Análisis Xenoblade Chronicles 2: El descomunal y particular JRPG luce genial en Switch 2 con una versión no definitiva (Switch 2)
Nintendo anunció en junio la adaptación de los Xenoblade Chronicles de Switch a su última consola con tres Nintendo Switch 2 Edition que llegarían a lo largo de este año, antes del prometedor nuevo paso de la serie con Xenoblade Genesis en 2027 y tras hacer lo propio con Xenoblade Chronicles X: Definitive Edition en febrero.
Aquella NSW2 Edition dejó en su estreno un mal sabor de boca por sus fallos visuales, pero las tornas cambiaron con la adaptación de Xenoblade Chronicles: Definitive Edition hace dos meses. Ahora le toca el turno a la entrega más divisiva de los aclamados JRPG de MonolithSoft. Xenoblade Chronicles 2 - Nintendo Switch 2 Edition es una bienvenida, necesaria incluso, mejora gráfica del juego de rol de 2017; con nuevos contenidos ligeros pero curiosos; y que puede generar confusión en el comprador al no tratarse de una Definitive Edition.
Aclaramos esto último, no sin antes recordar que el título llegó en formato digital a la eShop el 30 de julio, pero se lanzará en formato físico el 3 de octubre; quien tenga el juego original de Switch puede comprar un paquete de mejora por 10 euros para disfrutar de las mejoras visuales y el resto de novedades. Así, Nintendo reedita el título a precio de novedad. Pero, al contrario que con otras entregas, le falta la coletilla de Definitive Edition. Mientras que las reediciones de Xenoblade Chronicles y XCX traían, respectivamente, la expansión Futuros conectados y un nuevo epílogo, la historia adicional de Xenoblade Chronicles 2, Torna - The Golden Country, no se incluye en esta NSW2 Edition.
La ampliación de la historia, con conexiones con el resto de la serie, se vende por separado por 30 euros con el resto de los contenidos del pase de expansión (misiones para la historia principal, un nuevo modo y más cosas que repasamos en su día). El DLC también mejora visualmente (considerablemente, además). Con todo, quienes compraran la versión física para la primera Switch lanzada en 2018 que incluye tanto XC2 como el pase de expansión tienen disponible una actualización gratuita con las mejoras visuales de la Nintendo Switch 2 Edition, pero no con sus nuevos contenidos, a los que solo se puede acceder tras comprar el paquete de mejora.
Es una situación que puede confundir hasta al jugador más experimentado, aunque cabe aclarar que Nintendo deja claro en su página web que Xenoblade Chronicles 2 - Nintendo Switch 2 Edition no incluye el DLC. Dejando eso a un lado, repasemos, primero, lo que es Xenoblade Chronicles 2, y después, lo que trae consigo esta reedición: una evolución gráfica en la calidad de la imagen y en la fluidez de la partida que se agradece muchísimo, como explicamos más adelante; algunos detalles en apariencia menores pero que elevan la experiencia; y nuevos personajes, misiones y, especialmente, un modo que vuelve a alterar el sistema de combate, pero de una manera caóticamente divertida, aunque con poco fuelle.
Un grandilocuente JRPG
Xenoblade Chronicles 2 es un JRPG que continúa el legado de MonolithSoft y, a la vez, es muy hijo de su tiempo. El estudio que había apoyado a Nintendo en la construcción de los cimientos de The Legend of Zelda: Breath of the Wild ofrecía en Switch un gigantesco juego de rol japonés con varios mundos abiertos grandilocuentes y vivos. Llegaba después de que sorprendieran con la escala y la historia épica de la primera entrega para Wii, y a posteriori de que retorcieran el concepto con el juego de Wii U, que bien podría definirse como un enorme MMO de ciencia ficción para un jugador.
Por supuesto que hay momentos emocionantes en la segunda entrega numerada y una historia que maneja conceptos interesantes, pero el tono difiere del resto de la saga: se fija más en el shonen tradicional, hay diálogos alargadísimos, tiene un sentido del humor con un marcado protagonismo de los nopon que diluye la épica que parece buscar, y en su afán por innovar de nuevo en el sistema de combate y por atraer a nuevos jugadores, pone la mirada en un tipo de juego que no termina de encajar: los gacha.
En 2017, el mercado japonés estaba en los últimos coletazos de aquella tendencia que auguraba erróneamente que los juegos de móviles eran el único futuro de la industria local. A MonolithSoft le pareció una buena idea adoptar el modelo de conseguir personajes (por otro lado, muchos bien diseñados por artistas de renombre) de manera aleatoria para construir un equipo de Blades que lucharan junto a Rex y el resto de Pilotos que manejamos. Esto introdujo un sistema (totalmente gratuito, claro) de recursos y aleatoriedad que no convenció a todos, aunque los combates en sí, de nuevo con mil cosas a las que atender, son de lo mejor del género. Combates que, por cierto, vuelven a cambiar (a ampliarse y a profundizarse) en la expansión a modo de precuela Torna - The Golden Country.
Nada de esto quita que sea un placer descubrir Alrest: sus criaturas, sus culturas, su preciosa banda sonora y los titanes que sustentan sus mundos abiertos. Esos escenarios dejaban a uno boquiabierto frente al televisor, pero al sacar la consola de la base, la cosa cambiaba. En modo portátil, Xenoblade Chronicles 2 bajaba mucho la resolución, hasta el punto de que en ciertas localizaciones afectaba a la experiencia jugable, aunque ni mucho menos impedía disfrutarlo: la mayoría de las más de 100 horas que jugamos en su día fue con la Switch entre las manos.
