Análisis de Gears of War (Xbox 360)

El juego estrella de Xbox 360 para estas Navidades es una de las más intensas y divertidas experiencias de acción que hemos visto en los últimos años.
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
9.8
SONIDO
9
NOTA
9.4
DIVERSIÓN
9
JUGABILIDAD
9.5
Análisis de versión Xbox 360.
Otros análisis: PC

Desde hace años existe en la industria del videojuego la teoría, bien fundamentada, de que independientemente de la potencia de una consola, la verdadera importancia radica en los títulos que tenga. Son los juegos los que a fin de cuentas venden una consola, y ha habido buenos ejemplos desde los tiempos de PlayStation hasta la presente generación. En el caso de la primera Xbox, una consola que nació en desventaja y "huérfana", por así decirlo, Halo se convirtió en el título estrella del lanzamiento y más tarde Halo 2 volvería a demostrar cuánto puede influir en una consola la existencia de un título exclusivo de gran calidad.

Tendremos que esperar unos meses para saber cómo influye Halo 3 en la hasta ahora decente trayectoria de ventas de Xbox 360, y como le ayuda a resistir la inminente competencia de los otros sistemas, pero este año, a falta de pan buenas son tortas, y Microsoft ha lanzado este Gears of War, el título estrella de la consola Xbox 360 este año y, probablemente junto con Zelda, el gran juego para consola de estas Navidades. Incidimos en el conocido dicho porque, aunque Gears of War no es Halo, ni un clon de él, sí está dirigido al mismo público que espera ansiosamente el retorno del Jefe Maestro.

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Gears of War es un juego de acción en tercera persona pero que toma numerosos elementos de juegos de acción en primera persona y, concretamente, de Halo. Especialmente de éste último toma el estilo de la historia, la estructuración del juego en puntos de control continuos y, sobre todo, la importancia del propio combate. Al igual que en el juego de Bungie, los enemigos son inteligentes, difíciles de matar y, aparte de disparar el gatillo, tendremos que dominar tácticamente las situaciones. Pero decir que Gears of War es un clon o una adaptación de Halo sería una falsedad como lo sería descartar cualquier influencia de este último; Gears of War es un gran juego de acción que, además de lo dicho, aporta muchas más cosas de las que os daremos cuenta en los próximos párrafos.

La historia de Gears of War, aunque con numerosas secuencias cinemáticas, no recibe demasiada atención por parte de los desarrolladores de Epic Games. Sin demasiadas introducciones el juego nos mete de lleno en la acción, contándonos el contexto del juego a base de pinceladas durante las escenas cinemáticas. Nosotros manejamos a Marcus Fénix, un rudo soldado que ha sido encarcelado por supuesta traición a la COG (Coalición de Gobiernos Organizados), pero que es liberado para volver a la acción, considerando además que su prisión ha sido invadida por fuerzas del Locust. Los Locust son una especie de "algo", no se sabe si alienígena o mutante, que está en guerra con los humanos, en una especie de mundo post-apocalíptico donde hay un gran nivel tecnológico pero donde, en cambio, el aspecto de los escenarios es algo así como entre barroco y neoclásico.

La historia es interesante y se va abriendo poco a poco; a medida que juguemos iremos dándonos cuenta de qué ha ocurrido, y de las relaciones y el pasado de los personajes. Sin embargo, estos detalles no se desarrollan demasiado, y además los personajes en sí responden todos a un marcado estereotipo de soldado rudo e hipercabreado, que se corresponde además con sus físicos de defensa de equipo de fútbol americano. Los corpulentísimos soldados charlan entre sí todo el rato, pero especialmente para celebrar la muerte de un enemigo o insultarse mutuamente. La historia, o mejor dicho, el concepto que plantea, es interesante, como toda historia de ciencia ficción post-apocalíptica donde la humanidad sobrevive a duras penas, pero Epic Games podría haberla hecho mucho más atractiva para el jugador.

