Análisis Little Town Hero, una aventura con mucha personalidad (Switch, PS4, PC, Xbox One)

Lo más probable es que, por más tiempo que pase y pongan en liza decenas de títulos en el mercado, el estudio Game Freak siempre estará encasillado y totalmente vinculado a su gran creación: Pokémon. Sin embargo muchos sabemos que, más allá de esta famosa franquicia, a este estudio también le suele gustar desarrollar títulos de presupuesto más bien humilde y que suelen ser distribuidos en los distintos servicios digitales, siendo el notable Giga Wrecker su última producción de esta misma guisa. A un mes vista de la salida de la esperadísima nueva entrega de su saga estrella, Pokémon Espada y Escudo, Game Freak ha querido ofrecer a los poseedores de Switch otra aventura exclusiva para su consola, juego que lleva por título Little Town Hero.
Aventuras simpaticonas RPG
Un curioso pueblo es el escenario principal en el que tiene lugar toda la acción de esta aventura. Lejos de estar en un lugar repleto de peligros, monstruos a los que hacer frente y demás, la rutina es la nota predominante en dicho pueblo. Todo el mundo tiene un trabajo, el que sea, los problemas son prácticamente inexistentes, no existen conflictos internos, cuentan con todos los recursos que necesitan para vivir… En definitiva, la vida dentro de sus límites es un auténtico coñazo.
Y lo peor de todo es que, debido a esta seguridad y autosostenibilidad, salir del pueblo es casi una quimera. Nadie se aventura más allá de sus fronteras, las cuales además están detrás de un castillo fuertemente custodiado por un ejército.

Esta situación resulta sencillamente insoportable (y no nos extraña) para el protagonista principal de esta aventura. Un chaval pelirrojo al que podemos poner el nombre que deseemos y que, en compañía de varios de sus amigos (sobre todo del leal Nelz), no para de realizar todo tipo de travesuras con un único propósito: escapar de la reclusión en la que vive. Salir a ver mundo y dejar atrás las barreras que suponen su pueblo natal se convierten en la obsesión de este joven, por lo que se propone convertirse en un soldado para poder acceder al castillo y, de esta forma, encontrar la manera de salir del pueblo. Sin embargo pronto esta situación de tranquilidad y paz cambia por completo en el interior de esta aldea, la cual es invadida por extrañas razones por monstruos.

Con este contexto argumental de fondo, el cual resulta relativamente interesante y por el que van desfilando una buena cuantía de personajes, se desarrolla una aventura de claro estilo JRPG en la que se dan cita la mayoría de los elementos tradicionales e inherentes a dicho estilo de juegos. Y el más importante de todos, y con diferencia, es el que tiene que ver con las batallas. Los combates acaparan un protagonismo muy notable a lo largo de esta aventura, unos enfrentamientos que tienen lugar por turnos y que poseen unas características bastante especiales que les dotan de mucha personalidad y complejidad… pero que, al menos a nosotros, con el paso del tiempo han acabado cansándonos un tanto.

No resulta demasiado fácil explicar dicho sistema, pero vamos a tratar de hacerlo de la manera más sencilla posible. Durante el desarrollo de cada combate los personajes primero deben crear ideas (llamadas Izzit), que vienen a ser las opciones de combate que tenemos. Una vez elegida una de ellas, la transformamos en algo real (las Dazzit), la cual debe chocar contra la misma planteada por los enemigos. Cada Dazzit tiene un poder de ataque y defensa determinado que queda reflejado por un número rojo (ataque) y otro azul (defensa) y, en función de ello, cada choque de estas acciones tiene un resultado basado en dichos aspectos. Y al margen de esto, cada Dazzit o acción posee otro color determinado en función de su clase: rojo (ataque), amarillo (defensivas) y azul (de naturaleza especial).

Este planteamiento recuerda muchísimo al que suelen integrarse en los juegos de cartas más conocidos, si bien en lugar de usar cartas usamos ideas, pero en la práctica ambos elementos funcionan de una manera similar. Y evidentemente, también existe un límite de activación para cada Dazzit que viene determinado por un número concreto. El fin último de cada batalla es acabar con los tres corazones de vida de nuestros oponentes mientras conservamos los nuestros, si bien cada vez que nos dañan por lo menos se resetean nuestras ideas y podemos volver a usarlas durante la contienda. Así funciona en líneas generales el sistema de batalla básico, el cual resulta bastante complejo y denso como podéis ver y, encima, se complica todavía más a medida que avanzamos en la aventura, dado que progresivamente se van introduciendo nuevas mecánicas y reglas adicionales. Unas batallas que, reiteramos, resultan muy tácticas y entretenidas de inicio, pero a la larga acaban siendo algo engorrosas.
¿Y qué mas nos ofrece este título aparte de pelear? Pues lo que suele ser habitual en el resto de JRPGs, dado que dejando esta faceta de lado esta aventura se mantiene bastante fiel a lo establecido en este género. Para empezar podemos dialogar con un buen número de personajes, los cuales nos han parecido bastante carismáticos en general… aunque ninguno de ellos habla en español. Todo el juego está en inglés (o japonés), lo cual echará para atrás a ciertos usuarios. La exploración también es esencial y aunque el pueblo no posee unas dimensiones increíblemente extensas, sí que se agradece el hecho de poder viajar a según qué zonas de las mismas rápidamente. Y por supuesto también es necesario ir completando las misiones principales que nos van encomendado así como otras secundarias, las cuales no suelen resultar especialmente atractivas pero prolongan la vida útil del juego.

El resultado de todo esto es una aventura notable que seguramente será disfrutada por los seguidores de este este estudio y, también, de aquellos que disfruten con las propuestas RPG basadas en sistemas complejos de combate. Además es un juego que luce un apartado gráfico bastante vistoso y, dejando de lado ciertas ralentizaciones y la apariencia algo básica de algunas texturas, posee un colorido ejemplar y buenos diseños para los personajes y los monstruos a los que debemos ir fulminando. Una vertiente técnica solvente que ha sido bien acompañada por unas melodías muy alegres y compuestas con mucho gusto por Toby Fox (en su mayor parte), el mismo que dio vida a la banda sonora del clásico Undertale.

Una aventura con mucha personalidad
No es el mejor juego dentro de su estilo de todos los diseñados para Switch, una consola que dicho sea de paso puede presumir de gozar de un cúmulo de juegos de aventuras y RPG más que llamativo. Pero a pesar de eso se nota que estamos ante un título bien diseñado que además posee un sistema de combate por turnos realmente complejo y lleno de posibilidades tácticas, el cual de inicio resulta muy absorbente pero que puede acabar siendo algo cansino con el paso de las horas. Una pena que sólo llegue en inglés.
Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga enviado por Rainy Frog.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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