Análisis de Okami (PS2)

Un legendario lobo blanco va a vivir una intensa aventura en PlayStation 2.
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
9.5
SONIDO
9
NOTA
9.1
DIVERSIÓN
9
JUGABILIDAD
9
Análisis de versión PS2.
Otros análisis: Wii

Tomando como base algunas narraciones mitológicas, Okami nos va a plantear un universo muy especial en el que un lobo blanco tendrá que salvarlo de la amenaza de un terrible demonio. Y es que la historia será sólo uno de los múltiples atractivos que este juego de Capcom nos va a ofrecer.

Todo empieza en Kamiki, una pequeña aldea acosada por Orochi, un demonio al que intentan apaciguar con un sacrificio anual que no haga despertar a ese ser monstruoso de ocho cabezas. Pero cuando la hora de entregar su vida le llega a Nami, el amor del joven e impetuoso guerrero Nagi, éste no puede evitar hacer lo único posible para salvarle la vida: luchar contra el demonio. Por suerte, recibe la ayuda de un lobo blanco, con el que consigue finalmente dar muerte a las cabezas de la bestia. El lobo, sin embargo, quedó herido de muerte.

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Ésa es la leyenda que, según se cuenta, tuvo lugar hace cien años. Pero ahora, la espada de Nagi que mantenía encerrado al demonio ha sido retirada, liberándolo de nuevo. Por eso, la diosa Amaterasu toma en esta ocasión la forma del lobo blanco de la leyenda, acompañada de Issun, un pequeño charlatán. De esta manera, se inicia la historia de Okami, narrada en todo momento con mucho mimo gracias a la profusión de acertadas secuencias y los abundantes diálogos del juego, pese a que la protagonista no dice mucho por su condición de animal. El problema radicará en que, pese al enorme retraso que el juego ha sufrido con respecto a otros mercados, no ha sido localizado a nuestro idioma, por lo que los textos están en inglés, y no hay que olvidar que estamos ante una aventura en la que lo que se nos dice es muchas veces esencial.

Hay que tener en cuenta que Okami es, en esencia, una aventura de acción como podría serlo el clásico de Nintendo, Zelda, y el lenguaje es indispensable. No utiliza un vocabulario particularmente complejo, eso es cierto, pero en cualquier caso los jugadores que no se sientan cómodos con el inglés tendrán un pequeño obstáculo a superar para poder disfrutar del título en todo su esplendor.

Aunque el principio del juego puede resultar un poco flojo, o cuando menos poco capaz de demostrar cuál es el potencial de la aventura épica que esconde el disco, no tardaremos mucho en percibir cómo la experiencia va mejorando a pasos agigantados en nuestra primera hora de juego según se va construyendo el mundo tan peculiar que ha sido concebido para esta historia. Así, por ejemplo, los personajes tienen personalidades muy bien definidas, aportando los elementos de humor necesarios, como Issun y sus continuas reivindicaciones como artista e inspirador incluso de alguna suerte de Pulgarcito, pero no por ello resultan planos, ya que el guión ha sido elaborado con cuidado y se deja disfrutar tanto como la experiencia estética que han propuesto los creadores del juego, Clover Studio.

Okami se irá mostrando ante el jugador como una aventura en la que, aunque el objetivo de enfrentarse a Orochi se mantendrá siempre en el horizonte, según nos movamos por el amplio mundo del juego iremos descubriendo nuevos retos y gente a la que ayudar para salvarla de las maldiciones que están cayendo sobre ellos. Y es que aunque la aventura va a girar en torno a la búsqueda de trece fragmentos de un objeto muy especial del que hablaremos más adelante, está todo salpicado de muchas misiones a las que dedicar nuestro tiempo.

Para ello, además de las habilidades físicas propias de un lobo, Amaterasu cuenta con un pincel mágico que lleva a su espalda. Se trata del pincel celestial que el dios Shiranui usó cuando tomó la forma del lobo blanco original, y que ahora ha sido dividido en trece partes que han sido entregadas a otros tantos custodios. Puesto que es un instrumento esencial para poder derrotar a Orochi, Amaterasu deberá recuperar las trece partes del pincel celestial para ir volviendo a la normalidad todo el mundo y, claro, poder derrotar al demonio.

Este pincel celestial es un objeto básico en el juego, que usaremos con asiduidad, pues cada vez irá teniendo más y más poder. Así, la jugabilidad se ha construido en torno a este elemento, y según vayamos progresando en la historia podremos aprender hasta una docena de técnicas de pintado con el pincel. Estas técnicas las iremos aprendido de los mismos dioses que guardan el poder de dicho objeto celestial, y buena parte de su objetivo es restaurar la vida y el color al mundo.
Así, para usar el pincel, bastará con mantener pulsado el botón R1 del mando de PlayStation 2, para que la pantalla cambie a una suerte de modo lienzo sobre el que aparecerá el pincel con el que dibujar formas y líneas en nuestro televisor. Moviendo los sticks analógicos podremos interactuar con los escenarios, como, por ejemplo, para crear un puente o pasar del día a la noche dibujando un sol –un círculo- en el cielo. Si es necesario podremos crear también pequeñas plataformas para salvar obstáculos y, en definitiva, ir adquiriendo cada vez más funciones para un ítem tan especial como éste. Además, poco a poco iremos aprendiendo también a combinar dichos poderes entre sí, para aumentar nuestras técnicas de exploración y, también, de combate para seguir progresando en el juego.

