Rune Factory 5 estaba lejos de ser la evolución que se podía esperar de la popular saga de Marvelous. A pesar de que jugablemente era muy variado, técnicamente suponía una auténtica decepción. Además, nos llegó en inglés. Por suerte, tenemos grandes noticias para los amantes de estos juegos de estilo tan acogedor, y es que su nueva entrega supone una potentísima evolución que escucha las críticas. Hemos jugado a Rune Factory: Guardians of Azuma y no solo es encantador, sino que llega en nuestro idioma y tiene todo lo que puedes pedir a un título de estas características.
Uno de los aspectos que más llaman la atención de esta entrega es que se encuentra inspirada totalmente en Japón. Así que aparte de un marcadísimo estilo manganime, vamos a disfrutar de escenarios procedentes de la tradición nipona, en este caso desde el precioso continente de Azuma.
Se trata de un cambio de registro importante para una serie que siempre se había ambientado en regiones del Norte de Europa. Los objetivos son múltiples: proponer novedad, atraer a un público apasionado por lo oriental, y al mismo tiempo aprovechar para suponer un reinicio y captar a nuevos usuarios.

Un Rune Factory de lo más ambicioso
A pesar de este carácter tan novedoso, estamos ante un RPG de acción con elementos de simulación social que se inspira en anteriores entregas. En concreto, Rune Factory nació como un spin-off de Story of Seasons, y como tal propone un acercamiento diferenciado, con elementos de fantasía y superación de mazmorras. Esta entrega es fiel a dicho concepto, pero la expande hasta límites nunca vistos en la serie, algo que nos ha provocado una extraordinaria sorpresa. La exploración es ambiciosa, con un mundo muy extenso, repleto de ciudades, secretos y puzles de entorno. Además, la parte granjera no se limita a lo básico, sino que permite construir casas, negocios y hasta templos.
La escala de este Rune Factory es algo nunca visto en la saga, y se manifiesta en un entorno al estilo mundo abierto en que tenemos un total de cuatro ciudades a visitar, cada una inspirada en una estación del año. De hecho, algo muy curioso es que comenzarás a jugar en aquel lugar al que corresponda tu fecha de nacimiento (que se te pide al comenzar a jugar). Cada localización dispone de su propio repertorio de aldeanos, el cual se amplía automáticamente con la llegada de un nuevo día. Puedes reasignar sus roles, trasladarlos de región y por supuesto conversar con ellos. El planteamiento es de lo más profundo.

Lo primero que tienes que hacer en el juego es escoger protagonista (Subaru o Kaguya), y personalizarlo con un repertorio de voces en inglés o japonés. A partir de entonces puedes lanzarte a completar misiones y disfrutar de otra de las mecánicas más importantes del título: ligar con un total de 16 candidatos, sin importar el género. Se incluye la oportunidad de establecer una relación romántica con el protagonista no escogido al inicio, que además se mostrará como un NPC más con el que conversar. Todas las cinemáticas y secuencias de diálogo están dobladas, algo que saca a relucir la confianza en hacer de este Rune Factory una gran evolución con respecto a sus predecesores.
Esto es algo que sirve muy bien a las intenciones narrativas, con una historia muy presente que nos cuenta cómo una misteriosa criatura ha provocado un gran impacto, el Colapso Celestial, generando fragmentos de terreno por todas partes. El mundo se ha hecho pedazos, por así decirlo, en una situación dramática con el poder de las runas desfallecido y la desaparición de los dioses de la naturaleza. La humanidad se encuentra desesperanzada, pero hay todavía una oportunidad de salvarlo todo… y como bien sabes está en tus manos. Te toca luchar contra la propagación de la Plaga y reconstruir el mundo. Casi nada.

Como veis, un argumento bastante épico y que va en la línea de anteriores Rune Factory, con un toque fantástico y la existencia de un héroe. La jugabilidad encaja dentro de esta perspectiva, en este caso con un fuerte énfasis en la acción con un sistema de combate simple pero competente. Defiende un esquema hack ‘n slash, con ataques rápidos, posibilidad de esquivar y la opción de equipar distintas armas (cada una con unas sensaciones muy diferentes). Tienes espadas ágiles, ataques mágicos a distancia y hasta la oportunidad de usar un arco en vista subjetiva.
Los personajes suben de nivel y mejoran sus atributos. Eso sí, no hemos podido indagar lo suficiente en las posibilidades de progresión, algo que nos impide valorar si este Rune Factory ofrecerá la variedad suficiente como para mantenernos atrapados durante horas. Por el momento, nos ha resultado algo "plano", pero era una prueba de algo más de una hora con la que no se pueden sacar conclusiones. Eso sí, la presencia de jefes está asegurada, así como ir acompañados de un grupo de guerreros al más puro estilo RPG, así como la obtención de determinadas habilidades (como la danza del tambor, que puede curarnos mientras luchamos).

La exploración es otro de los elementos más importantes dentro de la ecuación. En el escenario hemos podido ver puentes destruidos que es evidente que podremos arreglar de alguna manera, y de hecho en las primeras secciones del juego una de nuestras tareas consistió en revivir a una serie de árboles en mal estado. Así que otro elemento de la jugabilidad está en "purificar el entorno", canalizando los elementos a través de una serie de poderes divinos que ayuden a restaurar el poder de las runas que traen el equilibrio al mundo en que vivimos.
El último gran ingrediente de Rune Factory: Guardians of Azuma lo encontramos en la gestión de los poblados, que proponen una enorme evolución con respecto a anteriores videojuegos. Aquí el terreno es más vasto, con cuatro ciudades que podemos visitar y trabajar por separado. No solo es posible realizar las típicas actividades de plantar y regar, sino que es posible limpiar el terreno de todo tipo de obstáculos y levantar casas para los lugareños. A medida que avanzas, desbloqueas nuevos tipos de terreno, semillas y estructuras, con un sistema de construcción ambicioso y que no tiene solo en cuenta al jugador.

En efecto, una de las partes más llamativas de este Rune Factory consiste en asignar tareas a los habitantes de las cuatro ciudades, dependiendo de sus destrezas. Pueden trasladarse de una ciudad a otra, y llegar en masa automáticamente cuando tu poblado tenga las condiciones necesarias para ello. Se tiene aquí muy en cuenta el dinero que generes cada día, así que la gestión económica es otro factor a considerar dentro de este más que interesante simulador de vida con elementos RPG.
No podemos esconder que Rune Factory: Guardians of Azuma nos ha dejado bastante sorprendidos, porque no esperábamos tanto de esta nueva entrega (sobre todo tras los discretos resultados de Rune Factory 5). Es una clarísima evolución que cuenta con tres ingredientes diferenciados -combates, romance y gestión de poblados- que están mayormente cuidados y se acompañan de un apartado audiovisual competente, además de textos en español. Ahora solo queda que aparezca y podamos probarlo en profundidad en PC y Nintendo Switch el próximo 30 de mayo.
Hemos realizado estas impresiones tras haber probado una versión de PC en un evento al que nos ha invitado Ziran.