Un meteorito ha devuelto a Europa una de esas escenas que parecen inventadas por el cine: una gran bola de fuego cruzó el cielo del oeste del continente y, poco después, varios fragmentos acabaron impactando en Alemania. El caso más llamativo se produjo en Koblenz-Güls, donde al menos una vivienda recibió el golpe de pequeños meteoritos sin que se registraran heridos. La ESA confirmó que estaba analizando el bólido y que la trayectoria fue visible desde varios países de Europa occidental.
El episodio ocurrió el 8 de marzo hacia las 18:55 hora local. Según la Agencia Espacial Europea, el objeto brilló durante unos seis segundos, avanzó de suroeste a noreste y terminó fragmentándose en la atmósfera. Esa desintegración explica que el fenómeno pudiera verse desde Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos, dejando además un rastro luminoso muy claro antes de romperse.
Un bólido visible en media Europa
La parte más insólita llegó al tocar tierra. En Coblenza, uno de los fragmentos atravesó el tejado de una casa y abrió un agujero del tamaño aproximado de un balón de fútbol antes de caer dentro de una habitación. Había personas en el inmueble en ese momento, pero no en la estancia alcanzada, así que el suceso se saldó solo con daños materiales.
La ESA calcula por ahora que el objeto original tenía unos pocos metros de diámetro, un tamaño suficiente para producir un espectáculo muy brillante, pero no para generar un riesgo a gran escala en superficie. También subraya que este tipo de cuerpos pequeños puede escapar con facilidad a los telescopios de vigilancia cuando se aproximan desde zonas del cielo más luminosas, como ocurrió en este caso.
☄️💥🇩🇪🇳🇱 Un espectacular #meteorito surcó los cielos de #Alemania y los #Países #Bajos este domingo 8 de marzo de 2026, alrededor de las 19:00 horas locales, generando un revuelo en redes sociales y reportes de posibles daños en viviendas. Testigos oculares en regiones como… pic.twitter.com/3xOT5syyhL
— Grokolandia (@grokolandia) March 8, 2026
Qué se sabe de los fragmentos y el tamaño
Los primeros análisis apuntan a que los fragmentos recuperados podrían ser condritas, el tipo más común de meteorito rocoso, aunque esa identificación sigue pendiente de confirmación en laboratorio. De momento, los especialistas recomiendan no manipular demasiado las piezas halladas, porque el contacto puede alterar su superficie y complicar los estudios científicos posteriores.















