Análisis Warhammer 40,000: Boltgun 2; más brutal, más grande, más heavy metal (PC, PS5, Xbox Series X, Switch 2)
Entre los muchísimos palos que la licencia Warhammer ha tocado en el mundo de los videojuegos (estrategia, carreras de coches, rol, etc.) el de los juegos de acción es uno que, por motivos más que evidentes, no suele fallar. Dentro de este género en 2023 fueron Focus Entertainment y Auroch Digital los que pegaron fuerte con Warhammer 40,000: Boltgun, uno de los boomer shooter más interesantes de los últimos años. Ahora este equipo vuelve de la mano de Devolver Digital con Warhammer 40,000: Boltgun 2, un claro ejemplo de más y mejor que vuelve a ponernos en tensión al borde del asiento con más sangre, más plomo y más herejes masacrados en nombre del Emperador.
Esta segunda entrega ofrece más de lo ya visto y experimentado en el juego de hace tres años, pero con algunas novedades aptas para todos los jugadores y otras que agradarán especialmente a los seguidores de Warhammer 40,000. Más armas, más misiones, una campaña con ramificaciones, niveles opcionales, multitud de secretos y acción frenética al más puro estilo DOOM son los ingredientes que pueden atraernos como aficionados a los juegos de disparos en general o a estos homenajes a la década de los 90 que son los boomer shooter en particular.
Dos protagonistas, más armas y más herejes para masacrar
Para los conocedores del vastísimo universo de ciencia ficción de Games Workshop hay también algunos incentivos interesantes. Ahora podemos experimentar la campaña del juego con dos protagonistas, la Adepta Sororitas, o Hermana de Batalla, Nyra Veyrath, o el soldado de la Escuadra de Veteranos de Retaguardia, Maelum Caedo, protagonista del juego original. Asimismo tendremos cuatro facciones del Caos a las que reducir a sesos y charcos de sangre, pues aquí combatimos contra acólitos de Nurgle, Tzeentch, Khorne y Slaanesh, lo que aporta una variedad de enfrentamientos bastante mayor que la vista en Warhammer 40,000: Boltgun, donde toda la campaña transcurría en contra de las hordas de Nurgle y Tzeentch.
En el resto de aspectos no hay grandes cambios frente a la primera parte. Seguimos con un planteamiento que nos empuja a descargar toneladas de munición sobre cientos de enemigos. Por suerte algunas de las novedades mencionadas entran en juego para aportar más peso y variedad a esta entrega. Un ejemplo es que los arsenales de armas a disposición de Nyra y Maelum son distintos, por lo que rejugar la campaña se vuelve especialmente interesante por poder probar todas las armas del juego en profundidad; y no son pocas. Tenemos desde los Bólter básicos que dan nombre al juego (Boltgun en inglés), hasta lanzamisiles, lanzallamas, lanzagranadas, ballestas, escopetas y un buen puñado de juguetes más con los que repartir justicia entre los herejes del Caos.
Ambos protagonistas también cuentan con un par de habilidades diferenciadas que modifican ligeramente su forma de desenvolverse en combate. Maelum vuelve con la emblemática motosierra que caracteriza a la punta de lanza de las filas del Imperio, mientras que Nyra empuña una espada. Si bien los dos se mueven de una manera mucho más ágil de la que deberían permitirles las monstruosas armaduras que portan, las partidas con Nyra son especialmente rápidas en cuestión de movimiento y plataformeo. A la hora de la verdad, ninguno aporta diferencias abismales con el mando (o el teclado) en las manos.
Los enemigos se encargarán de que no nos aburramos durante los enfrentamientos, pues saben bien cómo hacernos la puñeta y gracias a la variedad de ellos que nos encontramos tendremos que estar atentos, movernos rápido y eliminar a los que van a hacernos daño cuerpo a cuerpo mientras saltamos y corremos hacia los que nos atacan desde la distancia con todo tipo de armas. Si bien podríamos pasarnos el juego con el arma principal, pues resulta realmente precisa y dañina, el juego sabe que vamos a querer usar todo el arsenal para desplegar un auténtico infierno de balas sobre los herejes. Lejos de contar con un sistema de munición que nos obligue a cambiar de armas como en los DOOM recientes o de diseñar enemigos que solo puedan derrotarse con ciertas armas, Warhammer 40,000: Boltgun 2 confía en que usemos todas nuestras herramientas de muerte por el simple hecho de que están bien guapas.
Una campaña más grande que invita a volver a jugar
A la rejugabilidad a la que hacíamos referencia antes también aporta su granito de arena el amplio número de misiones que componen el modo "historia" (las comillas responden a que historia, lo que se dice historia hay poca). En una primera vuelta no es posible visitar todos los niveles porque en determinados puntos se nos obliga a elegir un destino u otro para seguir avanzando. Con una duración de unas 7-8 horas en dificultad normal es fácil justificar una segunda vuelta para acabar de ver la campaña al completo, disfrutar de ambos personajes y darle un buen repaso a todas las armas del arsenal de cada uno. Eso sí, hay que estar realmente en sintonía con el juego y saber a qué se viene aquí para disfrutarlo dos o más veces. Lo mismo que hacemos en la primera hora de juego lo haremos una y otra vez en las posteriores, no hay sorpresas de ningún tipo, mecánicas nuevas a media campaña, niveles de fantasía o algo diferente a matar, recargar y explorar.
En la exploración podemos encontrar cierto alivio si sentimos que la cabeza nos va a estallar por una sobredosis de ese cóctel explosivo de disparos, gritos, saltos y heavy metal. Vuelven a hacer acto de presencia los secretos escondidos y, como ya sucedía en la primera parte, la mayoría están muy bien escondidos. Cada rincón de cada nivel es susceptible de esconder secretos en forma de nuevas armas, mejoras temporales como más daño cuerpo a cuerpo, munición infinita o llenar los cargadores de todo nuestro arsenal. En la práctica las pequeñas ayudas que aportan los secretos escondidos no cambian nada, lo que hace que los coleccionables sean solo interesantes para quienes disfruten con la exploración (algo que puede ocurrir aquí porque el diseño de niveles es fantástico), para los completistas o para quienes disfrutan sacando todos los logros/trofeos.
Más variedad visual y heavy metal para acompañar la masacre
En lo visual Warhammer 40,000: Boltgun 2 es exactamente igual que su predecesor, y eso son fantásticas noticias. Técnicamente el juego luce exactamente igual pero ahora la dirección de arte, un punto fuerte de la saga, saca pecho gracias a una mayor variedad de entornos, a los nuevos enemigos y a la considerable extensión de los niveles. A las guitarras aportando mucho picante a la acción están el compositor Matthew Walker y el legendario Mick Gordon, quien contribuye con un par de colaboraciones entre las que se encuentra el tema de la batalla contra el jefe final del juego. Sobra decir que el músico viene de hacer historia tras componer las potentísimas bandas sonoras de DOOM y DOOM Eternal.
Conclusiones
Warhammer 40,000: Boltgun 2 es, dentro de los boomer shooter, una propuesta sencilla. No llega a alcanzar el podio, cuyos actuales residentes podrían ser juegos como HROT, Ion Fury o DUSK, por mencionar algunos de los ya considerados clásicos modernos. Ahora bien, para quienes tienen hambre de acción frenética de la que se disfruta con el cerebro medio apagado, para fanáticos de Warhammer 40,000 y para devoradores de juegos de disparos este es un lanzamiento más que recomendable.
*Hemos realizado este análisis gracias a un código para PC proporcionado por Auroch Digital.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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