En diciembre de 2022, General Dynamics Electric Boat celebró discretamente en su astillero de Rhode Island la puesta de quilla del USS Arizona (SSN-803), el trigésimo submarino de la clase Virginia. La elección del nombre no fue casual: recupera la memoria del acorazado Arizona, hundido durante el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, donde murieron 1.177 marineros, y devuelve a la Armada un símbolo histórico de sacrificio y poder naval.
El nuevo USS Arizona no es un buque de superficie ni un portaaviones, sino un submarino de ataque nuclear de última generación, equipado con el innovador módulo de carga útil Virginia (VPM). Con 25,6 metros adicionales, este módulo triplica su capacidad de misiles, pasando de 12 a 40 Tomahawk, e incluye tubos preparados para futuras armas, como misiles hipersónicos y sistemas de largo alcance.
La construcción del Arizona y otros Virginia Block V llega en un momento crítico: los gigantes submarinos de la clase Ohio, convertidos en misiles de crucero, serán retirados entre 2026 y 2028, dejando un vacío estratégico que la Armada busca compensar con estas unidades más versátiles y tecnológicamente avanzadas.
EE. UU. transforma su flota submarina: el USS Arizona (SSN-803), apodado ‘La Bestia’, tomará el relevo de la clase Ohio en 2028
Cada submarino del bloque V mide aproximadamente 140 metros de eslora y desplaza 10.200 toneladas sumergido. Equipado con un reactor nuclear S9G de 40.000 caballos de potencia, ofrece una autonomía de más de tres décadas. Aunque la capacidad de un solo submarino Virginia con módulo de carga vertical (VPM) aún no alcanza la de un Ohio -154 misiles frente a 40-, la planificación de 10 unidades ayudará a mitigar la pérdida de potencia de fuego. Esta estrategia también allana el camino para la transición hacia plataformas modulares más ágiles y discretas.
El USS Arizona simboliza esta transformación: combina la historia con la innovación, proyecta poder estratégico y ofrece la base para operaciones especiales y despliegue de armas de nueva generación. Su botadura representa un paso crucial en la estrategia submarina de Estados Unidos, reforzando la capacidad de ataque frente a un entorno global cada vez más competitivo, marcado por la expansión de la flota nuclear china y la presión geopolítica en el Indo-Pacífico.
En este contexto, el Arizona no solo revive un nombre legendario, sino que marca el inicio de una nueva era de submarinos estadounidenses: más letales, más versátiles y diseñados para mantener la supremacía naval en el siglo XXI.















