Análisis Screamer, la sorpresa de conducción arcade de la temporada (PS5, PC, Xbox Series X)
No tenemos muy claro el motivo por el que Milestone ha recuperado la marca Screamer para su nuevo juego de velocidad, porque poco o nada tiene que ver con el título estrenado en 1995 para PC, aquel título inspirado en Ridge Racer y otras recreativas de la época. Pero sea cual sea su nombre, hay que reconocer que Screamer (2026) es un divertido arcade que viene a ocupar un espacio un poco huérfano -hace años que Bandai Namco se ha olvidado de su serie- con calidad y un aspecto visual muy llamativo.
Velocidad + novela visual
Generalmente asociamos Milestone a juegos de motociclismo y es lógico: entre Ride, MotoGP, Monster Energy Supercross o SBK, prácticamente monopolizan este subgénero. Pero el estudio italiano que nació como Graffiti -el nombre que utilizaron en el primer Screamer- también nos ha dado buenos juegos de conducción a cuatro ruedas, como los dos Hot Wheels Unleashed, y con Screamer vuelven a la carga, esta vez sin la licencia de los juguetes coleccionables, reinventando una saga que tenían abandonada con estética anime y un curioso modo historia que potencia el contenido para un jugador.
El propio equipo ha explicado que esta influencia en la animación japonesa ha retroalimentado la campaña de Screamer, porque permite incluir un elenco de personajes muy exagerados que lo aleja de las narrativas más realistas que hemos podido ver en otras sagas de carreras urbanas y de los viejos tópicos del novato que empieza desde abajo para convertirse en campeón, sea en competiciones legales o ilegales. Y lo cierto es que el modo historia (El Torneo) funciona, quizás no tan bien como podía esperar Milestone, pero es una peculiar introducción a sus personajes y las dinámicas entre sus rivalidades y amistades.
Este modo, que debería ser nuestra primera parada en Screamer porque actúa de tutorial a sus mecánicas -y jugar en él desbloquea contenido para otras modalidades-. Repasa las motivaciones de cinco equipos para participar en el torneo de Screamer, con aquellos que más encajarían en el bando de los protagonistas, las estrellas o los "malos malísimos", cada uno con su personalidad. Una curiosidad: cada personaje habla el idioma de su nacionalidad, y aunque la mayoría lo hace en inglés, de vez en cuando tenemos diálogos donde alguien habla en francés y responden en japonés, parecido a lo que hace últimamente la saga Tekken en sus secuencias.
La idea es buena, porque habrá jugadores que prefieran este contexto al de una campaña más aséptica o estándar. La historia gustará más o menos, pero es en su ejecución donde tenemos alguna pega, y es que principalmente se narra con una novela visual -salpicada por algunas cinemáticas de vez en cuando-, que quizás no sea la manera más atractiva de contar una historia dentro de un juego de conducción. Es un apartado difícil de equilibrar porque está bien que ofrezca un modo trabajado y orientado al single player, pero por otro, el aficionado a los arcades tendrá la tentación de saltar todas las charlas si no está interesado en este tipo de historias. Pero eh, Ridge Racer Type 4 también tuvo su pequeña narrativa y lo recordamos como una joya del género, así que hay hueco para todos los gustos.
El Torneo consiste en una serie de capítulos con la parte de historia y pruebas, la mayoría consistentes en ganar la carrera o quedar entre los primeros puestos, pero también hay otras con desafíos concretos que son ese "tutorial" al que nos referíamos antes: pasar un tiempo en rebufo, activar el turbo durante un derrape, ejecutar una cantidad concreta de impulsos... Screamer dispone de modos de dificultad, aunque debemos señalar que hay algunos picos de dificultad, con carreras que nos han llevado muchos más intentos que otras posteriores.
Un arcade más original de lo que podrías esperar
Una vez rugen los motores, descubrimos que Screamer es un arcade con algunas peculiaridades en su control. Los vehículos, todos ficticios, nos han recordado ligeramente al peso y agarre de los vistos en Hot Wheels Unleashed, pero claro, aquí nos olvidamos de las trampas móviles en el entorno o loopings de la saga de juguetes de Mattel.
Para empezar, los derrapes, tan importantes en un juego arcade, se realizan con la palanca derecha del pad. Mientras que la palanca izquierda gira el volante como es habitual en los juegos de conducción cuando se juegan con mando, el otro stick controla el deslizamiento -digamos que la parte trasera del vehículo- para tomar las curvas sin apenas bajar la velocidad del coche. ¿Has jugado a Inertial Drift (2020)? Algo así, y al principio puede costar un poco adaptarse a este sistema, pero es una manera bastante precisa de ajustar el ángulo que necesitamos según lo cerrado que sea cada giro, y con unas pocas pruebas te harás al tacto que necesitas en cada circuito.
