Los grandes jefes finales de la generación (Vol. 1)

Comenzamos a repasar las grandes batallas y jefes finales que nos ha dejado esta generación a punto ya de acabar.
Los grandes jefes finales de la generación (Vol. 1)
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Optimus Prime/Megatron (Transformers: Fall of Cybertron)

Los transformers pueden sentirse orgullosos de ser una de las pocas licencias que pueden presumir de contar con buenos juegos en su haber. High Moon Studios sorprendió a propios y extraños con Transformers: War for Cybertron, un juego repleto de acción y muy fiel a esta saga de robots transformables que consiguió convencer incluso a los menos fans. Pero no fue hasta el lanzamiento de su secuela: Fall of Cybertron cuando el estudio puso toda la carne en el asador para firmar uno de los juegos más épicos de toda la generación.

Los grandes jefes finales de la generación (Vol. 1)

La historia de la caída de Cybertron atrapaba desde el minuto uno para hacernos partícipes de todo un festival de disparos, momentos de acción transformable (ya sea a pie o por el aire), plataformas, batallas a gran escala, dinobots, buena música, y en definitiva, todo lo que un aficionado de Transformers puede pedir. La épica del juego no hace más que ir en aumento a medida que el juego nos va obligando a controlar tanto a los Autobots como a los Decepticons, algo que llega a su clímax en la misión final.

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Aquí vivimos una gigantesca batalla desde muchos puntos de vista distintos mientras encarnamos a los personajes de ambos bandos, lo que no deja de ser un prólogo a la esperadísima batalla que todos estábamos esperando desde que arrancamos el juego por primera vez: Optimus Prime contra Megatron. Lo que no nos esperábamos era que en el momento decisivo, cuando Optimus por fin llega a la conclusión de que convivir con los Decepticons era imposible, el título nos dejara escoger a cuál de los dos líderes queríamos manejar.

Tras todas las horas que le habíamos dedicado para llegar hasta aquí, ya conocíamos bien ambos puntos de vista y ahora llegaba el momento de decidir a qué bando queríamos apoyar en un último y decisivo combate, todo un detallazo para los fans que demostraba el mimo con el que se había cuidado toda la aventura. La batalla a nivel de mecánicas no era demasiado compleja, pero resultaba espectacular como ella sola, con potentes puñetazos, transformaciones, espadazos, cañonazos y golpes demoledores. Y todo ello mientras sonaba el tema principal del juego y veíamos al escenario caerse a pedazos a base de explosiones para ambientar el que probablemente sea el mejor combate que nos han ofrecido estos robots.

Sleeping Beauty (Nier)

Nier es uno de esos juegos que a pesar de las críticas negativas que se ha llevado en los medios, ha conseguido alzarse como una obra de culto entre casi todos los que hemos tenido el gusto de jugarlo. Si lo valoramos como juego en sí, resulta fácil encontrarle fallos, empezando por su pobre apartado gráfico, pero una nota como un 6, un 7 o un 8 no puede reflejar todas las sensaciones que consigue transmitirnos esta aventura tan especial y única, gracias a su cautivadora historia, maravillosa banda sonora, fantásticos personajes, atractivo apartado artístico y variedad jugable.

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Tal era así, que la primera vez que nos pasábamos el juego acabábamos con nuestros enemigos odiándoles por todo el daño que habían causado, aunque en una segunda vuelta, el título nos mostraba la verdad sobre ellos, jugando con nuestros sentimientos y consiguiendo que sintiéramos pena por esas "bestias" que estábamos aniquilando, algo que pocos títulos han conseguido con tanto impacto como en este caso. Y todo ello sin olvidar su último final, uno que no solo nos exigía sacrificar a nuestro personaje en la historia, sino también a nosotros mismos, borrando así todos nuestros archivos de guardado.

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Por este y otros muchos motivos, Nier se ha convertido en un juego inolvidable. Entre sus muchas batallas contra jefes finales, hay una que destaca especialmente por lo atípica que resulta. En un determinado momento de la aventura, el juego deja de lado el rol de acción en tiempo real para dar paso a una aventura conversacional de lo más extraña en la que teníamos que tomar las decisiones correctas para salir con vida. Por extraño que parezca, esta parte es en realidad un jefe final al que teníamos que derrotar con ingenio en vez de con nuestras armas, ofreciéndonos de paso una bella historia y uno de los momentos más extravagantes que hemos vivido en un juego de este tipo, motivo más que suficiente para entrar en nuestra lista de jefes de la generación.

No te pierdas nuestro próximo volumen, muy pronto.

Carlos Leiva
Colaborador
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