Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Z Super Saiya Densetsu

Dragon Ball Z Super Saiya Densetsu. Seguimos repasando los juegos basados en la obra de Akira Toriyama.
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Actualizado: 3:50 10/10/2020
Verano de Dragon Ball

Dragon Ball FighterZ fue uno de los grandes anuncios del pasado E3, y tras su calurosa acogida en Vandal queremos celebrarlo con el Verano de Dragon Ball, un repasado de los juegos más importantes basado en el manga de Akira Toriyama, que realizaremos del 1 de julio al 31 de agosto.

Hoy os hablamos de un nuevo juego, y estos son los títulos de los que os hemos hablado hasta el momento:

Dragon Ball Z: Super Saiya Densetsu (1992)

Aunque la moda de los remakes y las remasterizaciones de videojuegos pueda parecer algo más o menos actual y reciente, lo cierto es que es algo que se viene prodigando hace unas décadas, tal y como demostró Dragon Ball Z: Super Saiya Densetsu para Super Famicom, un juego que combinó dos de los mejores títulos basados en las aventuras de Goku y compañía que recibió la veterana Famicom.

De este modo, nos encontramos con un elaborado remake tanto de Dragon Ball Z: Kyoshu! Saiyan y de Dragon Ball Z II: Gekishin Freeza, combinando ambas entregas en un solo producto y permitiéndonos de este modo jugar tanto el arco argumental de la llegada de los saiyans a la Tierra como el de Namek hasta la derrota de Freezer.

A pesar de que los títulos originales se caracterizaron por incluir contenidos de los capítulos de relleno del anime, así como de las películas y OVA de la serie, para esta ocasión se decidió apostar por eliminar todo lo que no entrara dentro de los sucesos del manga, por lo que seguiremos de forma bastante fiel la historia que todos conocemos, librando los mismos combates con un desarrollo muy parecido y reviviendo las situaciones más míticas e icónicas de ambas sagas.

Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Z Super Saiya Densetsu Imagen 2

Así pues, volvemos a encontrarnos ante un juego de rol con combates por turnos basados en cartas, aunque esta vez podíamos movernos libremente por los mapas de exploración sin depender del uso de cartas de movimientos, lo que aumentaba nuestra libertad y mejoraba el ritmo de la aventura.

Los combates seguían la misma fórmula vista en Famicom donde la fuerza ofensiva y defensiva de cada carta marcaba su efectividad al enfrentarla a la de nuestros enemigos, aunque esta vez se introdujeron nuevos tipos de naipes y valores que le añadieron una capa de profundidad y estrategia extra, reduciendo en gran medida la aleatoriedad por la que siempre se había caracterizado este sistema, ya que el número de variables se incrementó y teníamos que seleccionar con mucho cuidado cuándo usar cada carta y con qué personaje para así aumentar sus efectos lo máximo posible.

Todo esto daba como resultado unos combates muy divertidos, dinámicos e incluso espectaculares gracias a la genial puesta en escena que tenían a la hora de mostrarnos a los personajes luchando entre ellos y poniendo en práctica sus técnicas más devastadoras.

Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Z Super Saiya Densetsu Imagen 3

Lo mejor de todo, sin duda, eran los jefes, ya que presentaban unas luchas largas, complejas y con un desarrollo que seguía paso a paso lo que ocurría en ellas en el manga. De hecho, contaba con detallazos como la posibilidad de que Goku acabase convirtiéndose en Super Saiyan si sacrificábamos a alguien en la batalla final contra Freezer, transmitiéndonos realmente la sensación de estar jugando nosotros la historia en vez de que nos la estuviesen contando.

Eso sí, a pesar de que el juego era bastante fiel, tampoco se cortaba a la hora de introducir alguna que otra licencia al darnos la posibilidad de controlar a héroes en momentos que no les correspondían, ya que podíamos llegar a evitar sus muertes y conseguir que sobrevivieran a toda la aventura.

Verano de Dragon Ball: Dragon Ball Z Super Saiya Densetsu Imagen 4

Sus puntos más negativos los teníamos en la poca variedad de enemigos con los que llegábamos a enfrentarnos, los cuales recurrían constantemente a usar paletas de colores distintas para indicarnos que son más fuertes que los anteriores con los que habíamos luchado. Además, para ser un JRPG resultaba algo corto y podía completarse en unas diez horas.

Resumiendo, un buen juego de rol capaz de contentar a cualquier fan de esta icónica serie con suma facilidad tanto por su fidelidad como por lo divertidas que resultaban sus batallas.

Carlos Leiva
Redactor

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