Decir que R-Type III: The Third Lightning es un juego difícil sería caer en un eufemismo. Este clasicazo de Super Nintendo es absolutamente brutal y despiadado, no admite errores de ningún tipo y no nos da ni un solo segundo de respiro sin que sus enemigos y hasta el propio escenario intente acabar con nosotros de alguna cruel e inesperada forma. Pero al mismo tiempo es un juego justo, exquisitamente diseñado, con unos controles perfectos, muy rejugable, con una profundidad jugable mucho mayor de lo que cabría esperar y con un apartado audiovisual que fue toda una locura para su época y que llevó al límite el Modo 7 del cerebro de la bestia.
Sin duda, toda una obra maestra de los shoot ‘em up horizontales y uno de los mejores juegos del catálogo de Super Nintendo (sí, sabemos que puede sonar exagerado, pero no lo es) que cualquier aficionado al género debería probar alguna vez en su vida.
Por eso, el anuncio de R-Type Dimensions 3, un remake/remasterización/puesta al día para plataformas actuales de esta joya, fue una noticia que recibimos con los brazos abiertos, aunque ahora que ha llegado a las tiendas y hemos podido dedicarle las horas suficientes nos hemos encontrado con la desagradable sorpresa de que el título ha llegado al mercado en un estado indigno que no hace justicia al original.
Un shoot ‘em up legendario
Así pues, lo primero que debéis saber es que R-Type Dimensions 3 busca ofrecernos el mismo juego de 1993, aunque con nuevas opciones como un modo infinito que nos permite reaparecer automáticamente, un nuevo apartado gráfico 3D, la posibilidad de jugar la segunda vuelta desde el principio, un selector de niveles, marcadores online o un nuevo modo cooperativo con dos jugadores simultáneos.
Hasta aquí, todo suena genial. De hecho, contamos con la posibilidad de cambiar en tiempo real entre los gráficos originales y los nuevos con tan solo pulsar un botón y hay opciones adicionales como un filtro CRT, la posibilidad de usar una cámara ligeramente inclinada que le da un aspecto más cinematográfico o elegir si queremos escuchar la banda sonora de 16 bits, unos nuevos arreglos que se han hecho para la ocasión e incluso si queremos que todo esto cambie dependiendo del modo gráfico que estemos utilizando.
Sin embargo, los problemas empiezan una vez nos ponemos a los mandos de nuestra nave. Antes de detallaros qué es exactamente lo que falla, creemos que es importante que sepáis qué es R-Type 3 y por qué es un juego tan laureado. A grandes rasgos, se trata de un shmup horizontal muy clásico y arcade en el que "simplemente" debemos sobrevivir a todo lo que el juego decida tirarnos encima mientras el scroll avanza automáticamente.
Cada nivel tiene montones de mecánicas, trampas y enemigos que los hacen únicos y memorables por sus propios méritos, dejándonos con algunas set pieces soberbias y muy espectaculares que solo podríamos definir como "icónicas". Cada momento de la partida es diferentes al resto, tiene ideas loquísimas y muy creativas y en ocasiones vamos a tener que hacer auténticas virguerías para que no nos liquiden y seguir sumando puntos.
Eso sí, como hemos dicho antes, es un juego increíblemente difícil y exigente basado en la memorización pura y dura, donde el más leve roce con una pared o un proyectil nos liquida. Aquí no van a bastar vuestros reflejos para llegar al final, ya que si no sabéis por adelantado dónde debéis colocaros y cómo prepararos para lo próximo que va a ocurrir en pantalla, lo más probable será que acabéis muertos. Hay mucho ensayo y error, e incluso cierto componente de "puzle" que os va a obligar a experimentar y a estrujaros la cabeza para descubrir qué es exactamente lo que debéis hacer en ciertos momentos para salir adelante, pero es ahí precisamente donde radica gran aparte de su esencia.
Es un juego donde no hay nada dejado al azar y que resulta increíblemente satisfactorio de dominar, ya que una vez nos aprendemos sus niveles todo queda bajo nuestro control. Y lo que en un principio era un festival de muertes cada 5 segundos acaba por convertirse en ese ansiado y codiciado 1CC al que todos aspiramos.
