El conflicto en Irán ha entrado en su segunda semana, con Estados Unidos e Israel atacando infraestructura de misiles, instalaciones militares y otros puntos estratégicos relacionados con el programa nuclear, así como refinerías de petróleo iraníes. Sin embargo, la isla de Kharg, responsable del 90 % de las exportaciones de crudo del país, permanece intacta, ya que la administración Trump ha optado por no atacarla.
Según Axios, funcionarios estadounidenses han considerado la posibilidad de confiscar la isla, pero advierten que tal acción tendría consecuencias graves y de gran alcance a nivel mundial.
Irán: EE. UU. evita atacar la isla clave del petróleo por temor a un colapso económico global
Dan Sabbagh, editor de defensa y seguridad de The Guardian, explica por qué Kharg sigue fuera de combate: un ataque o toma forzosa dispararía los precios del petróleo al eliminar por completo las exportaciones diarias de Irán. Neil Quilliam, del centro de estudios Chatham House, advirtió que el precio del barril podría dispararse hasta 150 dólares: "Si EE. UU. se apoderara de Kharg, separaría la producción iraní de su capacidad de exportación. Eso desestabilizaría los mercados; sería un verdadero punto muerto", afirmó.
La Administración Trump insiste en que la Operación Epic Fury es “preventiva” y no busca un cambio de régimen, aunque el presidente Trump ha expresado su desaprobación hacia Mojtaba Jamenei como líder iraní. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que el objetivo es “destruir la capacidad de misiles de Irán” antes de que, en aproximadamente un año, cuente con misiles y drones capaces de amenazar a Estados Unidos. El conflicto ya ha tenido repercusiones en el mercado energético. Tras el cierre del estrecho de Ormuz, el precio del barril de petróleo Brent se sitúa en 100,85 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanza los 95,62 dólares, según Oil Price Charts.
A pesar de ello, Trump afirma que su principal objetivo es evitar que Irán adquiera armas nucleares. En Truth Social, declaró: “EE. UU. es el mayor productor de petróleo del mundo, por lo que nos beneficiamos del aumento de precios. Sin embargo, como presidente, mi prioridad absoluta es impedir que un régimen malvado como Irán posea armas nucleares y suponga una amenaza para Oriente Medio y el mundo. ¡Jamás permitiré que esto ocurra!”.















