a ella y protégete con el escudo. De esta manera tendrás cubiertos todos los flancos. A continuación aparecerán sendos enemigos a lado y lado. Alza la arena en la que están y ataca con la espada. Hecho esto, el camino se abrirá por el norte y un portal de teletransporte te permitirá volver al inicio de la mazmorra desde aquí.

Crea un pequeño puente de arena y fúndete en él, desplazándote hacia la izquierda para subir por las escaleras del oeste y pasar a la siguiente sala. Avanza por el estrecho pasillo esquivando las bolas con pinchos y derrotando a los enemigos. Al final, pasa por el pasadizo oculto que hay en el lado este y levanta la roca del fondo para desvelar un cofre hundido (rupia plateada). Tendrás que elevarlo con el Báculo de las Arenas.

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Vuelve al principio de la sala y, desde el suelo elevado, crea un puente central por el que cruzar. Sal por la puerta de la derecha. Baja las escaleras y, rápidamente, eleva la arena en la que está el enemigo. Pasa fundido por ella, sube la escalera y abre el cofre, que contiene otra rupia plateada.

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Ve por la puerta este y también por la siguiente. Baja las escaleras y atraviesa la sala hacia el sur, derrotando a los enemigos y prestando atención a los mecanismos que disparan flechas. Ponte sobre los bloques rojos y golpea el cristal. Sube las escaleras de la izquierda, crea un puente de arena y cruza a la plataforma central. Eleva la arena del sur, donde está la estatua. Apártala y deja la arena libre.

Regresa sobre tus pasos y, al volver a la planta inferior, una de las flechas estará golpeando repetidamente el cristal. Ahora los bloques rojos y azules se moverán con un patrón. Usa esto para alcanzar el cofre de la derecha. En su interior hay una llave pequeña.

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Con la misma técnica podrás llegar a la plataforma de la esquina superior derecha. Sigue por la puerta del norte. Baja las escaleras y levanta la gran roca de la derecha. Alza el cofre con el báculo y ábrelo (rupia plateada).

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Dirígete a las escaleras de la izquierda y rompe los bloques agrietados con una bomba. Si no tuvieras, puedes elevar la arena por la que llegan las bolas rodantes para que se ocupen ellas. Baja por el otro tramo de escaleras y aparta la roca grande que te encuentras. Ahora tienes que usar el Báculo de las Arenas para elevar la bola en los lugares en que la pasarela superior se corta; así llegará hasta el bloque del final y lo romperá.

Vuelve al sur de la sala y busca la puerta oculta que te lleva a la sala de abajo (fíjate en el mapa de la pantalla inferior). Bajo la gran roca hay un cofre con una rupia plateada.

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Recorre el camino inverso en forma de U para llegar a la sala que acabas de inundar de arena. No te será difícil crear puentes con el báculo para llegar al cofre que hay en una plataforma del sureste. Conseguirás la gran llave.

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Déjate caer y ve en dirección sur para acceder a una sala oculta: ¡una fuente de hadas! Restaura tu salud y recorre todo el camino inverso hasta la sala central de este piso, donde está el portal de teletransporte. Fúndete en la pared para llegar a las escaleras del oeste. Cruza la puerta, crea un puente hacia el norte y abre la puerta de la izquierda.

Necesitamos abrir la puerta del sur, y para ello será tan sencillo como elevar la arena sobre la que está el enemigo de láser letal. Él se encargará de activar los tres cristales. Vamos a la sala del sur.

La puerta se cerrará detrás de ti: vence a todos los enemigos para abrirla. Además, aparecerá un cofre, en cuyo interior hallarás una llave pequeña.

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Vuelve a la sala anterior y ve hacia el norte. Eleva al enemigo del láser y, rápidamente, sitúate sobre los bloques azules. Cuando se eleven, pasa a los rojos y, finalmente, fúndete en la pared para alcanzar la plataforma de más al norte. Abre la puerta y sube al segundo piso.

Una vez más, fíjate en el mapa de la pantalla inferior para descubrir que hay una sala tras esa cascada de arena que cubre la pared izquierda. Encuentra el pasadizo y abre el cofre (rupia plateada).

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Regresa a la sala de la cascada y dirígete a la puerta sur. De momento no podemos hacer nada aquí, así que da cuatro pasos hasta la siguiente puerta sur. Asómate el balconcito y crea un puente de arena hacia el este. Las estatuas irán cobrando vida según te acerques, así que avanza con cuidado. Abre el cofre y conseguirás la última llave pequeña.