Si sois habituales del género no os estamos contando nada nuevo con todo esto, ya que la sensación de la que estamos hablando la conocéis de sobra, pero si no estáis muy habituados a este tipo de propuestas, debéis tener claro que el juego os va a requerir ingentes cantidades de paciencia y dedicación, ya que va a hacer de todo para frustraros y que acabéis claudicando.
Todo este buen hacer en el diseño de niveles se ve reforzado por una jugabilidad exquisita en la que el Force, la mecánica insignia de la saga, vuelve a ser el gran protagonista. Se trata de un dron que podemos colocar tanto en la parte delantera como posterior de nuestra nave para así usarla como escudo contra proyectiles y poder disparar diferentes tipos de armas. Adicionalmente, también podemos desacoplarlo para usarlo como proyectil y dejar que vaya "por libre" realizando sus propios ataques.
R-Type 3 fue el primero juego de la saga en incluir distintos tipos de Force, por lo que al principio de la partida debemos seleccionar uno de entre los tres que hay disponibles. Dependiendo de nuestra selección tendremos acceso a unas armas u otras, lo que cambia por completo nuestra forma de jugar y encarar los niveles, ya que estas, además, se comportan de un modo diferente dependiendo del lugar en el que acoplemos el Force o si lo tenemos separado.
Si sumamos la posibilidad de disparar rayos cargados y de activar el hipermodo para aumentar temporalmente nuestra potencia de fuego, como resultado obtenemos un título con una profundidad jugable fuera de toda duda que difícilmente podría resultar más divertido y gratificante.
Todo esto es algo que R-Type Dimension 3 busca replicar, aunque cuando estás tratando con un juego como este en el que cada cosa está medida al milímetro, la más mínima desviación de la experiencia original puede acabar por hacer que todo se derrumbe como un castillo de naipes. A fin de cuentas, si el título es tan exigente con nosotros, lo mínimo que podemos hacer como jugadores es requerir ese mismo nivel de exigencia al producto que tenemos en nuestras manos.
Cómo arruinar una obra maestra con un lanzamiento apresurado
Ya desde el primer nivel, es aparente que lo que nos ofrece no es esa reproducción 1:1 que cabría esperar, ya que introduce molestos errores de programación, problemas graves con las cajas de colisiones, las formaciones en las que aparecen los enemigos no está siempre bien afinada, hay momentos en los que los rivales tienen una ventana de invulnerabilidad mayor tras aparecer (esto es muy evidente en la famosa sección del cilindro, donde los enemigos siguen siendo invulnerables al llegar a nuestro plano de acción) y hay elementos y efectos gráficos que antes eran puramente decorativos pero que ahora nos hacen daño.
También hemos detectado que algunos jefes no tienen la vida bien ajustada y ahora es posible acabar con ellos tan rápido que no llegamos a ver su rutina de patrones al completo, y ciertos elementos visuales que en Super Nintendo estaban animados ahora no lo están ni al usar los gráficos originales. Y ojo a bugs tan frustrantes como que un proyectil del jefe final se quede eternamente en pantalla persiguiéndonos al cambiar de fase.
Como decimos, en un juego tan exigente como este y que en Super Nintendo funcionaba a la perfección, no es de recibo ni admisible que un fallo con una caja de colisión o un bug nos echen por tierra una partida, y con lo frustrante que es ya el juego de por sí, tener la incertidumbre de que estas cosas pueden pasar y tener que alterar la manera en la que jugamos para intentar evitarlas en una aventura que nos da tan poco margen de maniobra acaba resultando en algo que, directamente, nos quita las ganas de jugar, por no hablar del fracaso que esto supone a la hora de recrear con fidelidad la experiencia original.
En lo que respecta al nuevo apartado gráfico 3D, la primera impresión que nos llevamos con él es muy positiva, ya que recrea con acierto y fidelidad la dirección de arte que tenía el original, consiguiendo que todo sea muy reconocible a la vez que aumenta el espectáculo. El problema es que esto, que a priori es un punto a favor, acaba volviéndose en su contra, ya que la pantalla acaba tan recargada que dificulta su legibilidad hasta el punto de que muchas veces nos van a matar balas o enemigos que no veíamos o distinguíamos, aunque lo peor de todo es que los modelados no representan bien las cajas de colisiones de los enemigos y ciertos elementos, por lo que resultan muy engañosos. Como podréis imaginar, las frustraciones derivadas de estos fallos han acabado por hacer que casi siempre jugásemos en el modo 2D, por lo que este añadido resulta casi contraproducente y quedando relegado a algo un tanto anecdótico.
