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Perdón por el retraso: Un problema de esta generación

Analizamos los motivos por los que los grandes juegos habitualmente retrasan su fecha de lanzamiento, especialmente en la actual generación de consolas.

Siempre que se anuncia el retraso de la fecha de lanzamiento de un juego se produce cierto malestar entre los jugadores, especialmente si se trata de un título muy esperado, por ello siempre está bien recordar una sabia frase de Shigeru Miyamoto, que ayuda a mitigar el enfado: "Un juego que se retrasa probablemente sea bueno, pero un mal juego será malo para siempre".

'Red Dead Redemption 2' finalmente se lanzará el 26 de octubre (si no hay nuevos imprevistos) tras dos retrasos, algo habitual en las grandes producciones de Rockstar.

La semana pasada se volvió a retrasar Red Dead Redemption 2, probablemente uno de los juegos más esperados de los últimos años, que primero se anunció para otoño de 2017, luego para primavera de 2018, y que finalmente saldrá el 26 de octubre de este año, si no se produce un nuevo retraso. Algo bastante habitual en los grandes títulos de Rockstar y especialmente en esta generación de consolas, donde ya vemos con bastante naturalidad que los juegos más grandes y ambiciosos se retrasen respecto a sus fechas de lanzamiento iniciales, e incluso quien más o quien menos hace sus propias quinielas sobre cuál será el próximo retraso.

'Duke Nukem Forever' es uno de los desarrollos más accidentados que se recuerdan en la historia de los videojuegos, que no tuvo un final especialmente feliz.

Que los juegos se retrasen no es nada nuevo, es algo que siempre ha ocurrido, especialmente desde el salto a las tres dimensiones y los polígonos, cuando los juegos se fueron haciendo cada vez más complejos. Con algunos retrasos incluso históricos como los de Prey (anunciado en 1995 y lanzado en 2006) y Duke Nukem Forever (presentado en 1997, lanzado en 2011), y otros más recientes que ya han pasado a formar parte de la historia de los videojuegos, como The Last Guardian (anunciado en 2009, lanzado en 2016). Pero es cierto que en la actual generación de consolas este problema se ha acentuado, y se ha convertido en una mala costumbre, enfadando mucho a los jugadores.

¿A qué se debe esto? Bueno, lo primero es que hacer un videojuego no es una ciencia exacta, es un proceso creativo complejísimo, que implica a decenas e incluso centenares de personas y donde los contratiempos y cambios en el desarrollo son constantes. Esto es algo que os relatamos todas las semanas en nuestra columna Lo que pudo ser, donde os contamos los cambios y recortes que se realizan en el proceso de desarrollo de un juego, además de multitud de cancelaciones.

Con el paso de los años los juegos se han ido convirtiendo en algo cada vez más complejo, a la vez que los jugadores son más exigentes; queremos gráficos y animaciones espectaculares, mecánicas jugables más elaboradas, historias profundas y bien escritas, cantidad de contenidos y ambiciosos modos multijugador, y como se encargan de recordarnos habitualmente las compañías, los costes de desarrollo se han disparado así, como el tiempo que se tarda en elaborar un gran título, al menos uno pulido y bien terminado.

Los videojuegos triple A se han convertido en complejas obras de ingeniería, que ofrecen mundos abiertos cada vez más grandes y detallados, que no dejan de asombrarnos, como es el caso del reciente 'Assassin's Creed Origins'.

Pero estos no son los únicos factores causantes de los retrasos, y el principal y donde sí creemos que hay que criticar a las compañías es por anunciar los juegos y dar fechas de lanzamiento demasiado pronto, cuando ni siquiera saben si van a llegar a tiempo. Algo que imaginamos lo hacen para abrir las reservas cuanto antes e ir alimentando el hype y la expectación entre los jugadores, con ruidosas y a veces muy pesadas campañas de marketing.

Una generación llena de retrasos

Tenemos multitud de ejemplos en los últimos años de grandes títulos que han sufrido retrasos, de mayor o menor envergadura, y lo raro es encontrar lo contrario, de un gran título que no haya sufrido ningún tipo de retraso en su fecha de lanzamiento, ya sea en la concreta (tal día de tal mes) o en la aproximada (el trimestre, estación o el año).

Por empezar con una de las grandes que tiene unos cuantos retrasos en su haber en la actual generación de consolas, podríamos hacerlo con Sony, que incluso han admitido haber anunciado juegos demasiado pronto. Sus juegos estrella de esta generación, como Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón, Horizon: Zero Dawn y Gran Turismo Sport, todos han sufrido retrasos mayor o menor consideración, y hay casos especialmente llamativos, como el de Dreams, lo nuevo de Media Molecule, anunciado oficialmente en 2015 y que todavía sigue sin fecha, al igual que Detroit: Become Human, la nueva aventura de Quantic Dream.

