Análisis de Metal Gear Acid (PSP)

Solid Snake cambia de género para ofrecernos un nuevo método para infiltrarse: con turnos y usando cartas.
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8.7
SONIDO
7
NOTA
7.5
DIVERSIÓN
7
JUGABILIDAD
7.5
Análisis de versión PSP.

Pocos dudarán de lo tentador que es a estas alturas un juego de la saga Metal Gear, que renació hace unos años desde el letargo al que había sido sometida al aparecer en PlayStation el archipopular Metal Gear Solid, un juego que gustó a neófitos y veteranos casi sin excepción y que representó una nueva juventud para esta serie de videojuegos. Quizás por esto contar con una entrega para el lanzamiento de la nueva consola portátil de Sony, la PSP, era una apuesta no sólo ganadora, sino muy beneficiosa tanto para la proyección comercial de la consola como para la propia Konami, responsable de la saga. Pero sorprendiendo a propios y extraños, no estamos ante un juego tradicional, en la línea de sus sucesores, sino que nos encontramos con un cambio de género radical, de manera que ahora estamos ante un juego de infiltración basado en la estrategia por turnos con cartas.

Este tipo de juegos, aunque escasos y poco dados a ocupar las estanterías occidentales, son más habituales de lo que pensamos en el mercado japonés, pero no por ello es menos sorprendente que se dé un giro tan radical a una saga establecida y con una jugabilidad tan definida como con los Metal Gear. El problema principal de este cambio es que algunos compradores pueden decantarse por este título sin saber muy bien lo que están adquiriendo, creyendo que va a estar en la línea de los demás títulos de la saga, y luego vendrán las decepciones. También es posible que alguien que no sea un apasionado de este género en el que enmarcamos esta entrega se decida a probar suerte por la licencia que le avala y, en este caso, este usuario se va a encontrar con un juego que ha conseguido preservar buena parte de la esencia definitoria de Metal Gear y una nueva experiencia jugable, de la que a continuación os hablaremos.

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Todos los principios fueron difíciles
Enfrentarse a un juego de estrategia por turnos (o en tiempo real) representa por lo general encontrarse de bruces con un ritmo de juego pausado y una curva de aprendizaje no siempre satisfactoria, ya sea porque somos jugadores experimentados o porque es la primera vez que nos encontramos ante un título de este tipo. Si le sumamos el hecho de que, además, jugamos con cartas y tendremos que tener en cuenta también nuestro mazo, nos encontramos ante una experiencia que puede ser un poco cuesta arriba durante –incluso- las primeras horas.

Por suerte, hoy en día los juegos incluyen tutoriales que nos introducen en los parámetros básicos a tener en cuenta, para, llegado el momento, una vez hayamos avanzado un poco, empezar a presentarnos las múltiples variaciones y casos especiales. Metal Gear Acid no es una excepción, aunque encuentro que el tutorial es francamente escaso. Estoy habituado a este género, y no tuve problemas en hacerme con el control en pocos minutos, pero varios jugadores que no suelen dedicar su ocio a este tipo de videojuegos (y habiendo jugado a las entregas previas de la saga) tuvieron serios problemas para entender los parámetros y opciones presentadas en cada momento (el libro de instrucciones no ayuda nada). Se puede dar casi por seguro que los no habituados al género tendrán que jugar un par de veces el primer escenario del título hasta lograr completarlo con un mínimo de éxito y satisfacción, pero pasado ese trámite no tendrán problemas. Hay que tener en cuenta, eso sí, que hoy en día los jugadores están cada vez menos habituados a tener que pasar esos procesos de aprendizaje "forzoso" y la paciencia de alguno puede quedar seriamente minada, lo que sería una pena, porque se estará perdiendo cosas muy interesantes.

Sea como fuere, en los primeros momentos de juego se nos enseñará a movernos, escoger cartas de entre las que tengamos en nuestra mano, eliminar enemigos, etc. Habrá que poner un poco de nuestra parte y rápidamente nos habremos hecho con todos los parámetros esenciales para adentrarnos en los siguientes escenarios de la historia.

