Análisis de Mortal Shell II, una secuela que lanza la saga a los primeros puestos de los soulslike (PC, PS5, Xbox Series X)
Cuando hablamos, hace ya un buen puñado de añitos, del primer Mortal Shell decíamos que se estaban empezando a dejar ver los primeros imitadores de la fórmula soulslike que tenían algo que decir más allá de intentar imitar la receta del éxito de From Software con licencias como Dark Souls o Sekiro: Shadows Die Twice . Han pasado los años y son ya muchos los juegos que han conseguido ganarse una reputación propia en este subgénero, como podría serLies of Pi. Si bien el pequeño estudio Cold Symmetry no consiguió ascender a los primeros puestos de la fantasía oscura y el rpg al más puro estilo Miyazaki en su primer trabajo, ahora vuelven con Mortal Shell II, un título que ya os adelantamos que se va a quedar grabado en vuestra memoria durante años si este género os apasiona.
Aquel estudio formado por antiguos trabajadores del AAA en 2017 es ahora un proyecto mucho más asentado, de mayor tamaño y con las cosas bastante más claras respecto a lo que quieren ofrecer a los jugadores. Al menos esto es lo que han conseguido demostrar durante las horas que hemos pasado en el oscuro y hostil mundo de Mortal Shell II, una obra con mucho más cuerpo, identidad y músculo técnico que la lanzada hace ya 6 años.
Construyendo un nuevo mundo
Es absolutamente legítimo no sentir más que pereza ante la frase "nuevo soulslike en Unreal Engine", pero al mismo tiempo sería muy inocente pensar que alguna de estas etiquetas es de algún modo limitante para quienes saben lo que se hacen. Una de las principales armas de Cold Symmetry contra lo que podríamos llamar la "estética Unreal", que hace que tantos juegos nos parezcan idénticos, es Vitaly Bulgarov. Este artista moldavo, que ha pasado por sitios como Blizzard, LucasFilm o Dreamworks, es también cofundador del estudio.
En los trabajos de Bulgarov se ha podido ver siempre cierta querencia por la fantasía oscura, siendo la ciencia ficción lo que más destaca de sus trabajos personales. Todo esto se traslada al mundo de Mortal Shell II en una dirección de arte absolutamente magnífica. Si ya en su día os comentábamos que la dirección artística era uno de los puntos fuertes de Mortal Shell, esto cobra un nuevo significado en la secuela. Imponentes ciudades de caliza blanca, castillos imposibles en acantilados, pueblos devastados por la corrupción con cuerpos mutilados en cada esquina, enormes praderas verdes bañadas por un sol imponente o arboledas sembradas de árboles color rojos carmesí. Todo lo anterior y mucho más es lo que alberga Mortal Shell II a medida que lo vamos explorando.
Lo habitual a la hora de encararse a un soulslike puede ser querer enfrentarnos a un desafío cada vez mayor, conseguir y probar muchas armas o fardar de habernos liquidado a los jefes más duros. Todo eso lo vamos a tener en Mortal Shell II, pero creemos que uno de los alicientes más interesantes para seguir avanzando en el juego es descubrir nuevas zonas, pues la sensación de fascinación es quizás el sentimiento que más se repite a lo largo de las 30-40 horas que puede durar una partida en dificultad normal.
Y lo artístico no acabaría de brillar tanto como lo hace sin lo técnico, porque también se ha escalado varias posiciones en este aspecto. La iluminación general del título es sobrecogedora, visualmente casi todas las áreas tienen un acabado digno de cualquier AAA y los modelos y animaciones de personajes jugables y enemigos son impecables. El rendimiento en nuestro caso con una Nvidia 2080 Super ha sido siempre a 60 fotogramas por segundo en resolución 1440p sin tirones o caídas que lamentar. Sí apuntaremos que es absolutamente criminal la ausencia de modo foto en el lanzamiento.
Ponte en la piel de quien quieras ser
Obviamente a la hora de coger un arma y lanzarnos al combate vuelve a estar presente un elemento clave, pues no en vano da nombre a la saga. Vuelven los receptáculos, caballeros caídos que deberemos poseer para configurar nuestra forma favorita de combatir. En nuestro estado original seremos El Heraldo, un vástago nacido de uno de los óvulos de La Madre, una divinidad a la que debemos sumisión y que nos encargará la misión de recuperar todos sus óvulos perdidos con la promesa de purificar el mundo. Este personaje puede defenderse en combate, pero es mucho más débil que cualquiera de los cascarones que podremos poseer y que ofrecen habilidades únicas que pueden marcar la diferencia entre el triunfo y el fracaso.
