Análisis de Fallout 3 (Xbox 360, PC, PS3)

Un mundo devastado por la guerra nuclear ha dado origen a uno de los mejores juegos de la historia.
Fallout 3
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
9
SONIDO
9.5
NOTA
9.5
DIVERSIÓN
9.7
JUGABILIDAD
9
Análisis de versiones Xbox 360, PC y PS3.
A día de hoy las primeras entregas de Fallout continúan siendo dos de los juegos de rol occidental más queridos por los aficionados a este género. No en vano, la repercusión que adquirió la serie Fallout, desarrollada por el desaparecido estudio Black Isle bajo el amparo económico de Interplay, convirtió a esta saga, de escaso éxito comercial, en toda una obra de culto que sentó cátedra no solo a nivel jugable gracias a las ilimitadas opciones de juego que presentaba a los usuarios, sino también por el genuino universo en el que se ambientaba, y que de una forma brillante combinaba el humor más socarrón con un considerable grado de decadencia y violencia. Ahora, más de diez años después del nacimiento de la saga, los responsables de otra de las series de rol más importantes de la historia, Bethesda Softworks, nos ofrecen su renacimiento. Y qué renacimiento.
Pese a las dudas y quejas que surgieron nada más confirmarse que serían los padres de la serie The Elder Scroll los encargados de devolver a la vida a Fallout, a día de hoy estos temores resultan a todas luces infundados. Y lo son precisamente porque estamos ante uno de los mejores juegos del año, y firme candidato a permanecer en el Olimpo de los videojuegos junto a sus antecesores, a los que no tiene prácticamente nada que envidiar.

El nacimiento de un héroe

En clara alusión al renacimiento de la saga, Fallout 3 da inicio con un alumbramiento; el nuestro. En este proceso, se nos irán mostrando diversas escenas de la infancia y adolescencia de nuestro héroe mientras damos forma a su aspecto físico, decidimos los atributos que marcarán su devenir en el juego, y nos hacemos poco a poco con sus fundamentos jugables. En cuanto al editor, éste se muestra muy similar al visto en el anterior trabajo del estudio, Oblivion, aunque con la salvedad de que aquí únicamente modificaremos el rostro de nuestro avatar –podemos seleccionar previamente su origen y sexo-. Eso sí, a diferencia del citado Oblivion, en este caso el sistema de subida de niveles diferirá bastante, asemejándose al visto en las entregas originales de la serie Fallout. Por tanto, se acabó la mejora de nuestras habilidades mediante su uso continuado. Ahora, cuando subamos de nivel –ganamos experiencia matando enemigos, cumpliendo misiones, o realizando tareas especiales-, contaremos con una serie de puntos de habilidad destinados a mejorar nuestros atributos, y un punto de pericia que invertiremos en otro grupo de habilidades más amplias. Todos estos aspectos quedarán definidos al inicio de nuestra aventura, si bien es cierto, justo antes de salir del búnker se nos permitirá revisar cualquiera de estos aspectos. Algo que tiene mucho que ver con el divertido sistema empleado para marcar el rumbo que seguiremos con nuestro héroe, ya que lo haremos superando una prueba teórica junto al resto de compañeros de clase. Tras finalizar, el profesor en cuestión nos indicará cuál es el "oficio" que mejor casa con nuestras respuestas. Pero como decimos, es algo que podemos después moldear de forma manual. Y visto esto, no hace falta que digamos que ésta es una forma tremendamente original y divertida de plantear el clásico tutorial y proceso de creación de nuestro protagonista, algo que contrastará seguidamente con la decadencia, barbarie y dramatismo que viviremos justo después al salir del seguro hogar en el que habíamos vivido durante tantos años.
En este punto, hay que remarcar que la historia de Fallout 3 nos sitúa en un mundo post apocalíptico devastado por una guerra nuclear a la que han sobrevivido muy pocos humanos. Los más afortunados pudieron permitirse el acceso a unos búnkeres de seguridad, denominados Vault, donde iniciaron una nueva vida junto a científicos e investigadores. Muchos otros, la mayoría, tuvieron que conformarse con una durísima existencia en la yerma superficie terrestre haciendo frente a terribles abominaciones nacidas de la radiación, a la falta de bienes de primera necesidad, y lo que es peor, a los propios humanos –como dijo el filósofo británico Thomas Hobbes, los hombres son lobos para otros hombres-. Este siniestro panorama nos golpeará de una forma brutal nada más salir del popular Vault 101, ya que conforme nos acerquemos al fin del túnel que da acceso a la superficie, la luz nos irá cegando más y más. Tras el fogonazo inicial y haber recuperado la vista, el desasosiego invadirá nuestro cuerpo.
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Aprende a ser un héroe

