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Crítica de Black Adam - ¿Ha salvado Dwayne Johnson el universo DC?

¿Merece la pena la nueva película de DC y Warner? Jaume Collet-Serra dirige este nuevo proyecto protagonizado por The Rock.
Crítica de Black Adam - ¿Ha salvado Dwayne Johnson el universo DC?
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El universo cinematográfico de DC siempre ha navegado entre turbulencias. Mientras Marvel Studios se llevaba todos los elogios (recordemos que en la carrera de galardones de la Academia ganan los superhéroes de Warner) por parte de la crítica y el patio de butacas por su alargada construcción, a lo largo de una década, de un sólido bloque de héroes y villanos, DC iba dando tumbos alternando estilos audiovisuales a diestro y siniestro siendo Zack Snyder el que llevaba la batuta cantante en la mayoría de los casos. Con la salida de este cineasta fuera de DC y la llegada de David Zaslav a la directiva de Warner, sin embargo, las cosas están empezando a cambiar un poco. Aunque Black Adam sigue ligada a ese universo de DC construido hasta la fecha (no hay que entender el largometraje como un reinicio total y absoluto), busca de algún modo diferenciarse de lo que se ha hecho hasta ahora en todos los aspectos para funcionar a modo de lavado de cara para el público, y de paso decir en boca de Dwayne Johnson que esto es la nueva DC; así de cruda, así de violenta y así de directa. Sin andarse con rodeos y con las cosas claras.

Aventura refrescante pero con toques clásicos de DC

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Black Adam se siente como una película fresca dentro de DC gracias a la dirección de Jaume Collet-Serra. El cineasta catalán ha demostrado a lo largo de su carrera tener buena mano en diversos género cinematográficos, siendo el terror (y por consiguiente el fantástico) y la acción los palos que más ha exprimido en su trayectoria como director. El resurgimiento de DC, si queremos entenderlo así siguiendo las indicaciones que han dado The Rock y el resto del equipo, está compuesto por piezas nuevas y viejas. Recoge los elementos que sí funcionaban en películas como El hombre de acero o La liga de la justicia de Zack Snyder y los combina con el nuevo corte que busca para el resto de películas pertenecientes a este género dentro de Warner. Collet-Serra construye a Black Adam sobre una sólida base de mitología ligada a Shazam! (obra en la que debía aparecer originalmente) pero le brinda la fuerza suficiente al personaje para que tire de forma independiente.

El largometraje está bañado por una oscuridad palpable desde el mismo momento en el que nombra al personaje de Johnson. Ahora se comprende por qué Collet-Serra fue elegido para este proyecto, porque combina precisamente los dos géneros dominantes del cineasta. El cineasta mantiene el tono "dark" habitual de las películas de DC, contraponiéndose por completo a lo que vemos de forma regular en Marvel y con lo que tuvimos en La Liga de la Justicia de Joss Whedon, aunque se deja cierto aire en las secuencias para que también se pueda colar algo de humor, procedente sobre todo de personajes secundarios como Pierce Brosnan (quien está excelente y muy bien resuelto) o Noah Centineo. Toques que se agradecen y que desde luego no abruman ni sobrecargan la experiencia, del mismo modo que tampoco convierten el guion en un absurdo constante donde parece que los espectadores sean el público de una sitcom y lo que se busque sea enlatar sus risas.

Black Adam

Black Adam es seria, oscura y muy violenta. Posiblemente la película más brutal de DC.

Armando ese tono serio, pero que se toma la libertad de poder relajar tanto a sus personajes como al espectador de vez en cuando, Collet-Serra ejecuta unas set pieces de acción que son la descripción gráfica de: "si parpadeas, te lo pierdes". Black Adam tiene una acción extremadamente frenética y rápida que se disfruta cuando la película echa mano de un rasgo muy característico de DC procedente del corte de Zack Snyder; la cámara lenta. Alternando entre la velocidad estándar y la ralentización de la misma se consiguen unos resultados extraordinarios donde Dwayne Johnson extermina a todo aquel con el que se cruza. Y aquí entramos en otro punto importante que permite que Black Adam tenga su espacio y se diferencie de la mayoría (que no todos) de productos de superhéroes: la violencia.

Black Adam se desmarca por no tener vergüenza en mostrar violencia en el género de superhéroes

Black Adam es brutal. No esperéis ver gore ni sangre ni vísceras, pero el "héroe" no se corta un pelo en despedazar a sus enemigos si es necesario y en reducirlos a cenizas. The Rock no mentía cuando decía que este personaje sería el más poderoso de DC, porque por lo que hemos podido ver hasta la fecha del mismo en pantalla la cosa pinta a que pocos podrán hacerle frente. Digamos que es una versión del Patriota de The Boys con censura para la gran pantalla. Warner ha dado en el blanco al ofrecer un producto serio (ya sabéis, con esas briznas de comedia) y sin miedo a presentar a un personaje que no tiene piedad ante nadie. Esa violencia en parte permite que en Black Adam se ponga sobra la mesa el dilema de los superhéroes. ¿Puede un héroe matar? ¿Deja de ser un héroe si mata?

Black Adam

En cuanto a la interpretación de Dwayne Johnson, actor sobre el que ha girado toda la promoción de la película y sobre el que está recayendo este resurgimiento de DC, solo podemos decir que el ex luchador de la WWE parece desubicado y un tanto atado en corto. El Black Adam que ha escrito Warner es serio, seco y sin ganas de simpatizar con demasiada gente a priori. Johnson, por el contrario, es un actor que siempre ha tenido esa sonrisa como arma principal hasta los topes de carisma que permitían que el artista se ganase el cariño del público. Esa roca gigante de músculos se siente en prácticamente toda su filmografía reciente como un gran osito de peluche. The Rock es un tío con el que te irías a tomar algo sin ningún problema. Pero en Black Adam eso desaparece y su guion está realmente limitado a sacar mucho músculo, partir brazos y hablar lo justo y necesario. Es el motor de la película, no nos malinterpretéis, pero no vemos al Johnson de siempre.

Dwayne Johnson no hace un mal papel, pero se aleja de esa comedia que le daba tanto carisma.

¿Merece la pena entonces?

En líneas generales, Black Adam se siente un buen producto de DC y de superhéroes en general. Sí, merece la pena. La cinta de Jaume Collet-Serra echa mano de Vengadores: Infinity War y la Hellboy de Neil Marshall para esquematizar su narrativa (comparte un montón de similitudes con estas dos obras recientes) y consigue salir airosa de esas turbulencias que suelen hacer que los lanzamientos de Warner no terminen en éxito. Es evidente que Black Adam no pretende reformular el género de superhéroes, pero por lo menos sí se molesta en dar un giro de tuerca a su universo introduciendo novedades, cambiando un poco el contexto y sobre todo jugando con aquellos atributos que diferenciaban una película de DC de Marvel pero añadiendo a la par ajustes para que ese resurgimiento pueda palparse. Black Adam es lo que necesitaba DC en estos momentos; ofrece acción de la mano de un superhéroe que no tiene miedo a despedazar, un nuevo puñado de personajes (JSA) y deja una escena poscréditos que es para enmarcar.

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