Análisis de Freedom Wars (PSVITA)

Enésimo multijugador de acción para PS Vita, suficientemente sólido como para perdonar sus limitaciones.
Freedom Wars
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8
SONIDO
7
NOTA
8
DIVERSIÓN
8
JUGABILIDAD
8
Análisis de versión PSVITA.

En esa carrera por hacer el nuevo Monster Hunter hay dos opciones: competir directamente con ese juego cambiando cuatro elementos superficiales de su planteamiento o presentar suficientes novedades que eviten repetir mucho aquello de "un nuevo clon del juego de Capcom". Ambas opciones son válidas y compatibles para atraer al público deseoso de multijugadores de acción con estructura de misiones. En PS Vita hay de los dos tipos de lanzamientos, y las producciones de Sony –Soul Sacrifice, Freedom Wars- entrarían en el segundo tipo. La base es parecida, pero la jugabilidad trae diferencias importantes y se explora una narrativa con mucho peso.

Freedom Wars de Shift, Dimps y Japan Studio, se ambienta en un futuro distópico del año 102013 donde los recursos escasean y mucho. Las ciudades ahora son fortalezas que dividen a la población y se llaman Panopticons. Para vivir en estas urbanizaciones debes ser un miembro productivo de la colonia, y eso se lleva a rajatabla, las condenas por crímenes no son como las que pueda sufrir un banquero en España, no, se cuentan por miles de años, millones. Y se cumplen. Nuestro protagonista, editable con los habituales parámetros de caras predefinidas, altura, peinado, voz o sexo, está inmerso en un combate cuando sufre un accidente y pierde la memoria. Esto es tomado como una falta grave, pues la experiencia y aprendizaje que había adquirido han sido tirados por la borda. ¿Efecto inmediato? Un millón de años de condena.

Es curioso ver cómo se ha llevado a la jugabilidad todo el asunto de los derechos y libertades de una manera agobiante, al nivel de la película THX 1138. ¿Intentas caminar un poco por tu celda? 10 años de condena porque eso está prohibido. ¿Te invitan a descansar en la cama de tu cuchitril? ¡Error! No se permite dormir horizontalmente, otros 10 años de castigo. ¿Tardas en responder a las preguntas? Maldita sea, estás desperdiciando tiempo, otra condena más. Y no se te ocurra hablar con otros ciudadanos de la ciudad –tú eres lo más bajo de la sociedad-. Estos derechos te los tienes que ganar comprando los permisos.

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Al igual que en Soul Sacrifice, nos ha encantado que en este juego claramente orientado al multijugador la trama tenga importancia y sea disfrutable en solitario. No es una sucesión de misiones porque sí y simplemente para mejorar equipo, hay secundarios carismáticos y un hilo que da sentido a lo que haces. En este sentido, es más parecido a un juego de rol que a un multijugador con avatares insustanciales. Tampoco es que sea una genialidad en este sentido, pero comparando con lo que solemos encontrar en estos juegos, hay que destacarlo.

El plan de quedar a la sombra durante la eternidad no es de nuestro agrado, así que tomamos a regañadientes la alternativa que nos dan al inicio: hacer trabajos forzados luchando en una guerra contra unas criaturas, los Abductores, y los miembros de otras Panopticons que también buscan los recursos en las tierras postapocalípticas de la superficie terrestre. Esto nos lo explica un Accesorio, que será nuestro androide de acompañamiento durante la acción –es decir, una inteligencia artificial cooperativa- que en el argumento actúa registrando nuestros avances. Se puede personalizar igual que el protagonista.

Al inicio del juego tomamos parte en una Panopticon, que será nuestra localización base. En Japón el juego estaba dividido en las 47 prefecturas del país, en la versión occidental se ha realizado una selección de las capitales y ciudades más conocidas de todo el mundo, Madrid la única española. Hablando de la versión que nos llega, lo hace con textos traducidos al español y voces únicamente en japonés. Además de la distribución digital, finalmente también se lanza en formato físico.

Entre los prisioneros también existen diferentes estatus, unos niveles en los que se va ascendiendo tras cumplir una serie de requisitos –obtener unos derechos y reducir la cifra de condena- y un examen final en forma de misión. Subir este rango nos facilitará la vida en cuanto a más derechos y personalización, aunque también supone desbloquear nuevas misiones y más difíciles. Es la forma de evolucionar, en definitiva.