Cuando una lluvia de bombas radioactivas ha caído sobre una ciudad como Washington, y además sabes que toda una suerte de seres mutantes campan a sus anchas por sus alrededores, resulta lógico preguntarse qué hacer, dónde ir, o a quién recurrir. En este sentido, Fallout 3 resulta muy claro e intuitivo, asemejándose su estructura jugable a la de la serie The Elder Scroll. Pero aquí hay que dejar claras dos cosas. Por un lado, no estamos ante un Oblivion con ambientación post apocalíptica. El nuevo trabajo de Bethesda Sofworks mantiene muchas de las señas de identidad que han dado fama al estudio como su sistema de juego centrado en la vista subjetiva –sí, resulta triste decirlo, pero de nuevo jugar en tercera persona es, por decirlo de forma suave, poco gratificante-, la interfaz y el desarrollo de los diálogos, o el sistema de misiones. Sin embargo, pese a estos detalles, y que indudablemente desde el primer minuto se nota el sello de Bethesda, debemos insistir en que Fallout 3 mantiene el espíritu de la obra original. Por otro lado, aunque en el juego llevemos armas de fuego y disfrutemos de la acción en primera persona, no estamos tampoco ante un título de acción. Fallout 3 está muy centrado en los combates contra varios enemigos a la vez que nos acosarán casi de forma continuada, pero aún así, el componente de rol se encuentra muy por encima de cualquier atisbo de acción; aquí los problemas no se solventan corriendo de un lado a otro con el fusil en ristre. Todas nuestras acciones deben ser meditadas, el combate contra varios contrarios a la vez suele ser letal, y el no aprovechamiento de nuestras habilidades todo un suicidio. Y es que como decimos, no hay que dejarse engañar por las apariencias. Si al inicio de la partida hemos decidido que nuestro héroe se va a convertir en una persona muy elocuente, con la capacidad de pasar desapercibido siempre que lo desee, y con la habilidad para forzar cerraduras y piratear sistemas informáticos, habrá que actuar en consecuencia y, por tanto, no podremos recorrer felizmente las calles de Washington –renombrada por los supervivientes como Wasteland- pegando tiros a diestro y siniestro, porque en pocos segundos un disparo certero puede terminar con nuestra vida. En este caso, tendremos que intentar rehuir de los combates sin llamar la atención de los contrarios, usar nuestro talento con los ordenadores para activar robots que combatan por nosotros, e incluso mentir o manipular a las personas para que piensen que hemos hecho lo que nos pedían, o directamente, para que dejen pasar determinados asuntos sin llegar a las armas.
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Todo lo contrario ocurrirá si hemos apostado por mejorar nuestra destreza con las armas de fuego, armamento pesado, explosivos e incluso el combate sin equipo, ya que en este caso las vías alternativas se reducirán considerablemente. De todos modos, nuestra capacidad para personalizar al protagonista de la acción es elevadísima, por lo que tras cada subida de nivel, tendremos total libertad para repartir los puntos de experiencia donde estimemos oportuno. Y habrá alternativas: capacidad para negociar mejores precios con los comerciantes, nuestra habilidad con las armas de fuego pequeñas (se incluyen rifles y fusiles, no solo pistolas), de melé, de rayos láser o armamento pesado; explosivos, elocuencia al hablar con la gente (abre nuevas vías de comunicación), sigilo, forzar cerraduras, piratear ordenadores, etc. Pero a todo esto, como indicábamos anteriormente, debemos sumar también las pericias. Éstas se tratan de otro tipo de habilidades especiales que nos otorgarán bonificaciones más generales, pero a la vez también más especializadas. Es decir, al subir de nivel, con el único punto de pericia que se nos concede, podemos adquirir una mejora que incremente de forma específica nuestra capacidad de hacer daño con armas de fuego, nuestra resistencia, etc., o apostar por otro tipo de habilidades que mejorarán de forma general varios de los atributos referidos a la anterior rama (manejo de armas pequeñas y reparación, sigilo y forzar cerraduras, etc.). Conforme avancemos de nivel las opciones que se nos abrirán en este campo ´se incrementarán considerablemente, pudiendo en este caso optar por seguir mejorando una habilidad específica, o apostar por otro tipo de ventajas.
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Dame un chaleco y un rifle

