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Bill Gates (70 años), fundador de Microsoft: 'Me gustaría decir que me equivoco respecto al mercado laboral y la IA, pero no'

Bill Gates advierte de que la IA podría transformar por completo el mercado laboral y propone reservar hasta el 40 % de determinados trabajos exclusivamente para los seres humanos.
Bill Gates (70 años), fundador de Microsoft: 'Me gustaría decir que me equivoco respecto al mercado laboral y la IA, pero no'
Alberto González ·
Actualizado: 13:00 6/9/2026

La llegada de la inteligencia artificial está empezando a cambiar la forma en la que trabajamos, pero también ha abierto una de las grandes preguntas sobre el futuro: ¿hasta dónde llegará la sustitución de trabajadores humanos por máquinas? Bill Gates lleva años reflexionando sobre esta cuestión y ahora vuelve a ponerla sobre la mesa con una propuesta tan llamativa como polémica: crear empleos que queden “reservados para personas”, aunque una IA pueda desempeñar esas mismas funciones.

El cofundador de Microsoft plantea esta posibilidad en un nuevo ensayo dedicado al futuro del mercado laboral. Su punto de partida es sencillo: la evolución de la inteligencia artificial permitirá automatizar cada vez más tareas y profesiones, pero eso no significa necesariamente que debamos dejar que las máquinas ocupen todos los espacios en los que técnicamente puedan hacerlo.

Bill Gates apuesta por reservar determinados trabajos a los humanos

La idea de Gates consiste en establecer una especie de ámbitos protegidos de la automatización, determinados trabajos en los que la intervención humana debería conservarse por su propio valor. No se trataría, por tanto, de impedir el desarrollo de la IA, sino de decidir que determinadas actividades continúen dependiendo de personas incluso cuando existan sistemas capaces de realizarlas de manera más rápida o eficiente.

Para explicar su propuesta, Gates recurre a una comparación bastante gráfica con las reservas naturales. Son espacios que podríamos explotar, pero que decidimos conservar porque entendemos que tienen un valor que va más allá de su utilidad inmediata. El empresario considera que podría ocurrir algo parecido con determinados trabajos.

Entre los ejemplos que menciona aparecen sectores como la educación y la sanidad, además de funciones como formar parte de un jurado. Son ámbitos en los que, según su planteamiento, la presencia de una persona no debería medirse únicamente en términos de productividad. La empatía, el criterio, la responsabilidad o la confianza también forman parte del trabajo.

Eso no significa que Gates proponga frenar la inteligencia artificial. Al contrario, defiende que esta tecnología debe utilizarse para incrementar la productividad y facilitar el trabajo de las personas. El problema aparece cuando esa mejora tecnológica termina convirtiéndose directamente en una sustitución masiva de trabajadores. En ese escenario, el empresario considera necesaria cierta protección temporal para quienes tengan más dificultades para reciclarse profesionalmente. No todos los trabajadores podrán pasar de un empleo amenazado por la automatización a otro sector de un día para otro, especialmente si carecen de la formación necesaria.

Gates también plantea actuar sobre uno de los grandes incentivos económicos que existen actualmente. Su propuesta pasa por reformar el sistema fiscal e introducir impuestos relacionados con la inteligencia artificial y los robots, de manera que sustituir a un empleado por una máquina no resulte automáticamente más atractivo desde el punto de vista económico.

El propio Gates resume su crítica de forma contundente: “el sistema fiscal te empuja a sustituir a las personas por máquinas”. En su opinión, modificar este modelo supondría una transformación de enorme alcance, hasta el punto de considerarla “mayor que cualquier otro en toda mi vida”.

Hasta un 40 % de los trabajos podrían quedar protegidos con esta idea de Bill Gates

La propuesta abre, sin embargo, una cuestión mucho más complicada y nos otra que la de decidir qué empleos deberían quedar dentro de esa reserva humana. Gates reconoce que no existe una respuesta sencilla y que tampoco está claro quién debería tener la autoridad para establecer esa clasificación.

Aun así, el empresario estadounidense contempla que inicialmente hasta un 40 % de los puestos de trabajo podrían quedar reservados para personas. Una cifra que da una idea de la magnitud del cambio que imagina si la IA continúa avanzando al ritmo actual. Y, pese a defender medidas para amortiguar sus efectos, Gates no parece especialmente optimista sobre lo que puede ocurrir en el mercado laboral durante los próximos años. Su previsión continúa siendo contundente: “Me gustaría estar convencido de que me equivoco respecto al mercado laboral, pero no es así”.

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El cofundador de Microsoft tiene claro que la expansión de estas tecnologías tendrá consecuencias profundas y advierte de que su implantación masiva “será muy perjudicial para el mercado laboral”. La cuestión, por tanto, ya no parece ser si la inteligencia artificial va a transformar el empleo, sino qué parte de ese futuro estaremos dispuestos a dejar exclusivamente en manos de las máquinas.

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