Infiltración. Tu turno

El objetivo principal del juego sigue siendo infiltrarnos en el territorio enemigo y llevar a cabo las sucesivas misiones necesarias para alcanzar el final. Como es habitual, evitar combatir y ser descubierto será de importancia capital para garantizar el éxito de la misión. Para ello tendremos a nuestra disposición un mazo con más de 200 cartas, algunas de ellas con efectos sorprendentes, que representan los ítems (por norma general) habituales de la saga, de manera que podremos equipar armamento y defensas usando las cartas correspondientes, e incluso las raciones (necesarias para recuperar vida) serán accesibles por este sistema de cartas.

Sobra decir que además de contar con unas buenas cartas (y una buena mano) habrá que hacer un uso acertado de ellas, reservando algunas cuando sea necesario, descartando otras y, también, colocar a nuestro personaje de manera adecuada en el escenario, buscando los escondites y huyendo del campo de visión de los guardias y sistemas de seguridad. Nuestras estrategias para evolucionar en el juego deberán considerar tanto nuestras posibilidades de movimiento como las cartas que tengamos en ese momento, creando un espectro de posibilidades realmente amplio que nos obligará a pensar mucho antes de hacer un movimiento. Es, por tanto, el juego más pausado de la saga pero, también, el que más nos hará reflexionar.

Si la infiltración sigue siendo capital, no lo podía ser menos contar con una aventura apasionante. El juego se sitúa en la línea temporal alternativa posterior a Metal Gear Solid que inauguró Ghost Babel (que, al igual que el juego que nos ocupa, fue responsabilidad máxima de Shinta Nojiri). Es el año 2016 y un avión comercial con más de quinientos pasajeros ha sido secuestrado por un grupo terrorista y paramilitar de líder desconocido. Se ha gaseado a los viajeros con un relajante muscular que les mantiene inmóviles, pero tan sólo con aumentar la dosis un poco les espera una muerte segura; entre ellos viaja el senador Hach, un hombre poderoso que se perfila como próximo candidato a las elecciones presidenciales estadounidenses.

La demanda de los terroristas es clara: quieren que el gobierno de EE.UU les dé el Pitágoras. El problema es que no saben qué es y tan sólo descubren que está en la isla de Lobito, en la (ficticia) república africana de Moloni. Como era de esperar, el gobierno de Moloni no colabora con los EE.UU y estos envían un grupo de asalto que es reducido por los militares que ocupan las instalaciones científicas en las que se habían introducido. Ahora, la única posibilidad es recuperar al retirado Solid Snake para que cumpla otra misión en solitario. Él no se niega.

Snake es reclutado por Roger McCoy, un miembro de la CIA, que es el encargado del operativo y recibirá asistencia de varios personajes, entre ellos la misteriosa Alice Hazel, una jovencita con misteriosos poderes psíquicos. Como es habitual, la historia del juego se irá desvelando poco a poco en una suerte de baile de máscaras donde los personajes secundarios no serán lo que parecen... quizá ni tan siquiera el propio Solid Snake. En cualquier caso el surtido de personajes es amplio y se trata de caracteres oscuros y llenos de misterio, con algunos de los entes más siniestros y perturbadores de toda la saga. El juego pierde algo de fuerza en su presentación porque prescinde de cinemáticas para valerse en esta ocasión de escenas fijas tipo tebeo y no incluir voces, presentando los diálogos sólo por escrito, pero pese a este cambio los personajes no están peor perfilados ni se ha descuidado su puesta en escena.

Es más, el estilo de dibujo se desvela como muy acertado y será un problema tan sólo para los que quieran hilar más fino. A estas alturas es bien cierto que la historia (de la que no os vamos a desvelar nada) no destaca por su frescura y originalidad, pero estamos ante un guión sólido en casi todo momento, muy interesante y atractivo para el jugador que, aun siendo asiduo a las aventuras de Snake, quizás se vea sorprendido cuando menos lo espere, ya sea por la crueldad de un par de muñecas peponas o por el giro dramático de algún personaje principal…

Combatir con cartas.

El escenario en el que nos moveremos estará dividido en casillas por las que nos iremos movimiento según nos corresponda en nuestro turno, que se dividirá tanto entre movernos como en usar cartas para ponernos una armadura, ingerir una ración o usar una arma, todo ello a partir de cartas.

