Italia se enfrenta a un problema persistente que amenaza a numerosos pequeños municipios: la despoblación. Mientras que las grandes ciudades ofrecen empleo y oportunidades, muchos pueblos históricos se vacían gradualmente, acercándose al abandono. Ante esta situación, uno de estos lugares ha tomado una iniciativa muy inteligente y llamativa.
Santo Stefano di Sessanio, una pequeña localidad medieval situada en el parque nacional Gran Sasso e Monti della Laga, en la región de Abruzzo, es un ejemplo notable de la lucha contra el éxodo rural en Europa. Enclavado a unos 1300 metros de altitud y con apenas 115 habitantes, el municipio conserva sus calles de piedra, su arquitectura medieval prácticamente intacta y sus paisajes montañosos, lo que lo convierte en un destino turístico popular dentro de Italia. Sin embargo, la población sigue disminuyendo con el tiempo.
Italia ofrece una atractiva oportunidad a España: 40.000 euros para aquellos que se muden a un pueblo situado a 1.300 metros de altura, con un alquiler simbólico.
Para revertir esta tendencia, las autoridades locales han implementado un programa destinado a atraer nuevos vecinos jóvenes dispuestos a establecerse en el pueblo. La iniciativa está dirigida a personas de entre 18 y 40 años que se comprometan a residir allí durante al menos cinco años, ya sea de forma permanente o temporal.
La propuesta incluye incentivos económicos poco comunes en este tipo de programas. Los nuevos residentes podrán acceder a alquileres prácticamente simbólicos. Además, el ayuntamiento ofrece subvenciones de hasta 8000 euros anuales durante un máximo de tres años. A esto se suma una ayuda adicional de hasta 20.000 euros para quienes deseen abrir un negocio en la localidad. Considerando todas las facilidades, el apoyo económico puede superar los 40.000 euros.
Sin embargo, no todos pueden beneficiarse del plan. La oferta está reservada para ciudadanos italianos que residan fuera del municipio, ciudadanos de la Unión Europea y personas con un permiso de residencia permanente válido en Italia.
El objetivo no es únicamente llenar las múltiples casas vacías. Santo Stefano di Sessanio busca revitalizar su economía local y reforzar sectores muy ligados a la identidad de la región. El pueblo quiere atraer proyectos relacionados con el turismo rural, la gastronomía tradicional italiana, la artesanía, los productos regionales y las actividades culturales y de naturaleza. También se contemplan iniciativas como visitas guiadas, pequeños alojamientos turísticos temporales y servicios orientados a los viajeros que recorren esta zona montañosa de Abruzzo.
Italia no es ajena a los intentos de salvar sus pueblos históricos con medidas de este tipo. En los últimos años han aparecido programas de viviendas por un euro, incentivos fiscales y ayudas directas para atraer nuevos habitantes a municipios casi vacíos. Pero pocos lugares reúnen un escenario tan peculiar como Santo Stefano di Sessanio, un rincón medieval suspendido entre montañas que ahora busca nuevos vecinos para evitar convertirse en una postal del pasado.















