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Análisis de State of Emergency (PS2, Xbox, PC)

Aleix Ibars ·
GRÁFICOS
8.5
SONIDO
7.5
NOTA
8.7
DIVERSIÓN
9.3
JUGABILIDAD
8.5
Análisis de versiones PS2, Xbox y PC.
Mucho ruido… ¿y pocas nueces?
Suelen ser comunes en estos tiempos que corren las grandes campañas de marketing dedicadas a juegos que, en mayor o menor extensión durante su largo periodo de desarrollo, prometen un sinfín de innovaciones, novedades, o experiencias de juego revolucionarias que inducen al más alto grado de optimismo a todo aquel que se las crea. Lamentablemente, un gran número de estos títulos resultan no cumplir con lo prometido, pese a contar con intensas alabanzas antes de su estreno. Cosas del marketing, en definitiva. En general, a mayor tiempo de desarrollo, más expectativas, y por lo general también más decepción cuando el juego alcanza el mercado (salvo honrosas excepciones, claro está). Es el caso de infinidad de juegos, que durante su (corto o largo) periodo de producción han sido objeto de numerosos reportajes, goteo de vídeos, imágenes, y demás, y que luego han resultado ser un fiasco total, no tanto de ventas como de crítica y calidad final, por las elevadas expectativas que se habían depositado en él y que lo habían elevado a una categoría de futura obra maestra que probablemente el juego nunca hubiera merecido. Ejemplos actualmente los tenemos en cantidades industriales, y lo cierto es que ningún juego medianamente publicitado se salva de este riesgo a resultar un desengaño.

Pues algo así podía haberle sucedido a State of Emergency.

