El café soluble de marca blanca de Mercadona tiene uno de sus grandes centros de producción en Venta de Baños, en Palencia. Allí nació en 1998 Productos Solubles, más conocida como Prosol, una compañía especializada en café soluble que se convirtió en proveedora de Mercadona y que hoy juega en una liga mucho más internacional de lo que sugiere un simple tarro de Hacendado.
La empresa ha cerrado 2025 con una facturación de 160,8 millones de euros, un 9% más que en el ejercicio anterior. El crecimiento se explica por la buena evolución de su principal cliente, pero también por una expansión exterior que ha permitido a la firma palentina reducir la imagen de proveedor local y convertirse en un actor con presencia en decenas de mercados.
Una fábrica palentina con alcance internacional
El dato internacional es uno de los más llamativos. Prosol opera ya en más de 30 países y calcula que llega a 14 millones de consumidores diarios, de los cuales casi nueve millones están fuera de España. Esa cifra ayuda a entender cómo una compañía nacida en un municipio palentino ha terminado conectada con hábitos de consumo que van mucho más allá del lineal español.
Su relación con Mercadona viene de lejos. La compañía figura desde hace años como proveedor de café soluble para Hacendado, tanto en referencias naturales como descafeinadas y liofilizadas. El vínculo con la cadena valenciana fue clave para impulsar su dimensión industrial, pero Prosol ha intentado apoyarse también en otros clientes y mercados para no depender únicamente de un comprador.
El café soluble como industria especializada
La fabricación de café soluble, además, no es un proceso sencillo. Requiere una inversión y una tecnología mucho más complejas que el café molido tradicional, porque el producto debe pasar por fases industriales que permiten conservar aroma, solubilidad y estabilidad en el envase. Esa dificultad explica por qué el sector tiene pocos fabricantes especializados y por qué Prosol ha logrado hacerse un hueco en la marca blanca.