Visto con detalle el sistema de habilidades de Fallout 3, hay que resaltar también todo lo relacionado con el equipamiento del héroe de la acción. En este caso, todo se muestra muy similar a lo que se puede encontrar en la mayoría de juegos de rol y, de nuevo, de forma especial en la serie The Elder Scroll. A lo largo de nuestros viajes, encontraremos por el camino todo tipo de recursos que podremos recoger siempre y cuando, claro está, no sobrepasemos el límite de carga del avatar. Los enemigos abatiros, cajas fuertes, o el mobiliario en general serán los lugares en los que encontraremos con mayor frecuencia todo tipo de ítems. Si hablamos de armas, en Fallout 3 las hay de todo tipo. Desde clásicos fusiles de larga distancia, a ametralladoras, pistolas, revólveres, escopetas o lanzallamas. Tampoco faltan, siendo éste un título de corte futurista –pese a contar con una estética muy de mediados del siglo pasado-, rayos láser, brutales lanza cohetes, minas y granadas, o un increíble repertorio de armas blancas con las que machacar a los contrarios. Dependiendo de nuestras habilidades, y de las vías que hayamos mejorado, nuestra destreza con el manejo de estas armas será mejor o peor, teniendo que adaptarnos, como decíamos, al tipo de personaje que hayamos decidido encarnar. Por supuesto, las armas tendrán sus propias estadísticas, por lo que algunas harán más daño que otras. Pero es indudable que un maestro en el manejo de las armas cortas resultará mucho más eficaz con este tipo de armas que alguien que se haya especializado en el armamento pesado pero no deje de usar un rifle o ametralladora.
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El uso continuado de este equipamiento hará que pierda eficacia e incluso, llegado el momento, deje de funcionar correctamente (a veces se encasquilla el arma, cuesta horrores recargar, etc.). Para solventar este problema, que afecta también a la protección con la que equipemos al avatar, podemos recurrir a los comerciantes con los que nos encontraremos en la aventura ya que estos, previo pago, repararán el equipo. Eso sí, si hemos mejorado nuestras habilidades de reparación, siempre podemos intentar realizar nosotros mismos esta tarea, e incluso mejorar o crear nuevo equipo con las muchas piezas que encontraremos a lo largo de nuestros viajes –necesitaremos localizar también los planos para su elaboración-. Aquí todo se realiza con utensilios cotidianos, por lo que al final, no será nada raro ver como hasta los enemigos usan neumáticos a modo de hombrera, o bocas de incendio como garrote con el que golpearnos. Otro aspecto realmente interesante, y a la vez polémico lo encontramos en las sustancias que podremos tomar para restablecer nuestra salud, o mejorar determinados atributos. Como medio más efectivo, aunque esto también depende de los puntos de experiencia invertidos en una habilidad en concreto, podremos usar los clásicos Stimpak para sanar nuestras heridas. El problema es que éste es un bien muy escaso que se paga a precio de oro, por lo que en muchas otras ocasiones, cuando para colmo no dispondremos tampoco de una cama en la que descansar para sanar las heridas, deberemos recurrir a los alimentos, bebidas y medicamentos que habremos recogido en nuestros viajes, que para nuestra desgracia estarán contaminados por la radiación.
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Esto significa que en Fallout 3 podemos tomar una Nuka-Cola para sanar por ejemplo 20 puntos de vitalidad, pero a cambio "ganaremos" también cinco puntos de radiación. Por pura lógica, no hace falta que digamos que éste no se trata de un juego protagonizado por Radioactivo Man, por lo que cuanta menos radiación haya en nuestro cuerpo, en principio, más saludable será nuestra existencia –perdemos eficacia, etc.-. Y he aquí el problema. ¿Qué hacer cuando los enemigos nos han dejado al borde de la muerte y no disponemos de Stimpaks o botellas de agua pura (no contaminada)? Como decíamos, podemos sanar nuestras heridas tomando todo tipo de alimentos contaminados, pero después tendremos que ir a un médico para que elimine la radiación de nuestro cuerpo –este tratamiento, como la cura, no es muy barato-, o usar otro tipo de ítems especiales destinados a tal efecto. Las consecuencias derivadas por una alta exposición a la radiación serán, como veremos en el juego, imprevisibles –aunque de momento la opción de convertirse en mutante no está presente-. Otra alternativa pueden ser las drogas, que mejorarán considerablemente determinados atributos de nuestro avatar a costa de convertirlo en un adicto que necesite de este tipo de bienes para sobrevivir. Estos productos pueden mejorar temporalmente nuestra salud, fuerza y resistencia, del mismo modo que las bebidas alcohólicas harán que nuestras capacidades intelectuales desciendan a cambio de otros beneficios.