Cumpliendo las expectativas…
Y aunque los primeros minutos puedan conducir a una idea errónea del juego que luego comentaremos, podemos afirmar sin temor que todo aquello que prometieron los creadores del juego –VIS Entertainment, producidos por la ya famosa Rockstar Games- durante su pre-estreno se ha cumplido al menos satisfactoriamente en esta la versión definitiva. Así, las peleas callejeras desenfrenadas en escenarios en "estado de emergencia" con cientos de personas corriendo desesperadamente, destrozando tiendas, y las fuerzas de seguridad impartiendo orden a golpe limpio, están en el juego. Íntegramente, y sin excepción. Así como la posibilidad de usar la mayoría de elementos del escenario con tal de repartir más leña: taburetes, carteles publicitarios, hachas, cócteles molotov, prácticamente lo que sea; por no hablar ya de los eficaces bates de baseball, porras, bazookas, lanzallamas, spray’s, pistolas, ametralladoras,… ¡hasta espadas encontramos! Todo, absolutamente todo lo que habían prometido en cuanto a arsenal y ambientación lo encontraremos en State of Emergency. Al igual que las más de 150 mini-misiones en el modo "Revolución", y los diferentes modos de juego del modo "Caos" (recordemos, en el que la única misión es destrozar todo lo que esté a nuestro alcance, ya sea sin tiempo límite, en 3 o en 5 minutos de tiempo) más los desbloqueables y tremendamente adictivos "Last Clone Standing" y "Tiempo ilimitado".
… pero algo por debajo de lo esperado
Porque como ya decíamos, los primeros minutos pueden ofrecer una visión un tanto negativa del juego, en el sentido de que no se controla todo lo bien que podría controlarse, y el desarrollo del juego puede ser al principio algo confuso y aburrido. Siempre será sencillo y resultará divertido para cualquier jugador que tome contacto con el juego por primera vez liarse a mamporros con todo aquel que se le cruce (que serán muchas, muchas personas –escenarios con hasta 250 personas a la vez -), pero lo cierto es que las misiones del modo "Revolución" pueden parecer al principio algo raras e inexactas, por aquello de algunas misiones no acaban de explicarse bien, y otras son tan sencillas que hasta causan extrañeza al jugador. En cualquier caso y sea como sea, al cabo de algún tiempo con el juego (no demasiado largo, por suerte) estos relativos inconvenientes desaparecen para dejar paso a la diversión pura y dura, el apartado en el que el juego más sobresale. Cumplir las misiones, por aquello de su sencillez, será todo un placer, llegando a realizar decenas de misiones (aunque sean bastante parecidas entre sí) en una misma partida, lo que aumenta en proporciones gigantescas la capacidad de diversión del juego, pero a su vez reduce considerablemente su duración.
La gran lacra
Y es que si hay algún aspecto flojo en este aspecto son sus modos de juego, algo limitados y escasos. Contamos sólo, como ya hemos comentado, con los ya citados "Caos" y "Revolución", cuya diferencia básica es que en el primero podremos campar a nuestro aire a la vez que intentamos destrozarlo todo (instinto salvaje al poder), mientras que en el segundo debemos seguir una serie de misiones que nos mandan y debemos cumplir. Y la verdad es que una vez acabado el modo "Revolución" (cuya duración por desgracia no es demasiado alta) tan sólo nos queda el modo "Caos", que aunque propone diversión a raudales en la mayoría de ocasiones, al cabo de muchas (pero muchas, muchas) horas la mecánica excesivamente simple del juego puede llegar a aburrir. No es este el caso de quien escribe estas líneas, pero no sería raro que ocurriese. Es aquí por tanto donde entraría en juego un teóricamente infaltable modo multijugador, que hubiera venido de perlas para redondear el juego, y que en este caso es el gran e inexplicable ausente. Y es que un modo para varios jugadores en el que participar en las multitudinarias peleas callejeras que el juego propone hubiera sin duda alargado bastante su duración, a la vez que hubiera elevado las cotas de diversión un poco más si cabe.
Yo contra… toda la ciudad
Por si alguien aún no conoce el estilo de juego que State of Emergency presenta, su mecánica es similar a la ya mítica "yo contra el barrio", con la diferencia que el barrio no estará todo en contra nuestro como en los beat’em-ups de antaño Final Fight, Streets of Rage y demás, y que el barrio constará de más de 200 personas. Así de simple. Partiendo de esta base, podremos destrozar tiendas, golpear a quien queramos, y plantar cara a todo aquel que se nos cruce. Básicamente nuestros enemigos se dividirán en dos: las fuerzas de la Corporación, que varían desde policía de a pie hasta el ejército en persona, pasando por los hombres de negro o intentos de samurai; y las bandas enemigas: bandas callejeras que se dedicarán a hacernos la vida imposible: punkies, skin-heads, raperos, y demás. A parte de ambos no tendremos más enemigos, pues los ciudadanos que deambulan cual mujer histérica por las calles serán totalmente pacíficos (más bien miedosos), y no supondrán ningún peligro.
Freedom, la nueva resistencia
En cuanto al argumento, nos encontramos en un presumiblemente próximo futuro. No hay paz mundial, no hay convivencia pacífica ni en las ciudades más importantes del mundo, y lo más importante, no hay libertad de expresión. Los ciudadanos viven bajo una terrorífica opresión, a cargo de La Corporación, una entidad que lo controla todo, y que redime con violencia cualquier acto contrario a ellos. Es por esto que la gente ha tomado las calles, y se ha proclamado un "Estado de Emergencia", en los que los ciudadanos recorren desesperados y aterrorizados las ciudades, destrozando tiendas y robando electrodomésticos (porque no roban nada más que eso), y las fuerzas de seguridad (policía, hombres de negro, ¡hasta el ejército!) se encargan de intentar restablecer el orden a base de violentas represiones. Por si fuera poco, es el escenario ideal para las peleas callejeras entre los clanes que habitan la ciudad, ya sean skin-heads, punkies, o miembros de la resistencia. Es a esta Resistencia, a la que nosotros pertenecemos. Una Resistencia que busca derrocar la dictadura a la que estamos siendo sometidos, a base de atentados para desestabilizar el régimen. Lo típico, vamos. ¿Lo conseguiremos?

Bajo esta premisa simple pero efectiva se nos presenta el juego, que nos permitirá al final escoger hasta cinco miembros distintos de dicha Resistencia (cada uno de ellos con su golpes y ataques), a través de cuatro grandes (que no enormes) ciudades repletas de caóticas avalanchas humanas atemorizadas. Al inicio del juego tan sólo podremos seleccionar a dos personajes, y tendremos acceso al primer escenario, pero a medida que vayamos completando misiones en el modo "Revolución" y consiguiendo puntos en los modos del "Caos", iremos desbloqueando tanto a los tres miembros que faltan, como los tres escenarios que permanecen bloqueados.