De todos modos, para compensar el gran poder que puede llegar a conseguir el pincel, tendremos que darle un respiro a su uso, ya que si lo usamos en exceso, de manera muy rápida y continuada, éste tendrá que recargarse. Pero el sistema funciona más que bien. Al principio nos costará un poco acostumbrarnos al sistema de control del pincel, que, como hemos dicho, se activa manteniendo pulsado el botón R1. Al hacer eso, con el stick analógico izquierdo podremos pintar sobre la pantalla mientras lo movemos y pulsamos el botón adecuado para dibujar una línea de diferente grosor aprovechando la sensibilidad analógica que el mando de la consola incorpora en todos y cada uno de sus botones. Es sencillo, sin duda, pero manejarlo con pericia y soltura requerirá práctica. Por suerte, la curva de dificultad está muy bien diseñada y no se nos empezará a exigir una habilidad muy depurada hasta que ya hayamos avanzado un poco en el juego y ya estemos bien familiarizados con todo este sistema.

De todos modos, el progreso del personaje no se limita a este aspecto, ya que también podrá ir aprendiendo nuevos movimientos que usar en los combates a través de las lecciones de un extraño maestro de artes marciales. Paralelamente al incremento de habilidades –movimientos, técnicas de pincel- se da un incremento de otras características, como el nivel de tinta (que mide cuánto uso podemos hacer del pincel celestial antes de tener que dejarlo reposar) y el nivel de vida de Amaterasu.

Hay que tener en cuenta, además, que tanto las técnicas de pincel como los movimientos de combate que vayamos aprendiendo se usarán tanto en combates como para resolver puzles, muy en la línea de los cánones del género, integrando ambos elementos de progresión en la solución de los dos principales obstáculos que nos iremos encontrando según vayamos jugando: enemigos cada vez más poderosos y puzles cada vez más complejos. Pese a eso, hay que tener en cuenta que Okami no llega nunca a ser difícil de verdad. Ni los enemigos son especialmente insalvables ni los puzles están diseñados a mala uva para hacernos caer en un sumidero de desesperación.

Quizás por eso tiene más mérito el hecho de que el juego pueda llevarnos entre veinticinco y unas treinta horas, según estimaciones, para ver los créditos finales la primera vez. Esto es algo que siempre depende mucho de nuestro estilo de juego, pero desde luego no estamos ante un juego corto y, aunque sí es cierto que los hay más extensos, el buen ritmo de la acción, que no cae en elementos que puedan resultar repetitivos o poco inspirados, ayuda a conformar un ritmo de juego intenso durante casi toda la partida.

Una opción que en un primer momento puede parecer extraña, dados los cánones del género, es el que no haya, virtualmente, límites para llevar objetos con los que, sin ir más lejos, recuperar vida, por lo que también por ese frente se elimina una barrera de dificultad en ocasiones artificiosa. El diseño del juego nos mostrará que, dada la concepción de Okami, ese límite no era necesario y no reduce tampoco, como algunos podrían pensar, la dificultad de manera igualmente artificiosa para hacerlo más asequible a públicos menos experimentados. De todos modos, si es un género que no se nos da muy bien, siempre podremos continuar desde el mismo lugar en el que fracasamos en nuestro progreso, aunque es muy posible que no lleguemos a ver, realmente, esa situación en ningún momento, pese a la aparición ocasional de algunos pasajes algo más complejos que los que les rodean.

Quizás un poco más recriminable sea la gran facilidad de todos los enemigos, incluyendo a los jefes finales. Es esto algo cada vez más habitual en el género (de hecho, en el título más próximo, la ya citada saga Zelda de Nintendo, la dificultad no es tampoco muy elevada), pero que se deriva también de la pericia del jugador. quien no esté habituado a lidiar con los preceptos de las aventuras de acción encontrará difíciles algunos momentos, si bien es cierto que será algo, muy posiblemente, poco habitual.

De hecho, puesto que en Okami realmente nos vamos a encontrar miríadas de enemigos y puede incluso afirmarse sin mucho miedo a equivocarnos que los combates son, directamente, un tanto escasos dada la baja población de bichos desperdigados por los entornos del juego, sí nos hubiese gustado que la resistencia y fuerza de estos hubiese sido algo más elevada, para compensar la balanza, pero debemos decir que, pese a esto, el resultado no nos parece negativo en este sentido. Y si al jugador no le gusta verse acosado por estos enemigos, lo cierto es que podremos evitar casi por completo, ya que aparecerán representados en la pantalla en forma de una especie de símbolos o talismanes de inspiración demoníaca que, al tocarlos, nos llevarán al combate.