Un salto visual enorme y necesario
Recordar aquella experiencia, con la lejanía de casi una década, y jugar ahora a la Nintendo Switch 2 Edition es sorprendente. Incluso teniendo en cuenta el tremendísimo salto gráfico que hubo con la tercera entrega y tras haber probado el resto de NSW2 Edition de la saga. En modo televisor, la imagen es tremendamente nítida. Para alcanzar los 4K utiliza técnicas de reescalado, pero no se dejan ver a simple vista. Además, se aprecia una mejora en las sombras y en la iluminación que dan a la mayoría de los paisajes un empaque inimaginable en la primera Switch.
Si bien se echa en falta más poligonaje en los modelados, muchas texturas destacan por su detalle, especialmente en ropajes de personajes principales, vehículos y ciertos monstruos. Eso sí, habríamos agradecido una mayor distancia de dibujado y hay algunas texturas que cantan (la hierba rasa de los montes, las decoraciones de los puestos comerciales…). Todo esto se mantiene en el modo portátil, donde la resolución baja a 1080p dinámica (la nativa de la pantalla); se nota la reducción del detalle de algunos elementos, pero se ve muy nítido, un salto de gigante respecto a la versión de Switch.
En cuanto a la fluidez, funciona a 60 FPS, aunque no totalmente estables. De vez en cuando hemos visto tirones al mover la cámara en escenarios densos mientras recorremos el mundo, curiosamente más en modo televisor que en modo portátil. Las escenas cinematográficas también se ven a 4K y 60 FPS, y se ha añadido vibración en los momentos clave, un detalle que en algunos casos contribuye a la inmersión. Sin embargo, en las secuencias de diálogo normales hay algo raro: los personajes parecen moverse a una tasa de fotogramas inferior que la cámara y el mundo que los rodea.
Los Blades, en nuestras manos: el modo Asalto Merc
Que esos eventuales errores en la fluidez no tengan una razón de ser aparente se confirma con la novedad que, quitando el salto gráfico, tiene más chicha, y donde no vemos esos tirones. Hablamos del modo Asalto Merc. En XC2 enviamos a esos personajes conseguidos mediante el gacha a misiones que completan automáticamente para conseguir recursos, perdiendo el acceso a esos Blades mientras están de aventuras. Asalto Merc nos permite participar opcionalmente en esas mismas misiones, manejando directamente hasta a seis Blades. Además, de este modo, permite acortar los tiempos: mientras que los encargos del Merc Merc podían tardar 20 o 40 minutos en completarse automáticamente mientras hacemos otras cosas, cumplirlas directamente lleva unos 5 o 10 minutos.
Al controlar directamente a los Blades, MonolithSoft vuelve a hacer de las suyas en Asalto Merc. Sí, han creado otro sistema de combate. Es cierto que no tiene, ni de lejos, la chicha de las batallas del juego original ni de su expansión, pero manejar directamente a los personajes chulísimos que nos acompañaron durante la aventura principal es bastante molón. Además, aunque los tres tipos de misiones (matar oleadas de enemigos, defender a otro individuo u obtener recursos de los monstruos) son muy simples, las trifulcas que se montan en ellas son una locura visual. Estamos constantemente pasando del control de un Blade a otro, activando magias, creando sinergias, recogiendo orbes… En lo estético, se parece más a una partida de Ball X Pit o de Vampire Survivors que a un combate de Xenoblade.
Los nuevos jugadores se encontrarán este modo a lo largo de su aventura, mientras que los veteranos tan solo tendrán que viajar al Cuartel de Garfont para desbloquearlo. Para acceder a otra de las novedades también es necesario viajar. En concreto, a la casa de Tora en Torgoth. Allí, el nopon más querido (nótese la ironía) nos regalará un cristal primordial precioso con el que desbloquear a una nueva Blade sanadora, MOMO, que además de compartir una habilidad con la que solo contaba la coprotagonista Pyra, tiene su propia misión de historia.
Hablando de Pyra, tanto ella como Mythra tienen un nuevo diseño "actualizado" que se desbloquea al participar por primera vez en Asalto Merc (o al usar sus amiibo) y que se refleja en las secuencias cinematográficas, incluso si accedemos a esas escenas desde la sala de proyecciones del menú principal.
Conclusiones
Xenoblade Chronicles 2 - Nintendo Switch 2 Edition es la merecida adaptación del genial y divisivo JRPG de MonolithSoft que llegó a la primera Switch durante su magistral primer año. Un juego de rol enorme, excesivo incluso, con un sistema de combate profundísimo, acompañado de un sistema de personajes gacha que no convenció a todos, y que, como es habitual en la serie, nos llevaba a un mundo grandilocuente. Un mundo que, en modo portátil, perdía su lustre. Para muchos, esa será la novedad más bienvenida de esta versión: explorar Alrest como se merece con la consola entre las manos.
En modo televisor se ve aún más nítido, y en ambos modos funciona a 60 FPS, aunque algunas inestabilidades extrañas hacen de este título un port menos impecable que el de Xenoblade Chronicles: Definitive Edition - Nintendo Switch 2 Edition, a lo que contribuye también que no incluya la expansión. No es difícil imaginar que alguien esperara a este momento para jugar a Torna - The Golden Country por primera vez, y se entere ahora de que tiene que comprarlo por separado. Como es habitual en la mayoría de reediciones para Switch 2, los nuevos contenidos no tienen mucho peso, pero se agradecen.
Sea como fuere, esta es la mejor forma de descubrir por primera vez Xenoblade Chronicles 2, un JRPG que pese a sus fallos está entre lo mejor del género de la última década. Quienes ya conozcan a Rex, Pyra, Nia y compañía se sorprenderán al recorrer de nuevo los titanes con esta nitidez, y siempre teniendo en cuenta que hay que comprarla aparte del pase de expansión, esta es una ocasión perfecta para recuperar la historia adicional.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Switch 2 facilitado por Nintendo of Europe SE - Sucursal en España.

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