 1

Debido al viejo recurso del héroe –o heroína- amnésico, en nuestros primeros pasos en Freedom Wars nos cuelan un tutorial de los controles y funcionamiento general de la asignación de recursos obtenidos. Lo que mejor que le ha podido pasar al juego es fijarse más en un control de juego de acción en tercera persona que en los títulos de caza, por lo general más orientados al rol y de movimientos más pesados. Que sea futurista también permite un amplio elenco de armas, de las blancas que podrías esperar –cuchillos, espadas, lanzas- y de fuego, incluso con sistema de coberturas al estilo shooter. Basta con pulsar la cruceta direccional para ir cambiando entre armas y los ítems guardados –sean curativos u ofensivos, como las granadas-

Uno de los posibles Accesorios que nos acompaña y vigila.
Uno de los posibles Accesorios que nos acompaña y vigila.

En comparación a otros juegos del estilo, Freedom Wars se siente más rápido en muchas de las acciones, pero sobre todo, más libre. En cuanto al control sólo tenemos una objeción que sucede al fijar la mira sobre un Abductor: la cámara pasa apuntar a los puntos débiles y eso nos impide ver el resto del campo de batalla o hacia dónde nos estamos moviendo.

La característica más llamativa es el látigo multiusos que nuestro personaje lleva en el brazo, una herramienta tan práctica o más que las propias armas. Apuntando a las paredes podemos escalar las alturas y alcanzar objetivos que de otra forma no se llegaría. Esto da una exploración tridimensional en el entorno con más posibilidades, ya sea para la huida, buscar mejores ángulos de ataque –colgados también se puede tirotear- o descubrir recursos ocultos a simple vista.

El látigo de espinas es mucho más que un garfio a lo Lost Planet, ya que fabrica trampas para bloquear a rivales y apuntado a uno de los enormes Abductores nos facilita llegar a su cabeza y empezar a atacar directamente, cortar las extremidades o tirar de este látigo para que caigan, aunque también hay versiones defensivas –improvisan barreras- y curativas que proporcionan otro tipo de ventajas en el combate. Todo esto hace que el multijugador tenga diferentes "clases" –aunque no existan diferenciadas como tal- dedicadas a tareas de cooperación, y que mientras un usuario está inmovilizando a un enemigo otro se dedique a devolver salud.

Para ser un mundo muy dictatorial y restrictivo, la verdad es que tiene un sistema flexible en cuanto a la manera de decidir qué hacer con el botín que obtenemos en las victorias. Recapitulemos lo que es la misión principal de Freedom Wars: reducir la condena de un millón de años –y subir de rango-. Al superar las misiones, con calificaciones según nuestra manera de jugar, descontamos años del montante. La cifra se recortar más rápido si destinamos ítems conseguidos para la comunidad. Por ejemplo, si obtienes munición o algo que consideres no demasiado valioso, restarás 150 años en lugar de 60 por desprenderte de ello. Estas decisiones prometen dar que pensar, especialmente cuando te encuentres con materiales prohibidos que prefieras quedarte de manera egoísta, lo que sumaría años. ¿Mejorar tu equipamiento ahora, aunque sea a costa de retrasar tu libertad, o ser un preso modélico que paga su deuda?

Los Abductores tienen diversas configuraciones y estrategias. Este puede dañar a larga distancia con sus misiles.
Los Abductores tienen diversas configuraciones y estrategias. Este puede dañar a larga distancia con sus misiles.

Durante la partida, los enemigos que provienen de otras Panopticon son soldados estándar que podrías ver en otro juego de acción, quizás acompañados de algún tipo de dron. Dañan pero no son un reto difícil. La salsa la ponen los Abductores, unas criaturas robóticas diseñadas para secuestrar en su interior a ciudadanos. Sí, la mayoría de misiones están relacionadas con este tipo de androides gigantes, pero no lo único ni lo más importante. Desde muy pronto nos lo dejan claro: el recurso más valioso es su población, por encima de la derrota de los enemigos.

Así pues, muchas de las misiones tienen como objetivo luchar contra Abductores, arrancar de su pecho al ciudadano secuestrado y evacuarlo a una cápsula. Sería una mecánica un poco engorrosa –la de llevar al personaje a cuestas- de no ser porque si lo prefieres, puedes encargar a tu Accesorio que haga el trabajo sucio mientras tú realizas tareas de escolta. En otros encargos sí es un trabajo de liquidación puro y duro de abductores, mientras que también hay partidas que podríamos definir como "captura de bandera", solo que aquí competimos contra prisioneros de otra Panopticon y las banderas son asustadizos ciudadanos.

Rescatar a los ciudadanos es una tarea en equipo. A veces es más importante salvar al humano que derrotar al androide.
Rescatar a los ciudadanos es una tarea en equipo. A veces es más importante salvar al humano que derrotar al androide.