Last One Standing, El modo de juego
Dentro del citado modo "Caos" encontramos tres vertientes: el modo Kaos (con "k"), en el cual el estilo de juego será similar a un arcade: deberemos conseguir el mayor número de puntos (a base de destruirlo todo) en un límite de tiempo, consiguiendo más tiempo a mayor destrucción causada. Así de simple, así de claro. Después tenemos los de 3 y 5 minutos en los que, como su nombre indica, tenemos ese límite de tiempo para obtener la mayor puntuación. Es a través de este modo (al conseguir un número determinado de puntos) y de completar los dos restantes ("3 minutos" y "5 minutos") que conseguiremos ir desbloqueando los personajes, escenarios y modos de juego que restan no seleccionables al principio. Modos de juego entre los que brilla con luz propia el de "El último en pie" (Last clone standing), cuyo desarrollo está implícito en su nombre: sé el último en mantenerte en pie frente a masas de 200 personas contra ti. Derrócalos a todos, uno por uno, en el menor tiempo posible. Innovador diseño, diversión doble.
Despierta tu instinto más sádico
Aunque será a lo largo de todo el juego que nos daremos cuenta de uno de sus pilares sobre los que se sustenta el desarrollo de este: la violencia. No hay que ser un lince para darse cuenta de que una gran parte del "morbo" o atractivo del juego se desprende de la violencia que éste derrocha por los cuatro costados. A su vez no es ningún secreto que el poder rastrear de principio a fin una zona repleta de indefensos ciudadanos a los que poder dejar inconscientes –para después rematarlos en el suelo- resulta cuanto menos… atractivo (por no decir divertido) para un gran número de jugadores. Por no decir ya las peleas entre clanes o tribus, o contra el ejército y la policía. Puede que no sea el mejor exponente de la supuesta categoría de arte de la que los videojuegos quieren hacer gala, o el mejor entretenimiento intelectual, pero simple y llanamente, divierte. Mucho. Y al fin y al cabo la finalidad de este juego es divertir, al máximo posible. Y divierte. Por tanto, sí, está repleto de violencia gratuita –aunque el argumento intente "justificarla"-, pero es tremendamente divertido, y si alguien no lo cree, le invito a que pruebe el juego durante media hora. Le aseguro que cambiará de opinión.

Nótese por cierto que seremos penalizados al matar a ciudadanos indefensos, pues nuestro objetivo durante el juego es derrocar el régimen, por lo que "tan sólo" deberemos quemar coches, colocar bombas en edificios con altas autoridades, y sacarnos de encima los guardias de seguridad, fuerzas del ejército y demás que nos seguirán los talones día y noche. Nunca deberíamos tocar a los habitantes, que en general son pacíficos. Aunque lo que después hagamos ya es otra historia…

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Apartado técnico al servicio de la diversión
Lo que resulta indudable es que el juego no sería tan chocante sin tan explícita y detallada violencia. Y lo que logra esto es obviamente su aspecto gráfico, bastante trabajado aunque no excelente. Básicamente la estética será algo desenfadada, puesto que no encontraremos detalles realistas en los personajes del juego. Todos tendrán alguna característica acentuada, como si de un dibujo animado se tratase: algunos serán bajos y rechonchos, otros altos y delgados, pero lo que está claro es que se intentarán alejar un poco de la realidad, en parte debido a esa implícita violencia que el juego conlleva. Así, estos 200 personajes que navegarán sin rumbo –y cada uno de ellos con su propia rutina en cuanto a IA- por los escenarios estarán modelados de forma sencilla, sin grandes detalles, lógicamente debido a que mostrar en pantalla más de 200 detalladísimos personajes hubiese sido simplemente imposible. Por su parte, tanto nuestros protagonistas como los enemigos a batir estarán mejor diseñados, con correctas animaciones y logrados movimientos. Los escenarios serán otra vez simples