No es la única mecánica que se desvía un poco del control de otros arcades. En Screamer hay una transmisión semiautomática, lo que significa que puedes cambiar de marcha en el momento preciso -la interfaz cambia de color- para recibir una mejora en la velocidad y Sync, un pequeño extra para los pilotos más atentos que se anticipen al cambio automático que en cierta manera a muchos ha recordado a la recarga activa de Gears of War. Luego tenemos el Sync Gen Up o S.G.U., un estado especial que se consigue a gran velocidad en el que se aumenta el Sync de manera pasiva. Y al acumular Sync, tenemos los impulsos o turbos, con un evento QTE que nos premia con aumentos de velocidad y duración dependiendo del instante en que soltamos el botón.
Hay más sistemas para añadir un poco de picante a las carreras, como las embestidas contra los rivales, el escudo o la sobrecarga, que te lanza a máxima velocidad "sin piedad, sin frenos" y supone un gran riesgo. Y como hemos mencionado antes, los personajes -un líder por equipo y dos miembros más- disponen de características únicas que hacen la conducción un poco diferente según tu piloto, esté orientado a la velocidad o el ataque: desde unos impactos que consumen menos Entropía, impulsos perfectos más poderosos, beneficios por KO en Overdrive...
Al margen de El Torneo tenemos algunos modos más para elegir, incluyendo un arcade -personaliza la partida con las reglas, circuito, etc.-, el desafío de Overdrive -la sobrecarga está disponible desde el comienzo y la partida termina cuando saltas por los aires-, la carrera por equipos -la victoria se consigue por la colaboración de todo tu equipo-, el desafío de puntuación -una serie de carreras y se suma la puntuación al final de la serie-, los puntos de control -conduce por la pista tanto como puedas hasta que el tiempo se agote- y el contrarreloj para marcar tiempos.
A los modos citados podemos añadir algo más. Hay multijugador online -que no hemos podido probar durante el tiempo previo al lanzamiento- y local a pantalla partida, hasta para cuatro jugadores. También hay un taller para cambiar la apariencia de los vehículos de cada piloto según desbloqueamos conjuntos de apariencias -nada de cambios en potencia, esas diferencias en gameplay vienen por cada piloto- y una galería con las secuencias o músicas que hemos conseguido. Entre sus opciones, dispone de algunas de las ayudas "neuronales" de Milestone vistas en los juegos de motociclismo para que cualquier novato en el género pueda empezar a conseguir buenos resultados, si bien -en cuanto a control- no es un juego tan exigente como un MotoGP.
Screamer hace algunos cambios a la fórmula típica, pero en esencia tenemos lo que promete: velocidad, emoción, diversión sin filtros, un poco de estrategia por la gestión de sus potenciadores y mucho estilo. Quizás hemos echado en falta un retrovisor para controlar mejor las amenazas o la posición de los rivales, pero casi siempre nos ha dado algunas partidas muy emocionantes: nunca puedes cantar victoria hasta que has cruzado la línea de meta porque los oponentes no descuidan la mínima oportunidad para adelantarte. Hay una agresividad que en Hot Wheels Unleashed, por compararlo con otro proyecto de Milestone, no era tan constante, y es fácilmente el título más redondo de la desarrolladora en mucho tiempo.
Un potente apartado audiovisual
El director creativo de Screamer comentó que, observando algunas comparativas en vídeo del circuito de Nürburgring entre diferentes juegos, llegó un momento en el que no podía distinguir uno de otro: no había un estilo visual propio. Se puede debatir si la crítica es acertada o no, porque muchos simuladores se inspiran en la realidad y eso de entrada limita el arte de los juegos, pero deja clara la intención de Milestone: dar un aspecto único o reconocible en Screamer.
Al margen de las secuencias estilo anime en 3D, durante la carrera podemos ver algunos efectos inspirados en la animación -esas explosiones, los rayos que emiten los coches...-, elementos con contorno negro y circuitos con un poco más de colorido de lo habitual. Estos gráficos no son tan exagerados o intrusivos como en Need for Speed Unbound, que trató de hacer algo similar, pero desde luego da una personalidad que otros títulos no tienen, sobre todo en los circuitos más inspirados, los urbanos; la competición también nos llevará por otras localizaciones o biomas, como descampados desérticos o bosques.
Y finalmente nos alegra poder decir que Milestone ha corregido un punto débil habitual en su catálogo: la banda sonora. Esta vez la música sí tiene el protagonismo que solemos pedir a un juego de conducción, especialmente uno arcade, con temas muy cañeros que multiplican la emoción.
Conclusiones
Screamer confirma que Milestone tiene talento también fuera del mundo de las dos ruedas. De hecho, mientras que sus sagas más asentadas pecan de poca evolución, algo normal dentro de juegos licenciados sin mucho margen para innovar, en sus lanzamientos con coches se sueltan la melena y al menos tratan de hacer algo un poco diferente.
Diversión arcade, pinceladas de anime, un buen montón de modos para un jugador -algo que otros juegos descuidan-, una presentación fresca y suficiente profundidad jugable para enganchar a los más jugones. Sin duda, la reinvención en pleno 2026 de Screamer ha sido inesperada, pero muy bienvenida.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PS5 proporcionado por Plaion.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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