La erosión costera se ha convertido en un desafío importante para muchas regiones del mundo, y el estado indio de Kerala está probando una solución poco convencional. Frente a la playa de Poonthura, las autoridades han instalado una barrera submarina formada por enormes tubos rellenos de arena para disipar la energía de las olas antes de que alcancen la costa.
Este proyecto piloto busca determinar si esta infraestructura puede reducir el impacto del oleaje y favorecer la deposición natural de arena en la playa, en lugar de ser arrastrada mar adentro. Si los resultados son positivos, la tecnología podría extenderse a otras zonas del litoral de Kerala especialmente afectadas por la erosión.
India entierra tubos gigantes llenos de arena a 6 metros bajo tierra: lucha contra un grave problema de erosión
Los elementos utilizados, conocidos como geotubos, son grandes cilindros fabricados con materiales geotextiles y rellenos de arena. Permanecen completamente ocultos bajo el agua, a unos seis metros de profundidad y entre 80 y 120 metros de la línea de costa.
Su principal ventaja es que actúan como rompeolas sin alterar el paisaje ni requerir las grandes estructuras de hormigón o roca que suelen emplearse en este tipo de proyectos.
Los geotubos ofrecen una alternativa más sostenible a los diques tradicionales. Durante décadas, la respuesta habitual frente a la erosión consistía en levantar enormes espigones y diques de piedra. Sin embargo, estas construcciones modifican las corrientes marinas, alteran el transporte natural de sedimentos y pueden afectar a los ecosistemas del fondo marino.
Los geotubos buscan ofrecer una solución menos agresiva. Además de permanecer invisibles una vez instalados, requieren menos materiales y simplifican parte de las obras necesarias para proteger el litoral, reduciendo también el impacto ambiental asociado a este tipo de intervenciones.
La iniciativa, que se gestó en 2022, se ha enfrentado a numerosos desafíos. Uno de los principales obstáculos surgió de la política india de priorizar la producción nacional. Esta normativa complicó la importación de los geotubos diseñados inicialmente por un proveedor chino, lo que obligó a replantear gran parte del suministro.
Los responsables del proyecto se vieron en la necesidad de localizar fabricantes nacionales capaces de producir estructuras con las mismas especificaciones técnicas, un proceso que supuso un retraso considerable en el calendario previsto.
A esto se sumaron las difíciles condiciones meteorológicas. El fuerte oleaje y la llegada de los monzones limitaron durante meses las operaciones de los equipos de buceo, que solo podían trabajar durante unas pocas horas al inicio de la jornada antes de que el estado del mar empeorara.
La prueba tiene un valor especial para los habitantes de Poonthura, una localidad cuya economía depende en gran medida de la pesca. Sus vecinos llevan años denunciando que el retroceso de la costa pone en peligro viviendas, carreteras y embarcaciones, mientras que los temporales reducen cada año la superficie de playa disponible.
Tras superar los problemas técnicos y logísticos, la barrera submarina se instaló por completo en abril de 2026. Ahora comienza la fase más crucial del proyecto. Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Oceánica realizarán inspecciones periódicas para evaluar la respuesta de la estructura durante la temporada de monzones y determinar si realmente logra amortiguar el oleaje y recuperar parte del litoral perdido. Si los resultados cumplen las expectativas, Kerala podría adoptar este sistema como una de sus principales herramientas para combatir la erosión costera en los próximos años.