La soledad del héroe

Aunque el mundo tal y como lo conocíamos ha desaparecido, en Fallout 3 nos encontraremos con diversas sociedades con las que podremos interactuar para obtener nuevas misiones, información sobre el universo del juego, o servicios como la venta de equipamiento, medicamentos, etc. Este tipo de individuos se encontrarán sobre todo en pequeños enclaves o emplazamientos especiales como la pequeña aldea Megaton, lo que no significa que en las ruinas de Washington, u ocultos en determinados lugares en las afueras de la ciudad, nos topemos con gente de lo más interesante con algo que contar.
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En lo referente a nuestra forma de interactuar con estos personajes, como indicábamos anteriormente, Fallout 3 se muestra similar a Oblivion. Dependiendo de nuestros atributos, las opciones de diálogo que se nos plantearán se modificarán considerablemente, pudiendo así resolver la mayoría de situaciones de varias formas posibles, entre las que se encuentran los discursos elocuentes o mentiras a cambio de evitar combatir. Por otro lado, si un personaje se siente ofendido dejará de hablarnos, mientras que otros, gracias a nuestra generosidad, nos ofrecerán su ayuda. También hay que tener en cuenta que en el universo Fallout hay varias facciones con las que se podrá interactuar libremente. Nosotros podemos intentar contentarlas a todas, que no es nada fácil, o decantarnos por una a costa de perder la amistad con otras. Nuestras decisiones irán marcando el curso de los acontecimientos hasta el extremo de modificar el final del juego. Y aunque como vemos las charlas con otros humanos serán de lo más habituales, esto no implica que nos vayamos a sentir más cómodos en el juego. Al inicio de este análisis comentábamos que una sensación de desasosiego nos embargaría desde el primer minuto fuera del búnker Vault 101. Sensación que no nos abandonará nunca ya que la desolación con la que nos toparemos, la indiferencia con la que nos tratarán los personajes, o la imposibilidad de encontrar una pareja estable como ocurría en anteriores capítulos de la serie, nos dejará claro que estamos solos, que nadie va a ayudarnos a cumplir nuestros objetivos, y que por mucho que nos agradezcan nuestros actos bondadosos o maldigan nuestra crueldad, para la humanidad, no somos nadie.
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Sí es cierto que llegado el momento, y cumpliendo determinados requisitos, podremos contar con la ayuda de algún que otro combatiente que viajará junto a nosotros a modo de guardaespaldas. Pero esto no modifica nada de lo dicho anteriormente. Sólo la inclusión del perro, mascota ya vista con anterioridad, nos permitirá sentirnos queridos. No en vano, el can nos acompañará a todas partes y obedecerá órdenes como ir en busca de alimentos -aunque a veces falla el sistema y el perro no responde como debería-. Sin embargo, es precisamente este lazo de amistad que nos une con el animal el que nos hará también sufrir de lo lindo por su vida. Sí, podemos mandarle a que busque munición y alimentos pero ¿y si no vuelve? ¿Y si le ocurre algo? Claro, en caso de sentirnos ninguneados, insultados o superiores a nuestros semejantes, las soluciones drásticas pueden tomar un cariz francamente divertido. El caso paradigmático es el de la posibilidad incluso de detonar una bomba atómica en Megaton, acabando en segundos con la vida de sus habitantes, algo que por otro lado modificará a partir de ahí el rumbo del juego. Y es que tenéis que pensar que en esta aldea se nos ofrece información referida a la misión principal, así como una buena cantidad de tareas secundarias que nos obligarán a explorar el entorno. Optar por hacernos de oro a costa de matar a inocentes no quedará impune. En relación a las misiones, éstas son variadas dentro de lo que cabe. Como explicábamos anteriormente, la acción nos asaltará casi de forma continuada. Sin embargo, también disfrutaremos de muchas misiones consistentes en dialogar con varios personajes mientras tratamos de resolver un misterio, o las ya clásicas enfocadas a la búsqueda de objetos en territorio hostil. Como decimos, en la mayoría de casos para resolver estos conflictos tendremos que combatir contra decenas de enemigos cada vez más poderosos, pero aún así, el rol estará presente en todo momento, y serán muchas las formas de sortear estos obstáculos. Por ejemplo, dependiendo de nuestras habilidades especiales, podemos abrir nuevas rutas más seguras, pasar prácticamente inadvertidos entre los enemigos, o evitarnos muchos rodeos hablando con las personas clave. Esto sin contar, como veíamos anteriormente, con las vías del bien y el mal (incluso se puede rozar la neutralidad), que como podéis imaginar, también modificarán nuestra forma de hacer frente al juego.
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Un héroe con mucha puntería

