Desde el 22 de abril entra en vigor un endurecimiento de la normativa europea para viajar con animales de compañía dentro de la Unión Europea, lo que afecta a cualquier persona que cruce fronteras con perros o gatos.
El objetivo oficial es doble: reducir el tráfico ilegal de animales y garantizar que cada perro o gato que entre en otro país de la UE lo haga correctamente identificado y con garantías sanitarias. Hasta ahora ya eran habituales requisitos como el microchip, la vacunación antirrábica vigente y, en muchos casos, el pasaporte europeo para animales de compañía. Sin embargo, a partir de esta fecha, la aplicación se vuelve más estricta y homogénea en todos los Estados miembros.
El endurecimiento no solo implica más controles en frontera, sino también un régimen sancionador más severo. En España, viajar sin la documentación obligatoria o sin la identificación del animal puede considerarse una infracción grave.
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar animal establece multas para estas infracciones graves que oscilan entre 10.001 y 50.000 euros, en función de la gravedad del caso y del riesgo sanitario asociado. Además, las autoridades pueden ordenar la retención del animal, su cuarentena o incluso su devolución al país de origen, con los costes a cargo del propietario.
Para los propietarios responsables, la mayoría de obligaciones ya eran conocidas, pero ahora es clave extremar la atención a los detalles antes de viajar. Es imprescindible comprobar la identificación mediante microchip, mantener actualizada la cartilla sanitaria y verificar la validez de la vacuna antirrábica.
También conviene solicitar con antelación el pasaporte europeo para animales de compañía y consultar con un veterinario o con las autoridades del país de destino en caso de dudas. En este nuevo contexto europeo, la recomendación general es anticiparse a los trámites y tratar la documentación del animal como un requisito tan importante como el propio pasaporte humano.
Más allá de evitar sanciones económicas, el objetivo es garantizar viajes más seguros, ordenados y con el menor estrés posible para los animales. Las autoridades insisten en que el cumplimiento será más vigilado en aeropuertos, puertos y fronteras terrestres de toda la UE europea comunitaria.
