En el árido corazón de Queensland (Australia), donde el horizonte se extiende hasta el infinito, se encuentra una estructura geológica que data de una época anterior a los dinosaurios. Bajo kilómetros de sedimentos y otras cuencas superpuestas se halla la cuenca de Adavale, un enclave prácticamente invisible desde la superficie que podría ser crucial para el futuro energético de Australia.
Durante décadas, Adavale fue una simple nota al pie en los mapas geológicos. Sin formaciones rocosas prominentes, acantilados ni capas expuestas, permaneció fuera del foco. Descubrir su contenido requería perforar, y eso es precisamente lo que ha hecho recientemente Geoscience Australia, culminando una ambiciosa campaña de 31 millones de dólares que llevó a sus técnicos a descender hasta unos tres kilómetros de profundidad, un récord para la agencia.
Un depósito de sal más antiguo que los dinosaurios podría almacenar energía suficiente para iluminar 20 millones de hogares durante horas
De este pozo emergieron casi mil metros de núcleo continuo de roca, centenares de fragmentos y muestras de agua subterránea. El hallazgo central: una gruesa capa de sal de roca conocida como el depósito de Boree, la única en el este del país con el espesor suficiente -según los expertos- para el almacenamiento masivo de hidrógeno.
El concepto, lejos de la ciencia ficción, consiste en inyectar agua para disolver parte de la sal y extraer la salmuera, creando cavernas subterráneas vacías. Estas cámaras pueden almacenar gases a presión. El hidrógeno generado con excedentes solares y eólicos se almacenaría cuando la producción es alta y se recuperaría cuando la red lo necesite.
Las cifras son impresionantes: cada cavidad podría almacenar hasta 6000 toneladas de hidrógeno, equivalente a unos 100 gigavatios-hora. En términos prácticos, esto equivale a la capacidad de decenas de grandes baterías de red funcionando simultáneamente. Con solo unas pocas cavernas, el suministro podría cubrir el consumo diario de aproximadamente 20 millones de hogares.
Australia produce más energía renovable que nunca, pero el sol se pone y el viento cesa. Ante las limitaciones y costes de las baterías de litio, Adavale propone una alternativa a escala geológica: transformar un vestigio del pasado profundo del planeta en la reserva estratégica del futuro energético del país.















