Análisis Call of the Elder Gods, una aventura de puzles más ambiciosa y desafiante (PS5, PC, Xbox Series X, Switch 2, Switch)
Out of the Blue Games debutó en 2020 con Call of the Sea, una aventura de puzles en primera persona que, sin hacer demasiado ruido, dejó un gran sabor de boca gracias a su mezcla de misterio lovecraftiano, exploración pausada, un envoltorio bonito y satisfactorios rompecabezas. Aquel primer juego del estudio madrileño era pequeño, contenido y bastante directo, y tras él llegó American Arcadia en 2023, con una propuesta diferente y más ambiciosa. Ahora el equipo regresa al universo que le dio a conocer con Call of the Elder Gods, secuela directa de Call of the Sea y, en muchos sentidos, un salto adelante muy evidente. Un juego que ya está a la venta en PS5, Xbox Series, Switch 2 y PC, y disponible en Xbox Game Pass.
Lo primero que conviene dejar claro es que Call of the Elder Gods sigue siendo un juego indie, con todo lo que eso implica en escala y recursos, pero también es una secuela más grande y ambiciosa en prácticamente todos sus apartados. Hay más localizaciones, más personajes, más carga narrativa, puzles más elaborados y una estructura menos lineal en su manera de desarrollar el misterio. No es un juego que rompa con la fórmula de Call of the Sea, sino uno que la estira, la complica y la lleva a un terreno más exigente, que de nuevo hará las delicias de los amantes de los rompecabezas.
Una exigente aventura de puzles lo largo de todo el planeta
La historia vuelve a apoyarse en el terror cósmico, los dioses antiguos y los artefactos imposibles, pero cambia bastante el planteamiento respecto al primer Call of the Sea. Si aquel juego tenía un enfoque más íntimo, con Norah explorando una isla misteriosa en los años 30, Call of the Elder Gods salta varias décadas después y adopta una estructura mucho más aventurera, que recuerda a una película de Indiana Jones, con Harry Everhart y Evangeline Drayton siguiendo pistas por diferentes lugares del mundo, como Boston, Svalbard y Australia, con nazis incluidos. El resultado es una trama más amplia y con más ambición, pero que por momentos se vuelve algo enrevesada, como si confundiera complejidad con profundidad.
Donde sí se nota una mejora muy clara es en los puzles, que con el núcleo jugable de la experiencia. Call of the Elder Gods es un juego mucho más exigente que Call of the Sea, con rompecabezas más complejos y variados, que no se limitan a darte un cacharro delante y esperar que toquetees cosas al azar, sino que te obligan a mirar el escenario con atención, leer documentos, interpretar símbolos, cruzar notas y deducir cómo encaja todo. Algunos de ellos están muy bien planteados y dan esa satisfacción tan propia del género, que es ese momento en el que todo encaja y descubres que la solución estaba delante de ti, solo que aún no habías mirado de la manera correcta. También en ocasiones tenemos que alternar el control de los dos protagonistas para resolver algunos de los puzles, algo que creemos no se explota del todo y podría haber dado más juego.
Una de las claves de todo el diseño es el cuaderno, ya que el juego va registrando ahí la información importante que descubres al explorar: notas, pistas visuales, símbolos, patrones y detalles que luego necesitas para avanzar. Una herramienta fundamental para ordenar la información y no perderte entre tantos elementos, que no resuelve los puzles por ti, pero sí te da la base mínima para que puedas razonar con sentido. De hecho, el juego incluye un modo difícil sin cuaderno, pensado solo para los más valientes.
Y para los menos experimentados, el juego también incluye un acertado sistema de pistas, que permite pedir ayudas desde el menú de pausa y que funciona de forma escalonada. Primero intenta orientarte, empujarte en la dirección correcta, recordarte qué deberías mirar o qué relación deberías establecer. Si sigues pidiendo ayuda, acaba siendo más claro, y si insistes, puede llegar a darte directamente la solución. Es una manera inteligente de adaptar la dificultad sin romper el diseño de los puzles, porque permite que cada jugador decida hasta dónde quiere llegar por su cuenta.
Esto es importante porque la dificultad en un juego de puzles siempre es muy subjetiva, y lo que para una persona es un rompecabezas brillante, para otra puede ser un muro frustrante. En nuestro caso, Call of the Elder Gods nos ha parecido por momentos bastante duro, mucho más que el primer juego. No porque sus puzles sean injustos, sino porque algunos requieren un nivel de atención, deducción y paciencia que puede sacar de la experiencia a quien busque algo más ligero, o que quiera centrarse en su elaborada historia. Por suerte, el sistema de pistas impide que el juego se atasque por completo y permite avanzar sin tener que recurrir a guías externas.
Teniendo en cuenta su narrativa mucho más elaborada y unos puzles bastante más complejos, esta secuela puede durar fácilmente el doble que el título original, alrededor de 6 u 8 horas. Eso sí, la cifra puede variar mucho en función de cuánto nos atasquemos en sus rompecabezas y, sobre todo, de cuánto nos resistamos a recurrir a su sistema de pistas…
Un indie muy bonito
En lo visual, Out of the Blue vuelve a demostrar muy buen gusto, y Call of the Elder Gods es un juego realmente bonito, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de un estudio pequeño. Mantiene ese aspecto colorido, estilizado y ligeramente cartoon que tan bien le sentaba a Call of the Sea, pero con escenarios más variados u co más detalles, y una dirección artística muy cuidada.
La estética sigue siendo uno de sus grandes puntos fuertes, porque consigue que el terror cósmico no dependa de la oscuridad constante ni de lo desagradable, sino de la belleza extraña, de los colores imposibles y de una lograda sensación de maravilla. Son las discretas escenas de vídeo, mediante ilustraciones, lo que más desentona, y que nos recuerdan que estamos ante una producción más modesta de lo que puede parecer por momentos.
También está a la altura el sonido, con una banda sonora que acompaña correctamente y unas buenas interpretaciones principales, con Yuri Lowenthal (Final Fantasy VII Rebirth
De nuevo un buen juego de puzles
Call of the Elder Gods es, en definitiva, una buena secuela, más grande, más variada, más compleja y más ambiciosa que Call of the Sea. Sus puzles son mejores y más elaborados, su mundo tiene más amplitud y sus gráficos son muy bonitos. Al mismo tiempo, esa ambición tiene un precio, con una historia menos limpia, a ratos demasiado enrevesada, y la dificultad puede ser un obstáculo importante para quienes no estén acostumbrados a aventuras de puzles tan exigentes. Su sistema de pistas, integrado con buenas intenciones, también es una peligrosa tentación, en estos tiempos en los que cada vez somos menos pacientes. Un título notable para amantes de los rompecabezas, pero también uno que exige paciencia, observación y ganas de estrujarse la cabeza.
Hemos realizado este análisis en su versión de PS5 Pro con un código proporcionado por MGA Agency.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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