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Los juegos de la década: Mario Kart 8

El arcade conducción de Nintendo es la ejemplificación perfecta de la combinación de accesibilidad y profundidad que la compañía japonesa da a sus producciones.
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Actualizado: 23:55 14/12/2019
Cobertura Los juegos de la década

Mario Kart 8 es uno de los títulos más exitosos de los listados hasta el momento en esta sección, en la que recordamos y alabamos los juegos representativos de los últimos diez años. El juego vendió 8,44 millones de copias en Wii U (la consola en sí colocó 13,56 millones de unidades en el mercado) a fecha de 30 de septiembre de 2019. La versión remozada para Nintendo Switch lleva vendidas 19,01 millones, siendo el juego más exitoso de la plataforma.

Son unas cifras de locura, pero no nos deberían extrañar lo más mínimo. Si preguntamos a alguien que no sea un jugador habitual sobre juegos de Nintendo que conozca y/o haya jugado, mencionará primero las series Super Mario Bros. y Pokémon, pero los que vendrán a continuación no serán ni The Legend of Zelda ni Kirby, sino Mario Kart. En los años 90, Nintendo convirtió el arcade de velocidad en un party game que desde entonces no ha hecho más que evolucionar, tanto en la accesibilidad como en la profundidad.

Los juegos de la década: Mario Kart 8 Imagen 2

Realmente, Mario Kart 8 no es nada revolucionario respecto a las anteriores entregas de la saga (la única que podría ser adjetivada de ese modo es el incomprendido Mario Kart Double Dash de Game Cube). Pero brilla por encima de todos sus predecesores porque aprende de ellos, refina cada uno de sus elementos y aporta una sensación de espectacularidad que la saga estaba perdiendo respecto a sus (lejanos) competidores. Los añadidos más importantes de Mario Kart 8 no son ni un apartado gráfico que parece sacado de una película de Pixar, ni sus genialmente diseñados circuitos (tanto los nuevos como los rescatados de otras entregas). Son tres detalles que de ningún modo se pueden poner en la parte trasera de la carátula del videojuego para arrancar más ventas.

Perfeccionando la perfección con tres detalles

El primero de ellos es un ítem: la Superbocina. Mario Kart siempre se ha definido como el party game por excelencia gracias a su gestión de los objetos: conchas, turbos, bombas y demás que podemos usar para entorpecer a otros jugadores. El sistema funciona de modo que, si estás en las primeras posiciones, te tocarán peores objetos que a los corredores de cola. Así, la diferencia de habilidad que pueda haber entre los familiares y amigos que se sientan frente al televisor se equilibra. El objeto que mejor representa esta mecánica es la Concha azul: un misil autodirigido hacia el jugador que ocupa el primer puesto, golpeando a todos los que se crucen en su camino. El problema de este ítem es que causa una frustración terrible a la que se le puso solución: si consigues una Superbocina y eres lo suficientemente habilidoso como para gestionar los objetos de modo que consigas guardarla hasta colocarte en primera posición, puedes librarte del Caparazón azul cuando sobrevuele la cabeza de tu personaje.

Ese cambio tan simple ha cambiado del todo nuestras sensaciones al jugar a Mario Kart con amigos, con familiares que no son jugadores habituales, e incluso en las partidas online. Los momentos de frustración, de sensación de injusticia, se eliminaron de un porrazo: sí, hay que tener algo de suerte para que te toque dicho objeto, pero ya no te sientes totalmente vendido a la aleatoriedad del juego cuando te las has apañado para llegar hasta la primera posición.

Los otros dos cambios pertenecen a la versión Deluxe de Nintendo Switch, tachada por muchos como reedición perezosa, pero que realmente podría llevar un 9 en el título: no se puede mejorar lo perfecto, solo perfeccionarlo un poco más. Esto lo hizo, entre otras muchas cosas, con dos sistemas dirigidos a tipos de jugadores totalmente distintos. La serie se hizo más accesible que nunca con las opciones de control asistido, permitiendo que cualquiera pueda disfrutar la experiencia. Al fin y al cabo, esto es un party game y su objetivo es que podamos sacarlo en la cena de Nochevieja como quien sacar el bingo.

El otro es el tercer derrape: en Mario Kart, cuando derrapabas un poco, tenías un pequeño acelerón, y si el derrape duraba algo más de tiempo, el turbo era mayor. Los jugadores experimentados en la serie nos sabíamos al dedillo dónde teníamos que empezar a derrapar en cada tramo de cada circuito; la experiencia tras un centenar de horas de juego comenzaba a ser mecánica (que no monótona, porque siempre entra en juego la aleatoriedad). Pero en Deluxe introdujeron un tercer turbo al derrapar durante aún más tiempo, lo que para los seguidores de la serie suponía casi reaprender el circuito, y a la vez, la necesidad de estar más concentrados: el turbo rosa hizo que jugar a Mario Kart 8 dejara de ser una acción mecánica.

Los juegos de la década: Mario Kart 8 Imagen 3

Mario Kart 8 está en esta lista por el mismo motivo que, cuando en 2029 repitamos la acción, estará Mario Kart 9. Y un nuevo Zelda. Y un nuevo Super Mario. No hace falta cambiar de arriba abajo lo que es casi perfecto, sino tan solo subrayar y hacer algunos tachones en los relojes suizos que deben ser los documentos de diseño de Nintendo.

Los juegos de la década

Durante todo el mes de diciembre, cada día, vamos a hablar de unos de los juegos que creemos que han marcado la última década. Por su calidad, por su influencia, porque han sido un enorme éxito de público o porque han iniciado modas o tendencias que han definido estos diez últimos años en el mundo de los videojuegos, así hasta un total de 31 títulos que hemos seleccionado:

Fran G. Matas
Colaborador
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