Pese a que la jugabilidad nos recuerda mucho a los juegos de acción pura porque dependen más de la habilidad que de la estrategia, cosa que no sucede en Soul Sacrifice –donde la gestión de la magia es vital-, mantiene todas las características de rol de acción que los juegos de caza. Es profundo y con mucho componente de búsqueda de botines, que es realmente la manera de progresar –mejorando armas, las tuyas y las de tu Accesorio-. Hay evidentes diferencias en la forma de jugar si lo comparamos con un Toukiden o Monster Hunter –menos orientados al continuo movimiento o a pensar en vertical-, pero la curva de aprendizaje es suficientemente cómoda como para que la adaptación sea fácil. Al menos esta parte, porque toda la parte de papeleos y reglas son, muchas veces, demasiado enrevesadas como para ser asimiladas a la primera.

Fuera de la acción la verdad es que Freedom Wars tiene algo de vida. Una vez ganamos el derecho a salir de la celda y pasear por la urbanización encontraremos otra gente con la que hablar, establecimientos, y hasta hay una opción de crear fábricas de creación o mejoras de armas, de munición o de ítems curativos con las materias primas que vamos obteniendo. Y si queremos que el proceso sea agilizado, no viene mal llevar ciudadanos a estas fábricas. Conviene aprender todos los aspectos de mejoras porque así se optimiza a nuestro prisionero, aunque como decimos, a veces cuesta no perderse entre la burocracia.


El modo online cubre el imprescindible cooperativo –red y adhoc-, que hace las partidas todavía más divertidas cuando el equipo trabaja de manera inteligente, y los tablones de puntuación entre las Panopticon según el producto interior bruto -los recursos que los jugadores asociados a esa ciudad están compartiendo- prometen piques permanentes. También existe un modo competitivo para ocho jugadores que en Japón llegó mediante una actualización tras el lanzamiento.

De cuantos juegos de caza han pasado por PS Vita, Freedom Wars es uno de los más llamativos. Cada lanzamiento tiene su mérito en algún apartado, unos poseen mapas más amplios, enemigos más detallados o paisajes más inspirados. Donde más flojea este título es en la variedad de entornos postapocalípticos, la mayoría ciudades en ruinas, pero los mapas están bien diseñados y no se limitan, por lo general, a una zona abierta sin más. Es un gran contraste con los coloridos personajes estilo anime, con un cel shading fabuloso y diseño moderno. No hemos sufrido importantes caídas en la fluidez durante las partidas y se ve bastante nítido en la pantalla.

La música cañera tiene unos buenos temas de vez en cuando, pero este apartado no nos ha dejado tanta huella como el gráfico. Con las voces en japonés tenemos el mismo problema que en otros juegos: cuando hay diálogos durante la partida, debes echar un vistazo a la traducción para entender qué te dicen, y no siempre es cómodo o posible.

No tiene los escenarios más bonitos del género, pero el cel-shading de los personajes es muy acertado.
No tiene los escenarios más bonitos del género, pero el cel-shading de los personajes es muy acertado.

Conclusiones

Es una pena que PS Vita no reciba demasiadas producciones a la altura de sus posibilidades, y que la mayoría sean de este género tan popular en Japón, podrán criticar muchos usuarios. Al margen de este pensamiento en voz alta, Freedom Wars gustará a los aficionados a la acción.

El toque único del látigo de espinos da unas posibilidades y espectacularidad que pocos competidores ofrecen, pero también es cierto que no esconde sus pretensiones de juego de caza multijugador y puede caer con facilidad en la repetitividad de su desarrollo –acentuado por la no demasiada variedad de mapas-, y lo que tiene de accesible y divertido en la jugabilidad, lo tiene de confuso en algunas de sus reglas, como la fabricación de armas.

Nuestro consejo: olvidarse del estricto mundo de la prisión y disfrutar de los asaltos a Abductores, en solitario o en compañía. Freedom Wars en lo importante da la talla y no defrauda.

Ramón Varela
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PEGI +16
Plataformas:
PSVITA

Ficha técnica de la versión PSVITA

ANÁLISIS
8
  • Fecha de lanzamiento: 30/10/2014
  • Desarrollo: Japan Studio
  • Producción: Sony
  • Distribución: Sony
  • Precio: 29,95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: Tarjeta
  • Textos: Español
  • Voces: Japonés
  • Online: hasta 8 jugadores
COMUNIDAD
8.64

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Freedom Wars para PSVITA

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