Uno de los aspectos más llamativos y sorprendentes de Fallout 3 radica en el sistema V.A.T.S. (Vault-tec assisted targeting system); característica que deja muy claro que no estamos ante el típico juego de acción. De nuevo hay que recordar que por mucho que podamos avanzar disparando a todo lo que se ponga a tiro, el funcionamiento de nuestras armas estará basado en las estadísticas del héroe y de las mismas, por lo que la acción no será tan sencilla como apuntar y disparar. Sí, perfectamente podemos apuntar a un enemigo y apretar el gatillo, pero la bala puede desviarse, causarle un daño crítico, herirle en una extremidad –sí se tiene en cuenta nuestra puntería-, restarle muy poca salud, etc. Teniendo en cuenta esto, y que los rivales van a ser muy duros de pelar, salir corriendo tras los enemigos sin protegernos con el entorno o al menos evitar ser rodeados significará la muerte. No por nada, por mucho que disparemos, al final resultará imposible resistir el fuego cruzado. Para este tipo de situaciones se inventó el sistema V.A.T.S. Gracias al mismo, podremos pausar la acción en cualquier momento de la partida para así decidir con calma la zona del cuerpo rival a la que queremos atacar. Éstas aparecerán remarcadas con un porcentaje de acierto que deberemos tener siempre en cuenta, ya que disparar a la cabeza de una persona cuando esa zona marca un cero por ciento significará malgastar las escasas balas con las que contaremos. Dicho esto, y teniendo en cuenta además que este sistema cuenta con un número de acciones limitadas –una vez usadas deberemos esperar a que se recargue otra vez de forma natural, o usar diversos ítems para hacerlo más rápido-, la estrategia está servida. Y lo está porque aunque nosotros marquemos una serie de acciones para que se ejecuten en cadena, los enemigos atacarán y se moverán de forma natural –aunque con la acción ralentizada-, por lo que pueden protegerse tras un muro, que lo harán, o atacarnos con contundencia, que es lo que intentarán a toda costa.
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Dependiendo de nuestra pericia con las armas empleadas el daño causado será mayor o menor, así como el grado de efectividad. Un claro ejemplo lo encontramos con las granadas. Éstas causarán daños críticos a varios enemigos a la vez, pero esto siempre y cuando hayamos mejorado nuestra habilidad con explosivos, que es lo que nos convertirá en auténticas máquinas de matar con esta práctica herramienta de combate. De lo contrario, sí, podremos dañarles, pero no con la misma contundencia. En este punto hay que remarcar que el juego se torna mucho más sencillo haciendo uso de este sistema, que en muchos casos resulta vital –en tiempo real perdemos mucha vida y malgastamos munición-. Sin embargo, nadie debe caer en el error de pensar que durante todo el rato vamos a pausar la acción. Como decíamos, tendremos un límite de acciones por movimiento, lo que en muchos casos nos va a obligar a replegarnos para recargar la energía antes de volver a asomar la cabeza. Pero como los enemigos no son tontos, ellos aprovecharán estos momentos de pausa para acercarse a nuestra posición con imponentes garrotes, o buscar un lugar mucho más efectiva desde la que castigarnos con todo tipo de armas. Uno de los momentos más tensos, por ejemplo, lo vivimos con un francotirador humano que nos perseguía por todo el escenario sin dejarnos respirar. Era asomar la cabeza y perder de golpe una buena porción de salud.
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Por ello, hay que destacar positivamente el trabajo realizado por Bethesda a la hora de dotar a nuestros enemigos de un muy buen nivel de inteligencia artificial, que a la larga, redundará en un desarrollo de los combates más imprevisible y emocionante que con enemigos estáticos sin mucha capacidad para reaccionar a nuestros movimientos. En este caso, también dependiendo de nuestro ingenio, podemos provocar todo tipo de reacciones coherentes por parte de nuestros enemigos. Así, si castigamos el brazo con el que nuestro rival sostiene el arma, al herirle, dejará caer por ejemplo el fusil al suelo para tratar de calmar el dolor provocado. Tras esto, durante unos segundos se quedará paralizado sin saber muy bien qué hacer ya que puede optar por esconderse, intentar recuperar el arma, o atacarnos con sus puños. Igualmente, si la parte afectada es una pierna, veremos como el enemigo se desplaza torpemente, arrastrando la pierna herida mientras nos persigue enfurecido, o de nuevo busca cobijo junto a sus aliados. Nosotros mismos sufriremos este tipo de lesiones al pisar trampas o recibir un severo castigo por parte de los rivales. Al respecto, resulta de lo más tenso el moverse por determinados entornos, ya no solo por las minas o cepos que plagarán el suelo, sino también por otro tipo de ingenios mortales como granadas cogidas con hilo que, al pasar junto a ellas, se desprenderán reventándonos en mil pedazos. Si contamos con un buen grado de percepción, y nos movemos con sigilo, descubrir este tipo de trampas será más o menos sencillo, pero no por ello menos terrorífico.
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Eso sí, en este punto se echa en falta que los personajes con los que interactuamos reaccionaran de una forma más realista a acciones tales como saquear sus hogares. Aunque en ocasiones, si nos pillan in fraganti, nos pedirán que devolvamos todo lo robado, en muchos otros casos dará la sensación que nuestros actos delictivos pasan desapercibidos. Al menos lo harían si no fuera porque lógicamente, nuestro medidor de karma se decantará hacia la maldad.

