La guerra entre Irán e Israel ha abierto también un frente propagandístico que ya roza lo grotesco. En las últimas horas ha circulado un vídeo difundido por canales iraníes afines al régimen en el que aparece un misil decorado con una imagen de Pedro Sánchez y un mensaje de agradecimiento por su postura pública contra la guerra. El material ha sido recogido por medios internacionales, pero por ahora no existe una confirmación independiente sólida de que ese proyectil fuera realmente utilizado en una operación concreta. Lo que sí muestra con claridad es el intento de la propaganda iraní de apropiarse del discurso de líderes occidentales críticos con la escalada militar para integrarlos en su propio relato.
La utilidad simbólica de Sánchez para Teherán es bastante evidente. El presidente español ha reiterado en marzo su “No a la guerra” y este fin de semana volvió a exigir la reapertura del estrecho de Ormuz, advirtiendo de las consecuencias energéticas globales del conflicto.
Esa posición pública, muy visible fuera de España, facilita que medios y cuentas proiraníes la reutilicen como munición propagandística, aunque eso no implique ningún vínculo político ni operativo entre Madrid y Teherán. Esa lectura es una inferencia basada en la difusión del vídeo por canales afines al régimen y en las posiciones públicas conocidas de Sánchez.
Una guerra que se intensifica
Donde sí hay hechos militares mucho más asentados es en la otra gran novedad de estos días: el salto de Irán hacia objetivos mucho más lejanos. Reuters informó el 21 de marzo de que Teherán lanzó dos misiles balísticos contra la base conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en Diego García, en el océano Índico. Ninguno alcanzó la instalación: uno falló en vuelo y el otro fue interceptado o neutralizado antes de impactar, según las distintas reconstrucciones publicadas. Aun así, la señal estratégica fue muy clara.
Ese ataque ha encendido las alarmas porque implica un radio de acción cercano a los 4.000 kilómetros, una cifra muy superior a la asociada de forma más habitual al arsenal iraní. Reuters subraya que se trata del primer uso en esta guerra de misiles iraníes de tan largo alcance, lo que amplía de golpe el mapa de riesgo y demuestra que el conflicto ya no se está librando solo en el entorno inmediato de Israel, Gaza o el Golfo, sino también en un perímetro mucho más amplio que alcanza instalaciones occidentales estratégicas.