Pero por fortuna, la historia es lo de menos. Gears of War es un juego de acción puro donde la diversión por sí sola radica en los tiroteos. Y los de Gears of War son intensos, variados y desafiantes, acompañados además del mejor apartado gráfico visto hasta la fecha. Gears of War no es un juego de disparos frenético, como el clásico juego de acción en primera persona, la definición correcta sería decir que es un juego de tiroteos, donde las coberturas no juegan un papel testimonial, como en muchos otros juegos, sino simple y llanamente esencial. Descubrirnos un poco es exponernos a una muerte bastante próxima, dependiendo del nivel de dificultad, pues los enemigos, también cubiertos, son especialmente hábiles a la hora de detectar cuándo hemos salido de nuestro escondite.

Una dinámica de coberturas tan importante para el desarrollo del juego no podría funcionar si no estuviese muy bien implementada. Gears of War no solo cuenta con unos escenarios con numerosos objetos y elementos arquitectónicos en los que cubrirse, sino que además estos no resultan forzados; como viene siendo tradición en Epic Games, los mapas están muy bien diseñados para que se produzcan todo tipo de situaciones de combate en ellos, pero de forma muy natural, sin que la ubicación de los diferentes objetos y los enemigos parezca perfectamente planificada para desarrollar la acción.

Aparte de la abundancia de lugares y objetos de cobertura, Epic ha desarrollado un sistema de movimientos especiales nunca antes visto en un juego de acción, que hasta ahora se limitaban a un botón de cubrirse y descubrirse. En Gears of War el sistema de cobertura está implementado de forma mucho más natural. Con el botón A nos cubriremos, adaptándose el personaje al tipo de cobertura (alta, baja, etc…), y para descubrirnos bastará con cambiar la dirección lo suficiente o alejarnos. Pero además, dependiendo de nuestra posición, tendremos más movimientos disponibles. Por ejemplo, asomándonos al borde de un muro, podremos (si inclinamos el joystick en una diagonal hacia delante y el lado de salida) salir de la cobertura corriendo hacia delante, o bien dar una voltereta hacia un lado para evitar disparos; en el caso de que haya otros puntos de cobertura cerca, podremos ir corriendo automáticamente hacia ellos. El sistema está muy bien integrado, mediante diagramas del movimiento que vamos a hacer que se indican en la parte inferior de la pantalla.

Cuando estemos cubiertos, para disparar pulsaremos el gatillo L, pasando al modo de apuntar y arriesgándonos –dependiendo de la parte del cuerpo que expongamos- a que el enemigo acabe con nosotros. También tenemos la opción del "disparo ciego", vagamente indicado por la posición de nuestro punto de mira pero con menos posición, que simplemente consiste en que asomaremos nuestra ametralladora por encima del saliente, disparando sin apuntar con precisión. Esta opción es idónea para cuando estemos bajos de salud y haya enemigos cerca a punto de acabar con nosotros.

El sistema de salud de Gears of War también es un acierto. Visto lo visto en los últimos juegos, parece que las tradicionales barras de energía o porcentajes de vida forman ahora parte del pasado. Si en Halo teníamos un escudo de energía que se recargaba poco a poco y que, una vez agotado, nos dejaba completamente expuestos a los disparos enemigos, Gears of War sigue un sistema similar. Cada vez que nos impacten un símbolo (el logo del juego, un engranaje y una calavera) se irá imprimiendo con mayor fuerza en la pantalla. Una vez se divise con claridad, un impacto más y la calavera saldrá también, significando que hemos muerto. Si nos cubrimos y estamos un rato sin recibir daños, el logotipo se irá difuminando, lo que significa que ya estamos listos para que nos den un poco más de caña.

Aparte de la dinámica de coberturas y salud, Gears of War es también un juego en el que muy pocas veces estaremos solos, la mayoría de las ocasiones trabajando con otros soldados controlados por la inteligencia artificial, aunque rara vez en número mayor que tres. Estos soldados al principio nos guiarán, hasta que seamos nosotros los jefes de la misión (pasando a tener un sencillo sistema de órdenes consistente en reagruparse, alto el fuego o atacar), y a veces resultan un tanto efectivos, aunque otra veces son un poco "petardos" y pueden morir con bastante facilidad. Nosotros podremos resucitarlos, acercándonos a ellos y pulsando el botón X, pero de todas formas se recuperarán solos al terminar cada tiroteo, por lo que a veces no compensa ir a resucitarlos –arriesgándonos nosotros- sino terminar nosotros mismos el trabajo. Como en la mayoría de los juegos donde nos asisten personajes controlados por la I.A., la mayoría del trabajo sucio lo tendremos que hacer nosotros.