Un mundo desolador

Ya que hablamos de terror, no podemos dejar de ensalzar la magnífica atmósfera que se respira en el juego. El humor característico de la serie sigue presente en Fallout 3 –tal vez se haya perdido parte del frenesí humorístico de las entregas anteriores-, pero el terror y la sensación de soledad serán los ejes sobre los que se construirá nuestra aventura. Antes indicábamos que salir de Vault 101 y observar las yermas llanuras ante nuestros ojos resulta sobrecogedor, pero es que esto es solo el principio. Ríos contaminados por la radiación, vehículos abandonados en medio de autopistas plagadas de cráteres formados por las bombas; un tendido eléctrico por los suelos, pequeños barrios a las afueras de Washington literalmente fulminados –ver los columpios de los niños quemados es increíble, sobre todo si junto a ellos hay cadáveres-, fábricas medio derruidas, o intentos de refugio nucleares que no llegaron a funcionar del todo bien. Todo el juego muestra un aspecto absolutamente desolador; no hay vida a nuestro alrededor, algo que pese a aterrorizarnos, también resulta en cierto modo fantástico. Básicamente, porque recorrer lo que antaño fueron hermosos bosques o pequeños pueblos mientras vemos nacer el sol en el horizonte genera tal efecto de nostalgia en nosotros que aún estando siempre en un mismo tipo de entorno (no es como en la serie The Elder Scroll, que había muchas más localizaciones), no nos cansaremos de explorar y recorrer sin descanso la devastada región de Washington. Algo que se traslada a la perfección a la propia urbe, que de nuevo en principio parece ser siempre igual (calles destrozadas por las bombas con un tono grisáceo permanente), pero que poco a poco, conforme nos adentramos en la misma, nos va sorprendiendo más y más. Y no ya solo por los interiores, de los que hablaremos a continuación, sino también por el mimo con el que se ha recreado cada una de las estancias del juego.
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Habrá zonas en las que los edificios se mantengan más o menos en pie, mientras que otras habrán sufrido tal devastación que caminaremos entre escombros mientras sobre nuestras cabezas, lo que antiguamente fueron imponentes bloques de edificio ahora son simples esqueletos de hormigón (incluso veremos partes de un edificio traspasando). También tendremos ocasión de visitar zonas emblemáticas de la ciudad como el Monumento a Washington (el popular obelisco) o el Capitulo, que se encontrará frente a este símbolo de la capital de Estados Unidos. En concreto, esta zona resulta espectacular porque los jardines que separan al obelisco del Capitolio, que cubren varios cientos de metros de avenida –todos visibles sin rastro del temido popping o niebla que oculte defectos-, en Fallout 3 se han convertido en una sucesión de trincheras en las que los súper mutantes hacen frente a la hermandad del acero. Alrededor de esta avenida nos encontramos también con varios museos a los que podemos acceder. Este tipo de entornos son los que van dotando al juego de un mayor grado de variedad visual, permitiéndonos además disfrutar de situaciones geniales (el susto que nos llevamos en el planetario del Museo de la Tecnología no tiene precio). Bloques de viviendas, hospitales, hoteles o el metro serán otros de los entornos por los que nos moveremos en la ciudad de Washington. En lo que respecta al metro y los subterráneos de la ciudad, será a través de estos oscuros caminos por los que accederemos a nuevas zonas de la capital. Como os podéis imaginar, en estos lugares, el terror está garantizado.
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Recrear el caos