El sistema de combate se basa, por supuesto, en esta característica del juego, lo que le otorga una gran complejidad y un abanico de posibilidades inmenso y profundo que irá ganando en estas características según avancemos en el juego y nuestro mazo pueda verse incrementado (empezaremos manejando unas 30 cartas). Una vez superado el primer escenario podremos modificar nuestro mazo con las cartas conseguidas durante la misión. De nuestro mazo se nos presentará una mano de cartas, totalmente aleatoria, que podremos usar durante nuestro turno.

La mayoría de las cartas tienen una función específica y, además, nos permiten movernos; otras sólo movernos y, para acabar, las hay que sólo pueden realizar una función específica. Debemos entender estas cartas como los ítems que habitualmente maneja Solid Snake y, de hecho, como ya os hemos comentado anteriormente muchas son habituales de la saga, como la pistola SOCOM o las raciones. Un punto a tener en consideración es el uso de las cartas que nos proporcionan equipamiento, ya que su uso está limitado a las casillas disponibles para tal efecto; de este modo, podemos equiparnos un chaleco para reducir el daño o un subfusil para contraatacar si nos disparan.

Cada carta va acompañada de un número, que es el "coste" que tiene usarla, es decir, el agotamiento que produce usarla y el tiempo que, en consecuencia, tardaremos en estar listos para empezar un nuevo turno. El término usado no es del todo afortunado, ya que resulta un tanto oscuro y alejado del léxico habitual de la saga, pero una vez comprendemos su funcionamiento no tendremos problemas en entender por qué unas veces nuestra espera hasta volver a movernos es breve y en otras ocasiones larga y tensa.

Teniendo en cuenta esos parámetros tan básicos tendremos suficiente como para intentar suerte en el juego, aunque la realidad es bien distinta. La dificultad es relativamente elevada desde un primer momento, sobre todo porque hay una gran cantidad de variables y cartas especiales que nadie nos habrá enseñado a usar y habrá que recurrir al método de prueba y error. Además, la interfaz del juego no es todo lo amigable que se podría desear y hay pequeños fallos de diseño que dificultan tareas que podrían ser más sencillas. En cualquier caso, es una simple cuestión de concederle al juego más minutos para acostumbrarnos a estas peculiaridades.

Decidiendo si nos movemos (y, en tal caso, hacia dónde, en qué dirección miramos, si nos quedamos de pie o nos arrastramos o incluso si nos pegamos a la pared) o si usamos un objeto podremos crear estrategias complejas que son la gran gracia del título. En un momento determinado de la historia (ya avanzados en el juego) unos personajes hablan de un "ajedrez en tres dimensiones" que no es sino una forma bastante acertada de referirse a lo que nos propone Metal Gear Acid. Al fin y al cabo, buscar una posición adecuada para atacar o defendernos será muy importante, ya que según cómo estemos situado haremos o recibiremos más puntos de daño.

Por ejemplo, atacar por la espalda siempre es más efectivo, y hay movimientos que sólo se pueden realizar desde posiciones determinadas; asimismo, si lanzamos una granada, tendremos que estar seguros de que no nos dañará a nosotros mismo… en el otro lado, no es lo mismo que nos disparen estando tras una esquina que frente al enemigo. Y para poner la guinda al pastel, nada mejor que jugar con dos personajes al mismo tiempo, controlando tanto a Snake como a Teliko (con y sin perfume) y poder crear, de este modo, estrategias más complejas que serán indispensables para, más adelante, hacer frente a algún que otro enemigo final.

Tanto con uno como con otro personaje será importante saber usar y reservar las cartas especiales que aparecen caracterizadas por personajes de la saga. De hecho, no tardaremos demasiado en descubrir que tenemos una carta del Ninja del primer Metal Gear Solid que nos proporciona un destructivo ataque siempre y cuando estemos cerca del enemigo, y según avancemos se irán sumando cartas como la de Otacon, Sniper Wolf, Olga e incluso el propio Snake. Cada carta tendrá efectos especiales, muy diferentes entre sí (sobre todo la de Sasaki) y su efecto va precedido de un vídeo sencillo y corto pero espectacular y nostálgico que hará las delicias de los seguidores de la saga, tanto por cantidad como por calidad… y, cómo no, por los múltiples guiños autorreferenciales. Estas cartas especiales las iremos adquiriendo según avancemos en el juego, siendo algunas de ellas dejadas por enemigos, otras apareciendo diseminadas por los escenarios del juego y, también, concluyendo los escenarios con gran habilidad, pues si conseguimos una buena puntuación (se valora velocidad, bajas y si hemos sido descubiertos, entre otros factores) se nos ofrecerán también cartas de muy alto interés.

