Lo que vieron los visitantes de una playa de Cabo San Lucas, en México, no encaja con una escena corriente de costa mexicana: dos peces remo aparecieron prácticamente a la vista de todos, retorciéndose en la orilla y alimentando de inmediato una de esas historias que mezclan biología marina, superstición y miedo ancestral. El animal, largo, plateado y casi imposible de confundir, arrastra desde hace décadas un apodo tan eficaz como inquietante: el “pez del fin del mundo”. La escena, además, ha circulado en vídeo y ha vuelto a disparar una vieja pregunta: por qué un habitante de las profundidades termina tan cerca de la arena.
La rareza del episodio tiene una explicación simple: el pez remo, del género Regalecus, vive normalmente en mar abierto y a gran profundidad, lejos del rango en el que suelen moverse bañistas, pescadores o embarcaciones costeras. Precisamente por eso, cada avistamiento en superficie se convierte en noticia. No es que el animal haya empezado a acercarse más a los humanos, sino que sigue siendo extraordinario verlo fuera de su entorno habitual, y más todavía contemplar a dos ejemplares en un mismo episodio.
Entre la leyenda y la evidencia científica
El componente simbólico llega sobre todo desde Japón, donde a estos peces se les ha vinculado durante años con terremotos y tsunamis, como si fueran mensajeros que emergen antes de una catástrofe. Esa asociación ganó fuerza tras el seísmo y tsunami de Tōhoku de 2011, cuando varios avistamientos previos fueron reinterpretados como una señal. El problema es que una coincidencia llamativa no equivale a una relación demostrada, y ahí es donde la leyenda empieza a separarse de la evidencia.
Lo que sostienen los trabajos y divulgadores científicos consultados es bastante menos espectacular, aunque más sólido: no hay pruebas convincentes de que los peces remo anticipen terremotos. Distintas revisiones y artículos divulgativos basados en literatura científica coinciden en que el vínculo no ha podido demostrarse y que, por ahora, hablar de “pez predictor” pertenece más al terreno del mito que al de la sismología. Dicho de otro modo: que aparezcan en superficie puede ser raro, pero no convierte el hallazgo en una alarma geológica fiable.
🇲🇽 | Dos enigmáticos y enormes “peces del fin del mundo” de aguas profundas aparecieron varados en la costa de Cabo San Lucas, México.
Los peces remo se observan muy raramente y suelen vivir a unos 900 metros de profundidad.
En el folclore japonés, su aparición en la superficie… pic.twitter.com/rZeXyYDwQR
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) March 9, 2026
Lo que puede empujarlos hasta la orilla
Entonces, ¿qué puede llevar a estos animales a subir? Los especialistas suelen manejar hipótesis mucho más terrenales: enfermedad, desorientación, lesiones, cambios en corrientes marinas o alteraciones del entorno oceánico que los empujan fuera de su rango normal. En otros casos, el ejemplar aparece ya debilitado, lo que explicaría que acabe en aguas someras o incluso varado. Es una explicación menos misteriosa, sí, pero bastante más compatible con lo que se sabe de la fauna abisal y de los factores que alteran su comportamiento.
Por eso, la aparición de los dos peces en Cabo San Lucas funciona mejor como recordatorio de lo poco que vemos del océano profundo que como anuncio del apocalipsis. La imagen impresiona porque rompe la rutina y activa un imaginario muy potente, pero también porque deja ver, durante unos minutos, a un animal que casi siempre permanece oculto.