Lo cierto es que el foco principal se ha puesto en la restauración del mundo, devolviendo la vida a los bosques y a toda la vegetación, interactuando con las criaturas de esos mismos bosques y, también, de las aldeas que vayamos visitando. Y es que, de ese manera, contactando con otros personajes, se nos irán introduciendo todas esas misiones secundarias con las que aumentar nuestra experiencia (en el juego denominada praise), con o que luego podremos aumentar nuestra reserva de tinta o vida. Su buena y continuada integración en el desarrollo de la aventura lo hace particularmente satisfactorio, así que dedicaremos mucha parte del tiempo que estemos con Okami a realizar estas tareas.

Este juego de Capcom es, quizás, uno de los de más belleza plástica disponibles en la actualidad, y no hablamos sólo del catálogo de PlayStation 2. Su estilo gráfico, el cel-shading, que lo acerca a una producción de animación, y la dirección artística hacen de Okami un juego que supera todas las limitaciones técnicas que la veterana consola de Sony puede tener en relación a sus competidoras (viejas y nuevas) para sorprendernos con su sobresaliente diseño por encima de lo impresionante o no que puedan ser los filtros, texturas y modelos poligonales empleados que, desde luego, son de gran calidad también a nivel técnico. Además, se ha incluido la opción de jugarlo a 60 Hz, por lo que, aunque el título no esté en nuestro idioma, sí podemos disfrutarlo sin los problemas técnicos que todavía hoy tienen algunos juegos en su conversión al sistema de televisión europeo. Los escenarios y personajes (algunos de estos particularmente sorprendentes, jugando con ventaja los demonios monstruosos) han sido diseñados también con gran acierto, conformando una personalidad única en un juego que no viene precisamente de las manos de un grupo de gente que haya descuidado este aspecto en su trayectoria. Zonas como Shinshu o Agata son, indiscutiblemente, bellas, y no es esto algo que pueda decirse en muchos videojuegos.

La música y efectos especiales siguen esa línea, amoldándose perfectamente al peculiar estilo gráfico, conformando una presentación sobresaliente que parece combinar con acierto composiciones de origen tradicional japonés con otras melodías de corte más moderno. El juego no incluye voces, de manera que los personajes emiten ruiditos cuando hablan, resultando francamente simpáticos y en la línea de lo que tradicionalmente han hecho múltiples referentes del género. Como siempre, habrá quien prefiera voces reales que acompañen al texto, pero a nosotros es algo que no sólo no nos molesta lo más mínimo, sino que en cierto modo ayuda a mantener la atmósfera que busca crearse en un juego tan peculiar a nivel de dirección artística como éste.

Conclusiones
El penúltimo juego firmado por este estudio de Capcom antes de ser disuelto es una creación magnífica en todos sus aspectos. Es un juego original, una aventura que sabe aprovechar algunos de los elementos que han establecido juegos y sagas tan soberbias como Zelda para reinterpretar esos elementos, hacerlos propios, y nutrirse de ellos sin tener que esconderlo hasta el absurdo al mismo tiempo que forja su indiscutible identidad. Okami es un título redondo, una gran aventura única y una experiencia jugable sólo comparable al trabajo artístico que lo respalda, que es prácticamente indiscutible.

Tan sólo se puede lamentar que no se haya tenido en cuenta en su producción para Europa la, a estas alturas, indispensable localización idiomática. No hay lugar a excusas: éste es un mercado importante, y, por encima de eso, sus usuarios merecen ser tratados en igualdad de condiciones. Okami tendría que haber llegado en español, y desde luego tendría que haber llegado a Europa sin sufrir tantos y tan continuados retrasos y cambios de fecha. Por suerte, su calidad hace que esos borrones no manchen el espíritu de un juego que, por problemas idiomáticos, quizá algunos tengan que dejar pasar y otros no puedan disfrutarlo con toda la intensidad que hubiesen deseado.

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PEGI +12
Plataformas:
PS2 Wii

Ficha técnica de la versión PS2

ANÁLISIS
9.1
  • Fecha de lanzamiento: 14/2/2007
  • Desarrollo: Capcom Clover Studio
  • Producción: Capcom
  • Distribución: Electronic Arts
  • Precio: 44.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 DVD
  • Textos: Inglés
  • Online: No
COMUNIDAD
9.06

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Okami para PlayStation 2

121 votos

Ficha técnica de la versión Wii

ANÁLISIS
9
  • Fecha de lanzamiento: 13/6/2008
  • Desarrollo: Ready at Dawn
  • Producción: Capcom
  • Distribución: Proein
  • Precio: 39.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 DVD
  • Textos: Inglés
  • Opción 60Hz: Sí
  • Online: No
COMUNIDAD
8.98

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Okami para Wii

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#13 en el ranking de Wii.
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