Sony nos ha acostumbrado en esta generación a todo tipo de retrasos en sus grandes títulos exclusivos, por ello han sido especialmente cautelosos a la hora de dar una fecha para el esperado 'God of War'.

Con el nuevo God of War han sido más cautos, y han anunciado su fecha (20 de abril) tan solo tres meses antes de su lanzamiento. Y con los siguientes proyectos de Sony, como Spider-Man o Days Gone, nadie sabe si saldrán este año o en 2019, y se están mostrando muy cautos en dar una fecha aproximada, imaginamos que por lo ocurrido con sus anteriores lanzamientos.

Entre el anuncio y el lanzamiento de 'Fallout 4' pasó muy poco tiempo, algo que agradecimos muchísimo los jugadores, ya que las campañas de marketing prolongadas durante años y meses llegan a ser agotadoras.

Sabemos que las campañas de promoción llevan su tiempo, pero si un juego pertenece a una saga lo suficientemente importante, parece que estos plazos se pueden acelerar, y no torturar a los jugadores con interminables campañas de mareting que llegan a durar años. Un ejemplo sería Bethesda con Fallout 4, que lo anunció en junio de 2015 y se puso a la venta en noviembre de ese mismo año, siendo un tremendo éxito de ventas. Parece claro que con el esperadísimo The Elder Scrolls VI van a hacer algo muy parecido, y entre su presentación y lanzamiento no pasará demasiado tiempo.

Esta práctica parece que se está empezando a poner de moda. Square Enix ya ha dicho que el nuevo Tomb Raider se presentará en unos meses y que saldrá poco tiempo después. Y 2K y su esperadísimo Borderlands 3, que ni han anunciado todavía oficialmente, saldrá antes de marzo de 2019, si no se retrasa claro.

Prácticamente ninguna compañía se libra de los retrasos. CD Projekt también ha admitido haber anunciado demasiado pronto su nuevo proyecto, Cyberpunk 2077, nada más y nada menos que en 2012, y casi seis años después no hemos visto absolutamente nada del juego. La espera con su anterior trabajo, The Witcher 3: Wild Hunt, fue bastante agónica (dos años de muy intensa promoción con su respectivo retraso), y sospechamos que cuando muestren por todo lo alto Ciberpunk 2077, no quedará demasiado tiempo para su lanzamiento.

La propia CD Projekt ha admitido que se equivocaron al anunciar 'Cyberpunk 2077' tan pronto. Parece que por fin este año podremos verlo en acción, y conocer una fecha aproximada de lanzamiento.

Los retrasos no siempre se producen por problemas o imprevistos en el desarrollo, aunque la excusa que se suele dar es siempre la misma: "creemos que había que pulir el juego un poco más, estamos comprometidos con la calidad, será lo mejor para todos...". A veces es evidente que un juego se retrasa por estrategias de mercado, para situarlo en la ventana de ventas más favorable, o incluso para ajustar los resultados de los años fiscales. Un ejemplo reciente sería Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino, primero retrasado del 10 de noviembre al 19 de enero (cuando hacía apenas un mes que se había dado esta fecha), y luego retrasado del 19 de enero al 23 de marzo (cuando iba a tener que competir con dos grandes juegos japoneses como Dragon Ball FighterZ y Monster Hunter World, habiendo quedado acomodado en una fecha mucho mejor para el público al que va dirigido).

Evidentemente hay algo peor que uno o varios retrasos, y es una cancelación, como ocurrió con 'Scalebound', con el que tuvimos las dos cosas; primero un gran retraso de más de un año, luego su definitiva cancelación por problemas en su desarrollo.

Pero hay algo peor que un retraso: una cancelación. Una de las más dolorosas de esta generación la vivimos con Scalebound, el juego que estaba preparando PlatinumGames con Hideki Kamiya al mando para Microsoft. En enero de 2016 se anunció que se retrasaba a 2017, y justo un año después, se anunciaba su definitiva cancelación. El mismo destino que sufrió Fable Legends, este un juego prácticamente terminado, además de un título que se está haciendo rogar más de la cuenta, Crackdown 3, que si todo va bien saldrá cuatro años después de su anuncio.

Casi siempre el hecho de anunciar un juego demasiado pronto y sufrir varios retrasos van de la mano, y dos de los casos más míticos en los últimos años han sido los de The Last Guardian y Final Fantasy XV (antes Final Fantasy XIII Versus), con sus accidentados desarrollos de casi diez años, aunque ambos con un final bastante feliz. Un error recurrente en Square Enix, ya que anunció Kingdom Hearts III en el E3 de 2013 y parece que por fin en 2018 se pondrá a la venta, cinco años después. Y Final Fantasy VII Remake lleva camino semejante, ya que su último tráiler es de 2015, y no hemos vuelto a saber nada.