Otro aspecto que es preciso mencionar son las armas. Gears of War es un juego bastante "conservador" en este sentido, sin armas demasiado de ciencia ficción, sino basadas sobre todo en el viejo y fiable plomo. Nuestro arsenal básico se compone de una pistola ligera, una metralleta pequeña, las granadas (que no tienen un papel muy importante en el juego, ni es necesario usarlas mucho, únicamente para reventar agujeros llenos de enemigos) y el arma estrella, una enorme ametralladora que, en vez de una bayoneta, al estilo de los fusiles antiguos, lo que lleva es una motosierra. Al estar cerca de un enemigo, manteniendo pulsado el botón A, veremos una de las secuencias más truculentas de la historia reciente del videojuego. Nuestro soldado dará cuerda a su motosierra e impactará con ella en el cuello del enemigo, descuartizándolo y haciendo que la sangre salpique la pantalla.

Aparte de estas armas básicas, durante el juego iremos consiguiendo otras, y algunas de ellas del bando rival, los Locust. Entre ellas se encuentran escopetas de cañones recortados, rifles de francotirador y un arma experimental que se utiliza en ciertas partes del juego, llamada "martillo del alba". Consiste en un señalizador láser que, fijado durante unos segundos en un enemigo, hará que un satélite impacte con un rayo láser, acabando rápidamente con él. Algunas partes del juego, sobre todo en las que tenemos que hacer frente a grandes enemigos, consisten en lograr impactar en ellos con el martillo sin que acaben con nosotros en el intento. Una cosa curiosa de Gears of War, de la que de hecho muchos jugadores puede que ni se den cuenta, es el peculiar sistema de recarga de armas del juego. Aunque podemos recargar sin más, sin complicarnos la vida, hay una barra de progreso para la recarga que puede pararse con el botón A. Si nos la queremos jugar, podremos intentar pararla en el momento apropiado, haciendo que la recarga sea más rápida, que sea más rápida y que las balas de ese cargador hagan más daño o, si lo hacemos mal, que tardemos más en recargar el arma. Es un añadido bastante curioso que se puede aprovechar a gusto del jugador.

Como decíamos al principio, Gears of War es un juego que se basa esencialmente en divertidos y emocionantes tiroteos contra hordas de enemigos, pero naturalmente Epic Games ha introducido bastante variedad para no hacer el juego monótono, tanto por el tipo de enemigos –algunos armados con rifles de francotirador, lanzamisiles, etc…- como por las diferentes situaciones a las que nos tendremos que enfrentar. Los Locust tienen una extraña costumbre de aparecer de repente, mediante agujeros (Agujeros de Emergencia), saliendo en grandes cantidades, a veces a nuestras espaldas. También cuentan con numerosas torretas Troika que habrá que flanquear para acabar con ellas, o de lo contrario es una tarea casi imposible. En ocasiones habrá que hacer frente a oleadas de bichos muy al estilo de Resident Evil que se mueven muy rápido y que pueden acabar con nosotros en dos mordiscos. También hay una parte del juego en la que iremos en vehículo y algún que otro sencillo puzle, por lo que el juego alterna diferentes tipos de situaciones y, al igual que en Halo, los propios tiroteos son muy divertidos y adictivos.

El modo campaña cuenta con tres niveles de dificultad diferentes que podríamos decir que están un tanto desequilibrados. El modo fácil es demasiado fácil, y el normal demasiado difícil, sin que haya un nivel de dificultad haciendo de término medio entre ambos. El tercer nivel de dificultad es todavía más difícil, por no decir casi imposible. Además de la campaña, que dura alrededor de unas doce horas, contamos también con modos multijugador. El cooperativo, para dos jugadores, funciona tanto para la misma consola, a pantalla partida, como a través de Xbox Live, y resulta muy interesante ya que podremos conservar los mismos puntos de control que en el modo para un solo jugador. Es decir, podremos empezar una partida, y que un jugador se una y sigamos donde estábamos, y que salga y continuemos en solitario. El problema de esto es que no está todo integrado en el mismo modo de juego, no basta con que un jugador pulse Start para unirse a la partida, ni con que decida dejar de jugar para volver al modo para un solo jugador. Requiere salir y entrar en diferentes modos de juego, lo cual siempre es un incordio.