Pese a utilizar el motor gráfico de Oblivion, Fallout 3 cuenta con un nivel técnico sorprendente. Antes remarcábamos lo espectacular de la ambientación del juego, pero éste es un aspecto que impacta en gran medida por el magnífico trabajo llevado a cabo a nivel visual. Desde el modelado de todos los personajes y enemigos con los que nos encontraremos, bastante mejor que en el citado Oblivion, pasando por la increíble distancia de dibujado del horizonte, hasta llegar al nivel de detalle alcanzado en las texturas de prácticamente todos los objetos y personajes, o la brutalidad de las secuencias de acción protagonizadas por el sistema V.A.T.S.. Todo en Fallout 3 resulta espectacular, hasta sus dimensiones, pese a ser algo inferior en tamaño a Oblivion. Lo importante es que además, todo este despliegue técnico está por completo al servicio de la ambientación. Por ejemplo, el empleo del HDR para simular la luz del sol con gran realismo nos permitirá sorprendernos con maravillosas puestas de sol, quedar cegados por el resplandor del astro rey, etc., mientras recorremos abatidos el mundo devastado de Fallout 3. Por otro lado, en zonas oscuras como el comentado metro o algún que otro museo, tenues focos de luz provocados por incendios o parte del alumbrado que todavía funciona nos harán permanecer en alerta –la bruma que suele acompañar a estos entornos ayuda mucho-, básicamente porque a este lúgubre y siniestro panorama le acompañan una serie de ruidos de fondo sobrecogedores: ya sean gritos en la distancia, tiroteos lejanos, o los cimientos del edificio resintiéndose por el paso de los años. También las caras de todos los personajes, a diferencia de Oblivion, poseen un gran acabado: desde los viejos a los más jóvenes, incluyendo niños, pasando por mujeres, humanos convertidos en una especie de zombis (Ghouls), o los propios mutantes. Pero sin duda, el aspecto más llamativo lo encontramos en el citado sistema V.A.T.S.. Gracias a este ingenio, comprobaremos a cámara lenta cómo las extremidades de los contrarios son cercenadas por un tiro certero, o como su cabeza estalla de tal modo que partes del cráneo e incluso sus ojos saltan frente a la pantalla de una forma espectacular. También se juega en este tipo de situaciones con planos muy cinematográficos, como ver el rostro de nuestro héroe mientras disparamos, o la trayectoria de la bala antes de impactar. Todo esto movido con gran fluidez por el motor gráfico del juego, que prácticamente en ningún momento se ralentizará (en ninguna de las tres plataformas en las que sale el título).
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La interfaz de usuario también resulta brillante a nivel visual, con el mítico VaultBoy apareciendo en todas las situaciones posibles. No en vano, él será el encargado de representar de forma visual y muy directa el tipo de atributo que estamos a punto de mejorar con la experiencia acumulada, el grado de bondad o maldad que nos define, o las armas y equipo defensivo que vamos a equiparnos. De este modo, por ejemplo, para representar el atributo de forzar cerraduras nos encontraremos con este simpático personaje forzando literalmente una cerradura; mientras que una de las prestezas más curiosas, la de causar un 10 por ciento más de daño a los enemigos femeninos, estará representada por un VaultBoy abrazando a una mujer mientras en su espalda guarda un cuchillo. El sentido del humor no desaparece en ningún momento (cuando somos muy buenos tendrá la apariencia de Dios), lo que como explicábamos anteriormente contrasta con la crudeza que viviremos después. Eso sí, un aspecto que no nos ha convencido en exceso es el tratamiento del mapa del mundo y de la región por la que nos movemos. Avanzar por el juego intentando seguir nuestros objetivos puede ser en ocasiones desesperante al no saber muy bien hacia dónde debemos encaminarnos. También resulta digno de elogio el gran trabajo llevado a cabo por el equipo de desarrollo al adaptar este universo a tres plataformas tan dispares como son los compatibles –que poseen un mejor acabado gráfico y la ventaja de contar en un futuro con los populares mods creado por los usuarios-, Xbox 360 –con un nivel gráfico similar al del PC-, y PlayStation 3, que pese a verse levemente peor, sigue estando a la altura de lo que cualquiera cabría esperar.
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A nivel sonoro, resulta fantástico que el juego haya sido doblado al castellano, y que para colmo, se haya usado a un equipo de actores de gran calidad con voces reconocidas como la de Pepe Mediavilla, doblador habitual de Morgan Freeman. Si a este detalle le sumamos unos efectos sonoros contundentes y bien tratados, sobre todo los referidos a las armas de fuego, y un apartado musical sobresaliente, el resultado no podía ser mejor. No en vano, podemos movernos por el universo de Fallout a ritmo de músicas ambientales, tensas para los momentos críticos o de mayor terror y más moviditas para la acción, o usar nuestro Pip-Boy Modelo 3000 para escuchar las emisoras de radio que emiten su programación y música –muy buena, todo hay que decirlo- constantemente.