Algo parecido ocurre con el sonido, ya que los nuevos arreglos de la banda sonora (que por cierto, es potentísima) nos han parecido geniales, pero hay extraños cortes en ella y las transiciones entre un tema y otro no están bien logradas ni ajustadas, algo que resulta especialmente evidente cuando llegamos a un jefe y las melodías empiezan de manera abrupta sin la entradilla, un error que por algún motivo también ocurre si usamos la banda sonora original y que le hace perder la tensión que construían previa al enfrentamiento.
La peor parte aquí se la llevan los nuevos efectos de sonido, que solo podremos escuchar si seleccionamos la buena banda sonora, ya que no terminan de encajar bien con el juego, algunos no transmiten correctamente lo que sucede e incluso hay varios ausentes que pueden dificultarnos el saber si estamos dañando algo con nuestros impactos.
La sensación general que nos deja todo lo que os hemos comentado es que, por suerte, todo lo que falla en R-Type Dimensions 3 es solucionable mediante parches, por lo que no hay nada que resulte irreparable, lo que no quita que se trata de un producto que da la sensación de que no ha pasado ningún tipo de proceso de control de calidad y que no debería haberse lanzado al mercado en estas condiciones.
Pequeños aciertos
En la parte positiva, decir que el añadido de un modo cooperativo para dos jugadores simultáneos (con dos naves y un solo Force) nos parece todo un acierto, al igual que la existencia de un selector de niveles, algo que resulta muy útil para practicarlos y memorizarlos. También nos parece un buen punto el hecho de que se haya añadido la opción de jugar directamente en la dificultad avanzada, correspondiente con la segunda vuelta (sí, cuando te pasabas el juego en Super Nintendo tenías que volver a completarlo desde el principio en una versión incluso más desafiante, algo que aquí se ha respetado).
Algunos jugadores también agradecerán la inclusión del llamado modo infinito. Si lo seleccionamos, el sistema de reapariciones cambia por completo para que podamos reaparecer directamente tras ser eliminados, por lo que da exactamente igual las veces que nos maten, ya que tendremos garantizado llegar al final. Evidentemente, jugar de esta forma nos bloquea la posibilidad de obtener logros y trofeos, así como poder subir nuestras puntuaciones a los marcadores online.
Si optamos por el modo clásico, al morir nos devolverán al último punto de control y nos quitarán todas las mejoras que hubiésemos conseguido hasta ese momento, lo que suele dificultar sobremanera la superación de dicha sección, ya que debemos volver a rearmarnos. Si bien hay un sistema de vidas, las continuaciones son ilimitadas, así que podemos intentarlo todas las veces que haga falta, aunque cada vez que perdamos todas las vidas, nuestra puntuación bajará a 0. Nuestra recomendación es que juguéis en clásico, ya que infinito le quita toda la dificultad al juego, aunque este último podría veniros bien para darle una vuelta y haceros una idea general de lo que os vais a encontrar. O simplemente para ver todas las fases si nunca habéis logrado cumplir semejante hazaña y os queréis quitar esa espinita.
Un juegazo atrapado en una versión que no le hace justicia
R-Type Dimensions 3 es un ejemplo más del estado actual de la industria, donde cada mes llegan al mercado juegos lanzados de manera apresurada y con errores injustificables para luego prometernos que se mejorarán y solucionarán con el tiempo a base de parches, una práctica tan habitual como frustrante y cuestionable. En este caso concreto es especialmente descorazonador, ya que hablamos de todo un juegazo que funcionaba perfectamente en su versión original, pero que aquí han roto de tantas maneras distintas que, ahora mismo, no podemos recomendaros de buena fe. Si finalmente recibe las actualizaciones pertinentes y sus desarrolladores arreglan todo este desaguisado es algo que todavía está por ver, así que ahora solo queda cruzar los dedos para que R-Type 3 logre tener la remasterización que un clásico de su talla se merece.
Hemos escrito estas impresiones gracias a un código de descarga para PS5 que nos ha facilitado PR Hound.









