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Baja a la arena y entra por la puerta del noroeste. Ahora ya puedes ir hasta el fondo de este pasadizo y abrir la puerta con cerradura. En esta sala necesitarás bombas. Puedes usar las tuyas propias o golpear a los enemigos para que hagan tal función.

Destruye el bloque agrietado más cercano y haz lo mismo con los otros dos del norte (te abrirán rutas para recoger rupias). Para romper los tres que están elevados tendrás que situar una bomba cerca y elevarla con el Báculo de las Arenas. Una vez hecho esto, las flechas disparadas por el mecanismo de la pared este llegarán al cristal. Esto hará que los bloques del sur suban y bajen. Úsalos para alcanzar la puerta elevada del suroeste.

Tira de la palanca y camina sobre la arena recien vertida hasta la puerta que te lleva al jefe de mazmorra. Crea los puentes oportunos hacia el sur, quitando de tu camino la gran roca que lo bloquea. Al cruzar la puerta llegarás al exterior. Fúndete en el muro y entra por la grieta para llegar al enfrentamiento.

Lleva equipado el Báculo de las Arenas y un arma a distancia en la otra ranura, como el arco. Tendrás que ir creando puentes de arena para acercarte al jefe, que se irá desplazando de columna en columna. Intenta acercarte de manera que lo puedas fundir a espadazos. Si resulta que no estás justo al lado, siempre puedes ir haciéndole daño con el arco (con un ojo puesto en la barra de vigor, no sea que luego te quedes vendido para los puentes). Sigue esta técnica hasta vencerlo.

Recoge el contenedor de corazón y examina el cuadro de Airín para liberarla. Luego usa el portal para regresar frente a la veleta de la Gruta de las Marismas.

Toca la campana y vuela hasta el Cementerio. Levanta la roca grande que hay en medio del cercado para descubrir un pasaje oculto. Equípate la lámpara y abre el cofre que hay en el centro de la sala. Contiene una rupia verde.

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Pulsa el interruptor rojo que hay en el suelo, al lado izquierdo, y ve por la puerta que acabas de abrir. Unos pasos más al oeste encontrarás otro cofre, con una rupia azul en su interior.

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Sube las escaleras del noroeste y camina por la pasarela metálica hasta alcanzar otro cofre (rupia roja).

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Fúndete en el muro y desplázate hacia la derecha para llegar a una llave pequeña. Con ella podrás abrir la puerta del noroeste. En la siguiente sala tendrás que vencer a todos los enemigos para abrir la puerta por la que debes continuar. Tira de la palanca del este y baja por las escaleras. Fúndete en la pared derecha y recoge el contenido del gran cofre: mineral maestro.

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Déjate caer por el lateral y toma la salida del sur. Levanta la roca grande que hay a la izquierda, pues debajo hay un bebé maimai.

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Ahora que ya tienes dos piezas de mineral maestro (la primera se consigue en la Cueva de los Bandidos), puedes ir a la fragua para que te mejoren la Espada Maestra. Vuela hasta la casa vacía y usa la grieta para viajar a Hyrule. Luego ve hacia la fragua y habla con el herrero.

Sal de la casa y aparta la gran roca que hay a la derecha de la escalera. Entra en la cueva y recoge la pieza de corazón.

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Ve hacia el norte y luego al oeste para llegar al adivino. Detrás hay otra cueva bloqueada por una roca, que ahora ya podrás apartar para tener acceso a la fuente de hadas que hay dentro.

Vayamos ahora hacia Kakariko. Sube las escaleras de la izquierda y ve por detrás de la casa de Sahasrahla, tomando el primer camino norte que encuentras. Aparta la roca, aplasta los tocones y sigue hacia el norte. Cruza el tronco de la derecha y aparta otra roca de las grandes para llegar a un cofre (rupia roja).

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Toca la campana y vuela hasta la Montaña de la Muerte. Desde la veleta, ve hacia el oeste hasta la última entrada. Recorre el largo pasadizo hasta dar con la roca grande que en el pasado no pudiste mover. Sigue el pasillo y sal al exterior. Ahí tienes un bebé maimai esperándote.

