La Unión Europea ha dado un paso importante para redefinir la relación entre humanos y animales de compañía. A partir de ahora, perros y gatos dejarán de ser considerados simples bienes de consumo y serán reconocidos legalmente como miembros plenos de la familia, reflejando la percepción que muchos ciudadanos tienen en su día a día.
El Parlamento Europeo ha aprobado un nuevo reglamento que establece la primera gran regulación comunitaria sobre la cría, la venta y el seguimiento de mascotas. Esta ambiciosa norma busca combatir la economía sumergida del sector y erradicar prácticas de cría que ponen en riesgo la salud y el bienestar animal.
La Unión Europea ha endurecido sus normas sobre la cría de mascotas, prohibiendo aquellas prácticas que perjudiquen la salud de los animales o transmitan riesgos hereditarios
Esta decisión responde a una creciente demanda social. Según datos del Eurobarómetro, cerca del 74% de los europeos solicitaba un marco más estricto de protección para los animales de compañía. La presión social ha sido fundamental para impulsar una legislación que busca poner fin al tráfico ilegal de cachorros y a las “fábricas de cría”, donde la trazabilidad y las condiciones sanitarias eran, en muchos casos, inexistentes.
Uno de los pilares de la nueva norma es la identificación obligatoria mediante microchip. Todos los perros y gatos deberán estar registrados en bases de datos nacionales interconectadas a nivel europeo, creando por primera vez un sistema de trazabilidad completo. Este sistema permitirá rastrear a cada animal desde su origen, detectando irregularidades en su cría o importación.
Además, se endurecerán los controles para quienes introduzcan animales desde fuera de la Unión Europea, quienes deberán notificar su entrada con varios días de antelación en un registro específico. La nueva normativa europea introduce cambios significativos en el bienestar animal, prohibiendo prácticas como las mutilaciones con fines estéticos, como el corte de orejas o cola, aún comunes en ciertos circuitos de competición o cría.
Uno de los puntos más importantes que se limita la selección genética orientada a rasgos físicos extremos que causan problemas de salud, un tema especialmente delicado en razas como el bulldog o el carlino. El reglamento también restringe el uso de collares de pinchos y el encadenamiento permanente, permitiéndolos solo en casos muy concretos y justificados médicamente.
La aplicación será progresiva: los profesionales del sector tendrán cuatro años para adaptarse, mientras que el sistema de registro completo se implantará escalonadamente en una década para perros y hasta quince años para gatos. Esta transformación estructural sitúa el bienestar animal en el centro de la legislación europea.















