Análisis Forza Horizon 6, el juego más espectacular y ambicioso de la saga (PC, Xbox Series X)
Casi cinco años han pasado desde Forza Horizon 5, que se dice pronto. En este tiempo, un segundo equipo de Playground Games ha estado trabajando en Fable, la saga ha llegado a PlayStation, el género de conducción en mundo abierto sigue prácticamente huérfano de grandes competidores y, de alguna manera, Forza Horizon continúa siendo la referencia absoluta para quienes quieren conducir, explorar, derrapar, y perderse en un mapa precioso. Ahora nos llega Forza Horizon 6, una entrega ambientada en Japón que es, a la vez, fantástica y decepcionante.
El festival se va a Japón
Forza Horizon 6 es un juego de carreras en mundo abierto que nos lleva a una versión condensada de Japón, con Tokio, zonas rurales, carreteras de montaña, autopistas, muelles, bosques, arrozales y, por supuesto, un buen puñado de guiños a la cultura automovilística japonesa. La premisa vuelve a ser la de siempre: llegar al festival, participar en todo tipo de pruebas, desbloquear eventos, comprar coches, mejorar nuestro garaje y dejarnos llevar por el mapa mientras el juego nos recompensa por absolutamente todo lo que hacemos.
La base, como era de esperar, se mantiene prácticamente intacta. Tenemos carreras por carretera, pruebas campo a través, zonas de derrape, radares, saltos, eventos especiales y todo ese contenido secundario que convierte cada trayecto en una pequeña distracción. Lo más importante, y esto hay que dejarlo claro desde el principio, es que conducir sigue siendo una maravilla. No hablamos de simulación pura ni muchísimo menos, sino de ese punto intermedio tan bien calculado entre accesibilidad, espectáculo y control que Playground lleva puliendo desde hace años.
El nuevo sistema de progreso intenta devolver algo de peso a la idea de ascender dentro del festival, empezando como turistas y ganándonos poco a poco nuestras pulseras, algo que quizás es uno de los cambios más agradecidos con respecto a entregas anteriores. No es una revolución, pero sí ayuda a con esa sensación de progresión, algo que, personalmente, agradecemos bastante.
Conducir, descubrir y perderse
Lo mejor de Forza Horizon 6 es, sin duda, el mapa. Japón le sienta de maravilla a la saga. Tokio ofrece un entorno urbano más denso y vertical que lo visto en entregas anteriores, mientras que las zonas rurales y de montaña aportan esa variedad que tanto necesita un juego en el que vamos a pasar decenas de horas conduciendo de un punto a otro. Es un título en el que se disfruta muchísimo simplemente descubriendo el lugar en el que se basa, saliendo de una carrera y decidiendo no marcar la siguiente ruta porque apetece ver qué hay detrás de esa curva, esa carretera secundaria o ese puente que acabamos de ver a lo lejos.
También nos ha gustado mucho la categoría «Discover Japan», con pruebas pensadas para aprender sobre el país y, sobre todo, sobre su cultura automovilística. Es justo el tipo de contenido que necesitamos en una entrega ambientada en un lugar tan esperado por los fans, porque no se limita a usar Japón como decorado, sino que intenta integrarlo en el progreso, en los coches y en algunas de sus actividades. No siempre lo hace con la profundidad que nos gustaría, pero funciona muy bien como excusa para ir descubriendo el mapa con algo más de contexto.
Y aquí hay que reconocerle a Playground Games lo de siempre: saben hacer mundos. Es imposible negar que Japón hace gran parte del trabajo, que es un mapa precioso y que, incluso cuando la fórmula se hace muy familiar, el simple placer de recorrerlo vuelve a funcionar. A nosotros nos encanta la fórmula, y cuando Forza Horizon 6 te deja conducir, perderte y enlazar una carrera con otra sin pensar demasiado, es difícil no pasárselo genial.
Un juego demasiado cómodo que ni quiere ni intenta evolucionar
El problema es que Forza Horizon 6 sufre de una preocupante falta de creatividad. Sí, el mapa es nuevo. Sí, hay pequeñas mejoras de calidad de vida. Sí, el progreso se ha retocado, los menús se han reorganizado un poco y hay más herramientas para personalizar garajes, coches y eventos. Pero, a la hora de la verdad, estamos jugando exactamente al mismo juego que en 2021. Y eso, después de casi cinco años, nos parece muy decepcionante.