La evolución del combate en esta secuela es tal que no podemos evitar recomendar empezar por este juego directamente si nunca se ha jugado al Mortal Shell original. Lo que hace 6 años era una intentona de un pequeño estudio indie por ofrecer algo mínimamente similar al sistema de combate de los juegos de From Software, hoy es un divertidísimo juego de acción donde tenemos un amplio arsenal de armas cuerpo a cuerpo y a distancia con el que pasárnoslo en grande haciendo picadillo a todo tipo de criaturas. Tenemos desde espadones y ballestas infaltables, hasta combinaciones más locas como una katana que se convierte en hacha, un cañón de repetición que dispara automáticamente decenas de proyectiles y hasta un laúd (que sí, es un arma equipable y bastante útil).
Una mecánica de parry del juego original como era endurecernos para evitar el próximo golpe de los enemigos sigue estando presente pero pasa a un segundo plano. Mediante objetos que podemos equiparnos iremos configurando la dificultad del juego de forma orgánica. Hay un sello que nos permite tener un parry bastante generoso en lo que a tiempo para reaccionar se refiere (si tenemos como referencia los Souls, por ejemplo), otro bastante más exigente con la sincronización de los bloqueos, pero también más eficiente para realizar remates, el ya mencionado que nos permite volvernos de piedra e incluso podremos equiparnos un sello que activa el modo fácil del juego, donde el parry pasa a curarnos y darnos determinación (la estamina del juego), las armas a distancia pasan a causar daño de ruptura, lo que significa que no necesitaremos hacer parry si no queremos y que para rematar nos ofrece un potente puñetazo a distancia para acabar con los enemigos con facilidad.
También existe un modo difícil para los más atrevidos que, para no variar, no se escoge entrando a un menú. Un personaje que no desvelaremos nos ofrecerá la posibilidad de cambiar la hora del día haciendo que llegue la noche (en modo normal jugaremos siempre de día). Al esconderse el sol las cosas se ponen realmente complicadas, los enemigos ganan más fuerza y tienen más vida. Por suerte si optamos por el reto mayor no nos veremos especialmente penalizados por el hecho de ser de noche, los desarrolladores se han preocupado en que la visibilidad no se vea afectada en este modo.
Las combinaciones entre armas de fuego y cuerpo a cuerpo, modificadores pasivos y habilidades activas equipables, así como las habilidades únicas de cada receptáculo dan como resultando un abanico de personalización del combate lo suficientemente amplio para poder pasarnos horas y horas experimentando sin aburrirnos o cansarnos de hacer siempre los mismos combos. Vamos a poder ser el tiempo de guerrero que queramos optando por tanquearnos el daño mientras cargamos animaciones lentas con las armas más pesadas, escondernos en las sombras y asestar múltiples golpes con combos de armas pequeñas, manejar las distancias o decidir aplicar estados como veneno, congelación, fuego, maldición o sangrado, entre otros, a nuestros rivales.
No temas a la oscuridad
La exploración era uno de los puntos más flojos del primer Mortal Shell y es precisamente por eso que sorprende que sea quizás lo que más nos ha gustado, con diferencia, de nuestra experiencia con Mortal Shell II. A la ya mencionada satisfacción de encontrarnos con áreas cada vez más espectaculares e inverosímiles se suma que no hay un número inabarcable de armas y receptáculos. La ilusión por probar las posibilidades que abre cada arma y las historias que hay detrás de cada receptáculo hace que descubrirlos explorando mazmorras, derrotando jefes, desbloqueando almenaras y completando misiones sea un auténtico placer. Se disfruta muchísimo dejándote llevar y cogiendo caminos nuevos cada vez para ver dónde te llevan, el trabajo que se ha realizado en este aspecto es casi intachable.
Solo podríamos echar en falta la repetición de estructura en mazmorras menores que comparten diseño unas con otras y teniendo en cuenta el cariño que se ha puesto en la construcción del mundo en general, saca un poco de la inmersión encontrar que en dos puntos totalmente distintos del mapa hay dos mazmorras con elementos calcados.
Lo que sí podemos afirmar con absoluta seguridad es que Mortal Shell II es una demostración mucho más convincente de lo que son capaces en Cold Symmetry, pues han conseguido crear algo propio a pesar de estar fuertemente inspirado en aquellos referentes que dieron sentido al término soulslike. Quien disfrutara con el primer Mortal Shell tiene aquí, posiblemente, uno de sus grandes juegos del año. Quien lo mirara con cierto interés pero no llegara a animarse por las distintas asperezas de las que adolescencia aquel lanzamiento, encontrará en su secuela independiente motivos más que suficientes para pasarlo bien.
Estamos deseando ver cómo los jugadores se sumergen en el lore del juego, descubren sus muchos secretos (con algunos easter eggs que aportan un contrapunto cómico fantástico al juego), construyen sus builds ideales y expanden una licencia que parece tener potencial para crecer tanto como quiera y que certifica a sus creadores como estudio a seguir de cerca a partir de ya mismo.
*Hemos realizado este análisis gracias a un código proporcionado por Playstack.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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