Antony Starr no ha mencionado a Stranger Things por su nombre, pero a estas alturas casi nadie duda de hacia dónde apuntaba la pulla. El actor de The Boys ha dejado caer en una entrevista con WIRED que le desconcertó el final reciente de una serie en la que, según él (Spoiler del final de Straner Things), “nadie murió”, y remató la idea con una frase bastante menos diplomática: “matad a alguien”. La indirecta ha corrido como la pólvora porque encaja demasiado bien con uno de los debates que más dividieron a los fans tras el desenlace de la ficción de Netflix.
La gracia del asunto está en que Starr no soltó una crítica general sobre los finales blandos, sino algo mucho más concreto: dijo que estaba viendo una serie que acababa de terminar, que se quedó “rascándose la cabeza” y que no entendía cómo, al final del recorrido, no se atrevían a pagar un precio dramático real. No hace falta ser un detective del Mundo del Revés para unir puntos. Stranger Things terminó el 31 de diciembre de 2025 y lo hizo dejando una conversación muy parecida a esa sobre la mesa: para algunos fue un cierre emotivo; para otros, un adiós demasiado pulido, demasiado cuidadoso con sus criaturas.
Una pulla directa al debate de los finales blandos
El comentario de Starr toca justo una herida que la serie arrastra desde hace tiempo. Stranger Things construyó buena parte de su prestigio inicial sobre la sensación de peligro sobre casi cualquier personaje, de infancia amenazada y de monstruos capaces de dejar cicatriz en un grupo. Pero conforme fue creciendo también se volvió más consciente de sí misma, más sentimental y, para una parte del público, menos dispuesta a asumir consecuencias irreversibles para su grupo central. El final no disgustó a todo el mundo, ni mucho menos, pero sí abrió una grieta evidente entre quienes celebraron su calidez y quienes sintieron que la serie prefirió consolar antes que arriesgar.
Que la crítica venga además desde The Boys le añade un punto extra de ironía. La serie de Amazon ha hecho del exceso, la crueldad y la sensación de que cualquier cosa puede pasar una parte esencial de su identidad, así que Starr habla desde un universo donde el impacto suele medirse en sangre, trauma y brutalidad. Eso no significa que su visión sea automáticamente la correcta, pero sí ayuda a entender por qué le chirría un cierre más blanco. En su cabeza, una historia que ha llegado al final y sigue protegiendo demasiado a sus piezas principales corre el riesgo de perder mordida justo cuando debería dejar más marca. Esa última lectura es una inferencia razonable a partir de sus declaraciones y del ADN de ambas series.
El riesgo de exigir crueldad antes del propio final
También hay algo valiente —o imprudente— en que Starr abra esa discusión ahora. The Boys está jugando su propia partida con el cierre y sabe perfectamente que el público le aplicará la misma vara que él acaba de usar con otros. En otras palabras, si el final de la serie de Prime Video no convence o parece igual de conservador en lo esencial, la frase puede volverse contra él con bastante facilidad. Y eso convierte el comentario en algo más que un titular jugoso: lo convierte en una especie de desafío lanzado contra otra ficción… y también contra la suya.