Aunque a todos nos moleste que un juego se haga de rogar, ya sea por haberse anunciado demasiado pronto o porque sufre uno o varios retrasos, si al final el resultado es genial, todos estos problemas se nos olvidan un poco. Ahí tenemos el genial The Legend of Zelda: Breath of the Wild, presentado en el E3 de 2014 y que salió a la venta en marzo de 2017, con un par de retrasos importantes de por medio, pero siendo considerado por casi todos como el mejor juego del año, por lo que se puede decir que la espera y los retrasos merecieron la pena en este caso.

Por mucho que nos molesten los retrasos, estos siempre habrán merecido la pena si el resultado es tan bueno como en 'The Legend of Zelda: Breath of the Wild'.

Y el efecto contrario sería el de Assassin's Creed Unity, un juego que se lanzó en las navidades de 2014 y al que claramente le faltaban varios meses de desarrollo, algo que se cobró un precio muy alto para Ubisoft, dejando la imagen de la saga y la compañía muy tocadas. Por suerte aprendieron la lección y se tomaron su tiempo para ofrecernos el reciente Assassin's Creed Origins, con grandes resultados. Tras el desastre Assassin's Creed Unity, dijeron que no les temblaría el pulso si tenían que retrasar un gran juego para que saliera lo más pulido posible, como han venido demostrando en los últimos tiempos.

Hay retrasos un tanto inexplicables, como el de 'Anthem', del que se podían haber curado en salud desde un principio y haberlo situado en 2019.

Imaginamos que eso de dar fecha de los juegos para luego retrasarlos no se hace a mala fe, pero hay algunos ejemplos que si los estudias en detalle te hacen dudar de esto. Anthem, el nuevo y ambicioso proyecto de BioWare, se anunció el pasado mes de junio con una fecha estimada de ‘2018’. Apenas unos meses después, la semana pasada, nos dicen que se retrasa a 2019. En serio, ¿cuando lo anunciaron en el E3 no sabían ya de sobra que no estaría a tiempo para 2018? Nos cuesta creerlo, y como este podríamos poner otros tantos ejemplos.

Hasta el próximo retraso

Las conclusiones, al menos para nosotros, son claras: que no anuncien los juegos demasiado pronto, que no den fechas de lanzamiento hasta que no estén completamente seguros. Ponerle el caramelito a los jugadores con un primer tráiler para engordar una conferencia del E3 y luego tener que esperar hasta tres o cuatro años para disfrutar el juego no es plato de buen gusto, con interminables campañas de marketing, que se hacen muy pesadas. Un año entre la presentación de un juego y su puesta a la venta nos parece el tiempo máximo exigible para que todo este proceso no se haga interminable, y si es menos, incluso mejor. Al igual que no dar la fecha de lanzamiento hasta que no estén completamente seguros de que estará terminado a tiempo, cuatro o cinco meses para promocionarlo y alimentar la campaña de reservas creemos que es tiempo más que suficiente.

Por suerte parece que las compañías en los últimos tiempos están cambiando a este respecto, sobre todo cuando se trata de sagas o marcas muy populares, que el público no necesita conocer, y lo ocurrido con Fallout 4 ha hecho cambiar la mentalidad de algunas compañías. En cualquier caso, los retrasos nunca van a desaparecer, aunque sí deberían dejar de ser tan abundantes como en los últimos años. Dicho esto, ¿cuál creéis que será el próximo juego en retrasarse? Hagan sus apuestas.


daninudo · 13/02/2018 00:57
Depende del juego comoThe LAst Guardian fue  éxito pero otros juegos como Aliens Colonians MArine y Duke Nukem Forever se pasaron de tiempo y  modificaron todo lo que era al principio

Spyro636 · 07/02/2018 00:32
[respuesta:37]O que después de su llegada, algunos acaben siendo una chapuza[/respuesta]

Blanko85 · 06/02/2018 22:14
Pese a los retrasos muchos juegos salen sin terminar. El problema no es el retraso si no la anticipación en que se anuncia

Spyro636 · 06/02/2018 16:50
¿Y que hay de Gran Turismo 5? ese juego se retraso bastante y mira como acabo

Edy · 06/02/2018 16:46
Esto .... de esta generacion??? Pero si esto lleva pasando desde la epoca de la Super Nintendo ... que ahora pase mas que antes ... pues si, pero en la epoca de la PS2 ... madre de dios ...

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