El actor Karl Urban se prepara para despedirse de Billy Carnicero con una idea bastante clara en la cabeza: en esta temporada final de The Boys, el personaje funciona casi como si fueran dos personas clave distintas. La serie llega a su recta definitiva este 8 de abril en Prime Video con un arranque de dos episodios, y todo apunta a que el choque final entre Carnicero y Patriota será el gran eje de una despedida mucho más oscura y salvaje de lo habitual.
La clave del cambio está en el propio estado del personaje. Reuters recoge las palabras de Urban sobre ese nuevo Carnicero potenciado, al que describe como alguien que, cuando activa sus poderes, se vuelve “muy frío, calculador” y casi “como Terminator”. En paralelo, sigue existiendo el otro Carnicero, el de siempre, pero ya reducido a alguien que intenta agarrarse a “los últimos vestigios de su humanidad”.
Un Carnicero partido en dos
Esa lectura encaja con el punto en el que terminó la cuarta temporada y con la premisa oficial de la quinta. Prime Video adelanta que, con Patriota dominando el tablero y varios miembros de The Boys atrapados o dispersos, Carnicero reaparece dispuesto a usar un virus capaz de borrar del mapa a todos los supes. Es decir, el personaje ya no está solo al borde del abismo: directamente ha decidido caminar por él.
Lo interesante es que Urban no plantea esta evolución como un simple endurecimiento del personaje, sino como una fractura interna. No habla de un Carnicero más brutal sin más, sino de una dualidad entre el monstruo funcional, casi mecánico, y el líder impredecible que todavía conserva algo reconocible de sí mismo. En una serie que siempre ha jugado con la corrupción del poder, esa división convierte al propio Carnicero en uno de los grandes campos de batalla del final.
Una despedida sin red de seguridad
Además, el contexto no invita precisamente al optimismo. Reuters recoge que Jensen Ackles ya ha advertido de que “ningún personaje está a salvo”, y Jack Quaid también ha insistido en que la situación es extrema desde el primer minuto, dejando claro que no habrá un cierre amable ni de cuento. La sensación general es que la serie no se dirige hacia un final sentimental, sino hacia una guerra total donde nadie parece realmente protegido.
Por eso la despedida de Karl Urban promete ser especialmente potente. Después de años interpretando a uno de los personajes más salvajes, cínicos y carismáticos de la televisión reciente, el actor afronta el final como si tuviera que cerrar no una sola versión de Carnicero, sino dos: el hombre que aún conserva algo de alma y la máquina de matar en la que corre el riesgo de convertirse.















