En España, aproximadamente 7,9 millones de animales de acuario, 5 millones de aves y 1,5 millones de reptiles y pequeños mamíferos exóticos conviven en hogares. Lamentablemente, muchos de estos animales no reciben la atención ni los cuidados adecuados para satisfacer sus necesidades biológicas y de comportamiento.
Un ejemplo reciente de esta problemática es el caso de un petauro abandonado en una jaula, encontrado por una vecina entre la vegetación del parque Santo Espíritu, en la periferia de Valencia. El animal había sido dejado a su suerte, sin atención ni condiciones mínimas de bienestar.
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Expertos en protección animal advierten que este tipo de situaciones no son aisladas. "Muchas personas adquieren estos animales sin conocer sus necesidades reales, a menudo influenciadas por las redes sociales, donde se presentan especies exóticas como mascotas sencillas", explica Olga Martín Carrera, responsable de políticas públicas de la fundación AAP e integrante de la Coalición por el Listado Positivo y citada por Mascotario.
Esta coalición, formada por diversas organizaciones de bienestar animal, promueve una normativa que regule qué especies pueden ser tenidas como animales de compañía en España. Su objetivo máximo no es otro que reducir el sufrimiento animal y prevenir la tenencia irresponsable derivada del desconocimiento.
Centros especializados como AAP Primadomus juegan un papel fundamental en este contexto. Reciben animales procedentes de circos, del tráfico ilegal o directamente de particulares que ya no pueden cuidarlos. En muchos casos, estos animales llegan con graves problemas de salud debido a dietas inadecuadas o condiciones de vida inapropiadas.
La falta de información fiable agrava el problema. Muchos propietarios buscan consejos en internet o foros, donde abundan las recomendaciones erróneas que pueden provocar enfermedades, malnutrición o trastornos de comportamiento en especies no adaptadas a la vida doméstica. España desarrolla el Listado Positivo, una herramienta regulatoria ya implementada en Bélgica y Francia. Su enfoque es preventivo: define qué animales pueden ser tenidos legalmente como mascotas, en lugar de prohibir especies peligrosas.
El sistema se basará en criterios científicos de la legislación de bienestar animal para evaluar la viabilidad de mantener animales en cautividad, el riesgo para la biodiversidad y la seguridad sanitaria. El Ministerio creará un comité científico-técnico, con veterinarios, investigadores, académicos y organizaciones especializadas, para definir el listado objetivamente.
La experiencia de otros países, como los Países Bajos, que analizaron más de 3000 especies de mamíferos, demuestra la complejidad del proceso. El reto es redefinir la relación entre personas y animales exóticos desde una perspectiva ética, sostenible y basada en el conocimiento científico.















