El 3 de febrero de 2026, Noruega presenció un avance tecnológico que podría transformar el panorama militar europeo. Desde la base de pruebas de Andøya, un misil experimental despegó y alcanzó los 7400 km/h (Mach 6) en cuestión de segundos, recorriendo más de 300 kilómetros antes de reingresar a la atmósfera sin problemas. La sorpresa no residió únicamente en la velocidad, sino en la identidad de sus creadores: no un programa estatal de EE. UU., Rusia o China, sino Hypersonica, una startup alemana fundada hace apenas dos años por dos físicos de Oxford, Philipp Kerth y Marc Ewenz.
Establecida en diciembre de 2023, la empresa tiene su sede en Wessling, cerca de Múnich, y una filial tecnológica en Londres. Con un equipo de 50 empleados especializados en aeroespacial, materiales avanzados y control de vuelo, Hypersonica recaudó 23,3 millones de euros en su ronda Serie A, con inversiones de Plural, SPRIND, General Catalyst y 201 Ventures.
Sin embargo, lo más notable no fue la inversión, sino la rapidez del desarrollo: solo nueve meses desde la concepción hasta la primera prueba real, incluyendo diseño, fabricación, certificaciones y coordinación internacional.
Europa irrumpe en la era hipersónica: primer misil privado alcanza Mach 6 y reta a Rusia, China y EE. UU
El misil Scooter HS-1, un ejemplo paradigmático de vuelo a Mach 6, ilustra los desafíos de la tecnología hipersónica. A estas velocidades, el aire se ioniza formando plasma, los materiales deben soportar temperaturas superiores a 2000 °C, y la maniobrabilidad del proyectil lo convierte en un objetivo prácticamente impredecible para los sistemas de defensa convencionales.
A diferencia de los misiles balísticos con trayectorias parabólicas predecibles, un arma hipersónica puede alterar su altitud y dirección a voluntad, lo que supone una revolución en la estrategia militar moderna.
Europa se encuentra rezagada en esta carrera tecnológica. Rusia desplegó el Kinzhal en 2019, China probó su planeador DF-ZF en 2014, y Estados Unidos invierte miles de millones de dólares en programas como el LRHW y los de golpe rápido. Mientras tanto, la mayor parte del presupuesto europeo se ha destinado a la defensa antimisiles. Hypersonica propone un enfoque diferente: innovación rápida, arquitectura modular y pruebas iterativas, lo que permite reducir significativamente los costes y el tiempo de desarrollo.
El vuelo de febrero marca el inicio de un ambicioso plan europeo. Para 2027, se prevé la adquisición de una capacidad de ataque hipersónica de corto alcance, y para 2029, se espera contar con un sistema completo, totalmente maniobrable y alineado con los programas estratégicos de la OTAN.