 22

Vuela a casa de Link y entra por la grieta hacia Lorule. Ve en dirección oeste y luego sur para llegar frente al octoestadio. Desde aquí, tira hacia el sur y entra por la grieta que hay en el muro. Ya en Hyrule, levanta la piedra central del círculo para hacerte con otro bebé maimai.

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Lánzate por el lateral y ve hacia el este hasta llegar a esa roca grande que siempre tuviste que esquivar fundiéndote en la pared. Sácala como dios manda y sigue hacia las ruinas. Busca un pequeño templo en la parte suroeste, aparta las dos rocas que lo bloquean y entra. Aquí necesitarás el bumerán y el gancho para hacerte con el tesoro.

Baja las escaleras y ponte sobre la balsa de la derecha. Usa el gancho para agarrarte al poste que hay más al este. Utilízalo también para activar el cristal. Vuelve a la plataforma principal y ponte en el pequeño trozo de suelo que hay junto a las escaleras. Mira hacia el norte y lanza el bumerán, para rápidamente irte corriendo hacia la derecha, de manera que al volver golpee el cristal. El agua sube.

Nada hacia el este y cruza el pasillo con los tornos con pinchos. Esquívalos buceando cuando vengan hacia ti. Ya en suelo firme, pulsa el interrutor rojo y dispara el bumerán al cristal del sur, corriendo hacia la derecha para dirigir el impacto. Tírate al agua y súbete a la balsa que todavía no usaste. Desplázate con ayuda del gancho, disparando primero al norte y luego al oeste. Úsalo también para activar el cuarto cristal, al norte de tu posición actual.

Aún sobre la balsa, usa el gancho para agarrarte a la pared de madera que hay al este, y luego haz lo mismo con la que está tras el cofre. Recoge tu premio: una rupia plateada.

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Sal de la cueva y ve hacia el oeste, donde está la entrada al desierto. Levanta la roca grande de más al sur para hallar un bebé maimai escondido.

 25

Toca la campana y vuela al Templo del Este. Ve en dirección sureste hasta salir de la zona y llegar a un lugar con un círculo de tocones a la derecha. Busca la parte elevada del norte y fúndete en el muro, de manera que desplazándote hacia la izquierda llegarás hasta la colina del sur. Levanta la piedra grande y rescata al bebé maimai.

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Vuela hasta la Mansión de los Vientos, nada hacia el este y llega a donde está el hermano Presto (el que te propone el minijuego de la carrera). Fúndete en la pared del este y desplázate hasta la plataforma con la gran roca. Al levantarla encontrarás el último bebé maimai de Hyrule.

 27

Pídele a Escobito que te lleve a Kakariko. Viaja por la grieta que hay tras la casa de Sahasrahla. Una vez en Lorule, ve por el primer camino al norte que encuentras por la izquierda. Aparta la gran roca y recoge al bebé maimai.

 28

Toca la campana para ir a la Fortaleza interminable. Ve hacia el oeste y pasa por un estrecho camino. Aplasta los tocones con el martillo y levanta la roca grande más lejana para encontrar un bebé maimai.

 29

Vuela a la veleta de la Montaña de la Muerte. Usa el gancho para cruzar el puente de la izquierda y aparta la primera gran roca: debajo hay otro bebé maimai.

 30

Pídele ahora a Escobito que te lleve a la casa vacía. Dirígete al lateral oeste de la colina donde está la casa y levanta la roca grande que hay entre los árboles. Otro bebé maimai rescatado.

 31

Ve hacia el norte, pasando por la fragua y hasta llegar a la tienda de campaña del vidente. Bajo la roca grande más alejada hay un bebé maimai esperándote.

 32

Toca la campana y vuela a la Gruta de las Marismas. Sal de la zona por el camino del sureste y sigue andando hasta dar con dos grandes rocas. La de más al sur oculta el bebé maimai que estás buscando.

 33

Viaja a la Isla de la Tortuga y nada hasta tierra firme, al suroeste del lago. Levanta la gran roca y recoge el último bebé maimai de Lorule, que también debería completar la colección de 100.

 34

Vuela a la casa vacía y entra en la grieta para regresar a Hyrule. Ve a la cueva de la mamá maimai. Entrégale todas las criaturas que tuvieras pendientes y mejora todos los utensilios que había disponibles en la tienda de Ravio. Así aprenderás el gran ataque circular.

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