Creemos que la saga lleva una década puliendo el último salto importante de su fórmula, que para nosotros llegó con Forza Horizon 3, y ya queda poco brillo que sacarle. Todo está tan bien hecho, tan medido y tan perfectamente presentado que resulta todavía más frustrante ver lo poco que se arriesga. No entendemos que Playground no intente implementar nuevas ideas en algún modo concreto, aunque sean copiadas descaradamente de otros juegos: los takedowns de Burnout, los potenciadores de Blur, la destrucción de Split/Second, los equipos de OnRush, la construcción de Wreckreation... Algo. Lo que sea.
Y si no quieren tocar la base de las carreras, al menos podrían haberse esforzado más con los eventos especiales. Ya sabéis, esas pruebas más espectaculares y «scriptadas» que se desbloquean al subir de nivel y que suelen ser de lo más memorable de cada entrega. En casi cinco años de desarrollo, creemos que podrían haberse hecho treinta en vez de cinco o seis. Incluso podrían haberse currado más las secuencias narrativas aprovechando parte de lo que han aprendido con Fable, pero seguimos con los mismos muñecos inertes, acartonados y absolutamente incapaces de transmitir nada.
Un espectáculo audiovisual
Gráficamente, Forza Horizon 6 se ve genial. La nueva iluminación le sienta de maravilla, especialmente de noche, con lluvia o cuando el juego mezcla neones, reflejos y carrocerías perfectamente modeladas. Playground Games ya rozaba un nivel altísimo con la anterior entrega, pero aquí el salto está en los detalles, en la luz y en cómo el mundo gana presencia cuando no estamos yendo a 300 kilómetros por hora. La versión de PC, además, llega con reflejos por trazado de rayos, iluminación global con trazado de rayos, DLSS 4, FSR y XeSS, entre otras tecnologías.
Nosotros hemos podido jugarlo con todo al máximo, incluyendo trazado de rayos, en el PC que veis bajo estas líneas, con una media de entre 70 y 80 imágenes por segundo usando DLSS en modo automática. Lo único «extraño» es que hemos tenido un problema con el frame generation. Nada cambiaba al activarlo o al desactivarlo, por lo que nos hemos quedado con las ganas de probarlo. Quitando esto, no hemos tenido problemas importantes de rendimiento, y teniendo en cuenta lo que pone en pantalla, nos parece una versión muy sólida. Obviamente, habrá que ver cómo se comporta en todo tipo de configuraciones, pero nuestra experiencia ha sido muy positiva.
En lo sonoro, también estamos ante un trabajo de muchísimo nivel. Los coches suenan con fuerza, hay más matices mecánicos que antes y, al menos, sin haberlo comparado directamente con el anterior, el salto en profundidad de audio se nota bastante. Quizás seguimos echando de menos una banda sonora con más personalidad o nuevas emisoras de radio, pero entre efectos, motores y ambiente, el juego cumple sobradamente. Además, nos llega doblado al castellano, algo que siempre se agradece en una producción de este tamaño.
Un juegazo que tenía que haber sido más
Forza Horizon 6 es un juego muy bueno. De hecho, por momentos es buenísimo. Su conducción sigue siendo exquisita, el mapa es precioso, tiene contenido para aburrir y Japón es una localización fantástica para una saga que llevaba años pidiéndola a gritos. Nos lo hemos pasado genial jugando, y estamos seguros de que vamos a seguir volviendo durante semanas para completar pruebas, descubrir carreteras, desbloquear coches y, simplemente, para conducir porque sí.
Pero también es una entrega que nos deja un sabor agridulce. No porque falle en lo que intenta hacer, sino porque intenta hacer demasiado poco. Si nunca habéis jugado a un Forza Horizon, esta sexta entrega os puede parecer una barbaridad; si lleváis aquí desde el principio, es difícil no preguntarse por qué Playground Games ni siquiera ha intentado hacer alguna cosita nueva, por pequeña que sea, u ofrecer más de esos momentos inolvidables. Un mapa nuevo y más grande y pequeños cambios en los menús es más propio de de una secuela genérica que de un referente del género que llevamos de casi cinco años.
Hemos realizado este análisis en PC (RTX 5070 Ti, Ryzen 7 7800X3D, 32 GB RAM) con un código de descarga proporcionado por Xbox.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
Últimos análisis de PC y Xbox Series X
