Así pues, si nada destaca especialmente en los gráficos, ¿qué es lo que le hace merecer esta nota? Pues sin duda su ambientación. Mover a 200 personajes correteando desesperadamente, cada uno con una tarea diferente, además de controlar a nuestro personaje y realizar acciones paralelas sin apenas ralentizaciones es un logro hasta ahora nunca visto en un juego de PS2. Es gracias a esta ambientación que el juego toma un aire innovador y original, que lo distancia de los demás beat’em ups. Sensación que se ve atenuada por un sonido ambiental casi perfecto, que sin duda nos meterá de lleno en el papel, y ayudará a crear esa imagen de ciudad en pánico a nuestro alrededor. Oír los gritos, las carreras, las botellas rotas, las peleas, las explosiones, rotura de aparadores,… llega a estremecer al jugador. Imaginaos: un motor gráfico de pasable calidad, que mueve decenas y decenas de personajes a la vez a un framerate constante, sumado a un fantástico sonido ambiental que logra introducirnos de lleno en el ambiente del juego. Simplemente fenomenal. Por desgracia, la música del juego no pasa de mediocre, y aunque quizás no sea la parte fundamental del sonido, sí hubiéramos agradecido algunas canciones más pegadizas o, cuánto menos, más llevaderas.

En definitiva, VIS Entertainment sin duda ha decidido sacrificar la calidad gráfica como tal en pos de un motor gráfico capaz de gestionar más personajes a la vez, para así aumentar la espectacularidad del título. Y la verdad es que realmente impresiona, y consigue crear el efecto deseado.

Uno de los grandes
Así pues, y como se ha venido repitiendo a lo largo del análisis, el juego ha cumplido con creces lo prometido, lo cual ya es por sí solo de agradecer. Aún así, a uno le queda la sensación de que este State of Emergency podría haber sido algo mucho más grande de lo que ha resultado ser. Con sólo añadir un modo multijugador, hacer el modo "Revolución" algo más llevadero y menos monótono, y depurando algunos aspectos de su jugabilidad, la puntuación del juego hubiera subido muchos enteros. No es mejor, así pues, que el ya clásico GTA3. Es menos variado y menos duradero, aunque no por ello menos divertido. Dejémoslo pues para el próximo proyecto de Rockstar Games, que aunque se desconozca por ahora teniendo en cuenta los precedentes tiene su éxito asegurado. En cualquier caso, State of Emergency es un gran juego, además de un éxito de ventas, lo cual en la mayoría de ocasiones es indicador de la calidad del título. Violencia, peleas, explosiones, tribus urbanas, diversión al máximo… todo se entremezcla en este juego que aun pudiendo resultar algo repetitivo a la larga divierte como pocos. Y es que, ¿a quien no le atrae golpear a un militar del ejército con la recientemente cortada -con una espada- cabeza de algún policía que ha muerto agonizante? Por no decir ya el lanzar una granada en el pleno centro de un grupo de gente, y ver como gritan de dolor, saltan por los aires, y sus miembros se desparraman a su alrededor. Lo dicho: despierta tu instinto más sádico, enciende tu consola y disfruta de una sesión de peleas callejeras en un estado de emergencia. Pero recuerda: es sólo un juego. No debéis probarlo en casa –ni en la calle-, bajo ningún concepto, y sobretodo mantenedlo lejos, muy lejos de asociaciones de padres, religiosas, políticos, sectas, y demás submundos. Sólo así estaremos todos a salvo, y no tendremos que llegar a extremos como los de nuestros amigos de la Resistencia.
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Plataformas:
PS2 Xbox PC
Ficha técnica de la versión PS2
ANÁLISIS
Desarrollo: Rockstar Games
Producción: Take Two
Distribución: Proein
Precio: 66 €
Jugadores: 1
Formato: 1 DVD
Textos: Español
Voces: Inglés
Online: No
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State of Emergency para PlayStation 2

Ficha técnica de la versión Xbox
Desarrollo: VIS
Producción: Rockstar Games
Distribución: Take 2 / Proein
Precio: 39.95 €
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State of Emergency para Xbox

Se añadirá al ranking en la próxima actualización diaria.
Ficha técnica de la versión PC
Desarrollo: Take 2
Producción: Take 2
Distribución: Virgin Play
Textos: Español
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State of Emergency para Ordenador

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