Durante años, Bill Gates ha sido una referencia obligada cuando se habla de productividad, aprendizaje continuo y hábitos saludables. Es habitual que su nombre aparezca en vídeos y publicaciones sobre cómo mantenerse mentalmente activo a partir de los 40 o los 50 años, casi siempre acompañado de una anécdota que se ha convertido en leyenda: la de estudiar mientras caminaba en una cinta de correr. Una rutina que, lejos de ser un simple capricho, acabó encontrando respaldo en la investigación científica.
La historia se remonta a la etapa posterior a su salida de la dirección de Microsoft. En un reportaje realizado por The New York Times y el programa 60 Minutes, Gates abrió las puertas de su día a día y mostró uno de los hábitos que más llamaban la atención.
Bill Gates, fundador de Microsoft, a sus 70 años, afirma: ’Cuanto más aprendes, más amplio se vuelve el marco en el que puedes encajar el conocimiento’.
Cada mañana dedicaba alrededor de una hora a caminar en la cinta instalada en el gimnasio de su casa mientras veía las conferencias de The Great Courses, una popular colección de clases magistrales sobre disciplinas tan variadas como historia, matemáticas, geología o ciencia. Su filosofía era sencilla: aprovechar un tiempo que, de otro modo, podría resultar poco estimulante para seguir aprendiendo.
Lo curioso es que esa costumbre terminó encontrando respaldo años después. En 2014, investigadores de la Universidad Goethe de Frankfurt llevaron a cabo un estudio para comprobar si realizar ejercicio moderado mientras se aprende favorece la memoria. En el experimento participaron 49 voluntarios, que debían memorizar una lista de 40 palabras en polaco en dos situaciones distintas: una caminando sobre una cinta y otra permaneciendo sentados en una silla.
Un día después, todos se enfrentaron a una prueba para comprobar cuánto recordaban. Los resultados fueron claros: alrededor del 63 % de los participantes obtuvo mejores resultados con las palabras aprendidas mientras caminaban. El estudio apuntaba a que la actividad física ligera puede favorecer determinados procesos cognitivos relacionados con el aprendizaje y la consolidación de la memoria.
Pero, siendo honestos, reducir el estilo de vida de Bill Gates a esa imagen sería simplificar demasiado las cosas. A sus 70 años, el fundador de Microsoft mantiene una rutina de ejercicio mucho más completa, y el auténtico protagonista no es la cinta de caminar, sino el pickleball, el deporte que mezcla elementos del tenis, el pádel y el bádminton y que se ha convertido en una auténtica fiebre entre los mayores de 50 años en Estados Unidos.
Gates ha reconocido en varias ocasiones que practica este deporte con frecuencia porque le permite trabajar la resistencia cardiovascular, la coordinación y la fuerza de una forma mucho más exigente que una simple caminata. Es, en definitiva, el ejercicio que realmente le ayuda a mantenerse en forma.
La conclusión resulta interesante porque desmonta parte del discurso que suele rodear a los gurús de la productividad. Aprender mientras haces ejercicio puede ser una estrategia útil para estimular el cerebro y mejorar la retención de información, pero eso no sustituye a una actividad física completa. Paradójicamente, el hombre que siempre ha buscado optimizar cada minuto de su tiempo parece haber encontrado uno de sus mejores aliados para envejecer con buena salud en una afición donde, precisamente, no hay espacio para libros, conferencias ni documentales.