A dos bandas.

Conseguir todas las cartas será algo muy atractivo para quienes quieran volver a disfrutar de los giros argumentales de la historia de este título, pero también podremos dedicarnos a disfrutar del modo dos jugadores que, sin embargo, no estará disponible desde el principio. Cuando lleguemos a un punto determinado del juego y hayamos superado ese escenario, la opción del multijugador se añadirá al menú principal, así que nuestro escogido para disfrutar de este modo de juego tendrá que haberlo superado también. Este modo de juego no apareció en la edición japonesa, por lo que es una característica común únicamente entre la americana y la europea.

Se trata de unos escenarios similares a las misiones VR de anteriores entregas en los que controlar a Snake o Teliko. En este modo habrá que localizar y eliminar a los enemigos que pululan por el escenario para recuperar tres discos de Pitágoras y abrir, así, las posibles metas que nos sacarán del escenario… pero sólo una es real. También podremos orientar nuestra estrategia a matar a nuestro amigo o bien a dejar que el tiempo se agote, ya que en ese caso ganará el que más discos haya recuperado. En cualquier caso, este multijugador nos obligará a realizar también una estrategia elaborada y, desde luego, no es rápido ni accesible para aquellos que no hayan pasado ya un buen puñado de horas con el título, lo que dificulta su acceso a jugadores inexpertos. No acaba de estar bien nivelado, aunque su planteamiento y dificultad está en consonancia con el resto del juego.

El mismo Snake que en las consolas mayores.

Pese al cambio de género, la verdad es que el título luce un aspecto gráfico equiparable al de PlayStation 2, aunque sin llegar a su nivel de detalle. Desde luego, es muy superior a la entrega para la PlayStation original y se trata de uno de los juegos que mejor luce en la pantalla de la PSP, pese a las ralentizaciones ocasionales y los momentos en los que el menú tarda, extrañamente, más de lo normal en ser accesible. Ha perdido las secuencias de vídeo, lo que le resta impacto, pero los dibujos que ocupan su lugar son más que dignos y reflejan un estilo muy en la línea del título. Con todo, la próxima entrega presentará gráficos similares a dibujos animados (mediante la técnica del cel-shading), y parece que ese cambio gráfico le sentará muy bien.

En cuanto a la música, está en la línea de lo ya conocido en la saga, pero sin mostrarse del todo nítida ni con composiciones tan acertadas. Además, algunos efectos de sonido suenan muy genéricos y no acaban de cuadrar dentro del ambiente del juego. Hay que señalar que ha perdido las muchísimas horas de voces que eran habituales, algo lógico, pues una portátil no nos permite escuchar en condiciones óptimas en función del lugar en el que estemos y no siempre se tiene la posibilidad de tener unos auriculares.

Conclusiones

El principal problema de este juego es su título, unido estrechamente a un estilo y modo de jugar que ya no le acompaña (en parte) debido al cambio de género. La acción de espionaje táctico deja paso a los turnos y las cartas y esto puede causar confusión y frustración a jugadores que no conozcan este detalle o que descubran con este juego que es un género que no les acaba de gustar. Es cierto que dentro de la estrategia por cartas Metal Gear Acid presenta algunas carencias que serán seguramente corregidas en la próxima entrega y está falto de un dinamismo que sí presentan otros títulos similares (que, todo sea dicho, no han salido de Japón). Con todo, se trata de un juego notabilísimo en lo que propone, algo falto de chispa en su historia, pese a la complejidad argumental y los giros imposibles que propone, pero muy entretenido y apasionante si le damos suficiente tiempo como para que podamos hacernos con su sistema.

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PEGI +16
Plataformas:
PSP

Ficha técnica de la versión PSP

ANÁLISIS
7.5
  • Fecha de lanzamiento: 1/9/2005
  • Desarrollo: Konami
  • Producción: Konami
  • Distribución: Konami
  • Precio: 49.95 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: UMD
  • Textos: Español
  • Online: Sí
COMUNIDAD
7.48

PUNTÚA
Metal Gear Acid para PSP

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#78 en el ranking de PSP.
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