Aparte del cooperativo, tenemos también un modo multijugador competitivo, de hasta ocho jugadores, consistente en partidas en equipos cuatro contra cuatro. Estas partidas son bastante curiosas porque, al igual que en el juego "normal", los jugadores pueden revivir a otros, a no ser que los rematemos, para lo cual tendremos que llegar hasta el cuerpo moribundo y pulsar el botón X. Por lo tanto, las partidas pueden hacerse bastante largas, considerando que la mayoría de los jugadores trabajan en equipo para así revivirse los unos a los otros. Como contrapartida a esto, los mapas están diseñados de forma bastante abierta, por lo que es fácil sorprender a un enemigo por detrás y, en efecto, acabar con él con la motosierra, lo cual le impide ser revivido. Hay tres modos de juego en el online competitivo, el clásico Deathmatch, uno en el que tendremos que rematar nosotros mismos a los enemigos para que no revivan solos, y un último en el que un jugador de cada equipo es el líder, y los otros tienen que impedir que el otro equipo lo asesine. El modo online es bastante adictivo, y puede proporcionar muchas horas de diversión ya que usa las dinámicas del modo para un solo jugador pero en mapas mucho más abiertos.

A nivel gráfico no hay demasiado que decir. Gears of War es simplemente el juego más espectacular gráficamente que ha salido en Xbox 360 hasta la fecha, lo que se aplica, por lo tanto, a todas las consolas. El nivel de detalle del juego es asombroso, con unos modelados de personajes y enemigos fantásticos, perfectamente animados, y unos escenarios que quitan el hipo, ya no solo por su diseño (como decíamos, algo así como muy barroco en los edificios) sino por la atención al detalle en cada uno de los elementos. El apartado gráfico no solo es sorprendente en el aspecto técnico, con un soberbio motor gráfico –no en vano Epic Games son los creadores del Unreal Engine- que no sufre ni una ralentización, sino también por el artístico, tanto por el diseño del universo Gears of War como por cierto toque cinemático a la hora de correr, ejecutar a alguien con la motosierra, o en las propias escenas cinemáticas. No es un estilo muy de videojuego, sino de película de guerra, que encaja muy bien en Gears of War.

El apartado sonoro trae consigo una gran sorpresa, que es el doblaje al castellano del juego, que con la versión final en nuestras manos hemos podido comprobar que es muy bueno, con voces reconocibles de la televisión; sin embargo, en lo que respecta al guión, como ya dijimos al comienzo del análisis la historia de Gears of War es prácticamente lo de menos, y los personajes están muy fuertemente estereotipados en el cliché de soldado rudo que se siente muy a gusto disparando y matando enemigos, como un equipo de cuatro Schwarzenegger en la película Comando. La banda sonora ambienta muy bien la acción, con giros épicos, dramáticos, dependiendo de la situación, mientras que los efectos de sonido son sensacionales, mejor disfrutados con un sistema Dolby.

Gears of War es una compra obligada para todos los usuarios de Xbox 360 estas Navidades a los que les gusten un mínimo los juegos de acción. Es no solo un sensacional espectáculo gráfico sino también un gran juego de acción, que sobre la idea básica de los tiroteos con coberturas construye una jugabilidad tremendamente divertida y adictiva. Con una duración competente y unos modos multijugador muy divertidos, aparte de un gran rejugabilidad por lo divertido y sencillo que resulta la idea del juego, Gears of War es una apuesta segura. Aunque no es perfecto, y un mayor hincapié en la historia y quizás algo más de variedad en armas y situaciones lo harían mejor aún, se convierte en el referente de los juegos de acción de nueva generación, tanto a nivel de diseño (IA, interacción con el escenario) como en los gráficos.

Pablo Grandío
Director y fundador
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PEGI +18
Plataformas:
Xbox 360 PC

Ficha técnica de la versión Xbox 360

ANÁLISIS
9.4
Estadísticas XBOX LIVE
COMUNIDAD
8.68

PUNTÚA
Gears of War para Xbox 360

687 votos

Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
9.3
COMUNIDAD
8.14

PUNTÚA
Gears of War para Ordenador

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