Un clásico inmediato

Visto todo esto poco más podemos decir. Fallout 3 es una auténtica maravilla, uno de esos títulos que enganchan de tal modo que podemos pasarnos horas y horas delante de la pantalla pensando que solo hemos estado jugando un par de minutos. La variedad de situaciones en las que nos veremos envueltos, el soberbio universo que se ha recreado, o el fantástico sistema de combate desarrollado para la ocasión son una buena muestra de la obra maestra que Bethesda Softworks ha creado. Por supuesto, sin duda habrá aficionados a los dos primeros Fallout que se sientan decepcionados. No todas las opciones que estaban presentes en esos títulos permanecen; pero aún así, éste debería ser tratado como un nuevo juego basado en este increíble universo, y no condenarle por no ser una copia exacta del trabajo de Black Isle. Hay novedades y se han simplificado determinados aspectos, pero seguimos estando ante un auténtico Fallout. Y esto es algo que se nota desde prácticamente el primer minuto de juego. Hay otro aspecto que puede no gustar también a otro sector del público. Hablamos del nivel máximo que podremos alcanzar con nuestro héroe, el 20, a partir del cual ya no ganaremos más experiencia. De todos modos, que nadie se lleve a engaño. Llegar hasta este nivel puede llevarnos perfectamente casi 50 horas de juego, pero da la sensación de que todo lo que hagamos después no servirá de mucho porque no veremos recompensados nuestros progresos con nuevas habilidades (y eso que la experiencia de juego puede superar perfectamente las cien horas).
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En definitiva, ningún aficionado a los videojuegos en general debería dejar escapar Fallout 3. Son tantas las cosas que se pueden hacer, los lugares por explorar y las situaciones que vivir que por mucho que aquí digamos que estamos ante un título soberbio, ante un clásico atemporal, no hay nada mejor como perderse por la ruinosa región de Washington para comenzar a comprender el motivo de tantas alabanzas. Es sin duda el mejor regalo que alguien podría ofrecernos estas navidades.
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Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
9.5
Estadísticas Steam
COMUNIDAD
8.93

PUNTÚA
Fallout 3 para Ordenador

162 votos

Ficha técnica de la versión PS3

ANÁLISIS
9.5
COMUNIDAD
8.68

PUNTÚA
Fallout 3 para PlayStation 3

360 votos
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