Se acercan buenos tiempos para los juegos de miedo. Estamos viendo títulos muy prometedores con una jugabilidad muy variada. The Evil Within es uno de los que está más cerca de los juegos de acción. Algo inevitable ya que es obra de Shinji Mikami, quien marcó con Resident Evil la senda del horror hace años.
Hemos probado parte del capítulo 9, del que ya publicamos unas impresiones en la Gamescom, pero ahora nos hemos fijado, además de en la acción, en otros aspectos: el control del juego, la interfaz y las mejoras que puedes realizar en el personaje. Hay cuatro niveles de dificultad: inexperto, supervivencia (el que se supone para un jugador medio), pesadilla y Akumu. Esta dificultad se refiere tanto a la resistencia de los enemigos como al daño que causa Sebastian, el protagonista, o la resolución de puzles. En cualquier momento puedes cambiarla, por si te quedas atascado en algún punto.
La versión que hemos visto esta vez es la de PlayStation 4. Además del disparo tienes la opción de atacar cuerpo a cuerpo cuando el enemigo se te ha echado encima. Con LB corres y con RB se activa el sigilo, que parece tendrá un papel importante. L2 apunta y R2 dispara. L3 enciende la luz que Sebastian lleva. El panel táctil delantero no parece tener ningún uso.
Muertes a tiros o por la espalda

El desvencijado edificio está repleto de botellas vacías que pueden servirte para atraer la atención de los monstruos hacia otro lugar y darte tiempo a huir, esconderte o dispararles con más tranquilidad. Si te acercas a un enemigo por la espalda con cuidado podrás realizar una muerte silenciosa.
Podrás esconderte dentro de armarios y debajo de las camas cuando aparezca un icono específico. Desde tu escondite tienes una visión limitada de lo que sucede en la habitación, pero puedes hasta hacer zoom.
Con R3 aparece el inventario de armas, en forma de círculo. No puedes fiarte porque la acción se ralentiza, pero no se detiene, así que debes tenerlo claro. Si quieres ir más rápido puedes asignar a la cruceta cuatro accesos directos, ya sea de armas o de jeringuillas de salud.
Tras un encontronazo en el que no reacciones a tiempo, es probable que tu salud se haya visto muy mermada. Poco a poco irá subiendo, pero no del todo. Es necesario para recuperarte que te inyectes un reconstituyente. Hacerlo te recupera, sí, pero también altera los sentidos un rato. El número de jeringuillas que puedes llevar está limitado, igual que la munición.
En la demo llegamos a llevar una pistola, una escopeta, una granada y la ballesta con un par de virotes.
Da la sensación de que la ballesta va a ser un arma bastante usada, ya que tiene nombre propio: Agonía. Con los materiales que recojas por la casa puedes fabricar pulsando R1 con el inventario abierto distintos tipos de virotes (eléctricos, de arpón y explosivos).
El doblaje está realizado por Sintesis, el doblador de cabecera Bethesda (editora del juego) y tiene la calidad habitual en los juegos de la casa. Incluye la posibilidad de habilitar el audio en otro idioma y apoyar la historia con subtítulos también en el idioma de la elección del jugador.

Desactiva bombas para recoger materiales
Las presencias fantasmales y los muertos vivientes no son los únicos que pueden matarte. A veces empiezas a oír un pitido y más vale que reacciones rápido y te agaches para que deje de detectarte una bomba cercana.
Puedes acabar con esta amenaza disparándole o desactivándola al acercarte mediante un simple juego de reflejos. Si detienes una aguja en el tramo determinado de un círculo habrás terminado con la bomba y además obtendrás materiales para fabricar virotes. Si no lo logras, la bomba estallará.







