Análisis de DOOM (PS4, Xbox One, PC)

El mito de id Software regresa en plena forma con un juego de acción frenética y muy completo, que recupera y moderniza el espíritu de los mejores shooter de los 90.
DOOM
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8
SONIDO
8
NOTA
8.4
DIVERSIÓN
8.5
JUGABILIDAD
8.5
Análisis de versiones PS4, Xbox One y PC.
Otros análisis: Switch

Es raro que una saga de videojuegos con un nombre tan prestigioso y admirado por todos no se haya prodigado más a lo largo de sus 20 años de historia, con solo tres entregas principales. Y no será por ganas, ya que Bethesda lleva casi 10 años intentado traer de vuelta este clásico, con distintas versiones que no terminaban de convencerles, y se habla de hasta dos o tres reinicios de este proyecto. Se han tomado su tiempo, pero visto el resultado creemos que la espera ha merecido la pena, ya que el nuevo DOOM es exactamente lo que esperábamos, un juego de acción en primera persona frenético, violento y espectacular, que respeta el espíritu de las entregas originales, pero a la vez no tiene miedo de incluir novedades importantes.

id Software no ha intentado seguir las tendencias del género, y como ya ocurrió con Wolfenstein: The New Order hace un par de años, han demostrado que los juegos de acción en primera persona han evolucionado, pero no necesariamente a mejor. Echar un vistazo al pasado y traer de vuelta las sensaciones de los shooter de los 90 puede ser una buena manera de crear un juego fresco hoy en día, en unos años en los que la exitosa fórmula de Call of Duty ha canibalizado el género, dejando poco espacio para otras alternativas.

Las puertas del Infierno se han abierto en Marte, y nos tocará enfrentarnos a las criaturas más temibles.
Las puertas del Infierno se han abierto en Marte, y nos tocará enfrentarnos a las criaturas más temibles.

Aquí hay que olvidarse de la regeneración de vida, de usar la misma arma todo el rato, de recargar cada dos por tres, o de esconderse tras una cobertura esperando a los enemigos. DOOM es puro frenetismo, es estar en constante movimiento, sacar partido a todo el armamento a tu disposición, recoger objetos de vida y escudo para recuperarte, aprovechar los ítems especiales que te dan poderosas ventajas, y entrar en una especie de trance en el que acabas con toneladas de demonios sin pararte a pensar, como si de una violenta y destructiva danza se tratara.

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Se nota que los que han hecho este juego aman y respetan los DOOM originales, unos títulos que marcaron un antes y un después en el mundo de los videojuegos, y este esperado regreso seguramente quienes más lo vayan a disfrutar sean esos jugadores veteranos, que crecieron en los 90 con aquellos juegos inolvidables. Están de vuelta las armas, los enemigos, los escenarios en Marte y el Infierno, contiene un montón de guiños y homenajes, y lo que es más importante, las sensaciones, ya que cuando te lías a escopetazos, se siente 100% DOOM.

¿Quiere decir esto que no lo puede disfrutar alguien que no jugara a los originales? Ni mucho menos, y si eres amante de la acción y estás cansado de lo que vienen ofreciendo los gigantes del género en los últimos años, este juego te parecerá algo totalmente fresco y diferente, ya que te obliga a jugar de una manera más frenética y visceral, actuando casi por instinto.

Enfúndate el traje y ponte a destrozar demonios.
Enfúndate el traje y ponte a destrozar demonios.

Aunque estamos ante un producto muy completo, con modo historia, multijugador competitivo y un curioso editor de niveles, sus tres pilares tienen una calidad desigual, y es en la Campaña para un jugador donde DOOM brilla más, con la que nos lo hemos pasado en grande, disfrutando cada disparo, cada demonio que hemos hecho picadillo. El multijugador es entretenido, pero queda a la sombra de la Campaña, y el curioso Snapmap es un editor de niveles muy versátil y fácil de utilizar, pero todavía nos tiene que demostrar su potencial, y no compensa la ausencia de soporte para mods en PC.

La Campaña

Hay sensaciones en los videojuegos que son difíciles de explicar con palabras, y un ejemplo de ello es cuando usas una escopeta en un juego de id Software; lo bien que se siente su contundencia al disparar, el genial sonido que emite el arma y el enemigo al que acabas de reventar en cachitos. DOOM está lleno de esas sensaciones tan gratificantes, y hacía tiempo que no nos lo pasábamos tan bien simplemente disparando y masacrando enemigos a toda velocidad.

Cuando en un juego es tan divertido disparar y destrozar enemigos, gracias también a un control excelente, gran parte del trabajo ya lo tienes hecho, pero todo suma y ayuda. Como una gran ambientación, una banda sonora muy cañera, una historia que no molesta, un inspirado diseño de niveles repletos de secretos, y algunos toques de modernidad que se han incluido con acierto. Como un sistema de progresión con el que podemos mejorar las armas y el traje, poder equipar runas que proporcionan ciertas ventajas, el polémico sistema de ejecuciones cuerpo a cuerpo, o el doble salto que está tan de moda en el género, que encaja perfectamente dentro del frenetismo que propone la acción.

DOOM consigue un equilibrio que siempre es complicado, una mezcla de elementos clásicos y modernos con la que han corrido el riesgo de no complacer a los jugadores que buscan algo lo más parecido posible al título de 1993, ni a un jugador contemporáneo acostumbrado a otro ritmo y reglas en un juego de acción. En nuestro caso han dado en el clavo, y hemos disfrutado desde el primer disparo hasta el último porque la base jugable es genial, pero también hemos agradecido la sensación de progreso de la campaña. El conseguir nuevas armas, mejorarlas, la manera en la que dosifica la aparición de nuevos tipos de enemigos en cada fase, y que la exploración de los escenarios sea tan gratificante, obteniendo valiosas recompensas, o simples curiosidades.

Sin ser tan laberínticos como en los 'DOOM' originales, el diseño de los escenarios es más complejo que el de la gran mayoría de shooters contemporáneos.
Sin ser tan laberínticos como en los 'DOOM' originales, el diseño de los escenarios es más complejo que el de la gran mayoría de shooters contemporáneos.

No esperéis los escenarios laberínticos de los DOOM originales -aunque a veces coquetea con ello-, pero tampoco una aventura lineal y guiada hasta el extremo que no nos permite salirnos un paso del camino. Entre combate y combate tenemos que coger llaves, abrir puertas y nos podemos perder por los escenarios para encontrar un montón de secretos, que no son nada fáciles de conseguir. Esta es una de las maneras de conseguir puntos para mejorar las armas y el traje, así como también cumplir una serie de retos secundarios en cada nivel, que por ejemplo nos piden acabar con varios enemigos de una manera determinada, u obtener varios de coleccionables o secretos.

El armamento es abundante y variado, todas las armas son útiles y necesarias, y al poder desbloquear dos disparos secundarios para cada una, tenemos un montón de posibilidades para enfrentarnos a los demonios. Hay una situación que se repite habitualmente en el juego, y es entrar en una sala más o menos grande, y tener que limpiarla de enemigos para continuar. Para salir airosos toca moverse con dinamismo, recoger todos los objetos de vida y escudo que encontremos por el escenario, y saber aprovechar el armamento, para hacer frente a la gran variedad de criaturas que intentan destrozarnos.

Bienvenidos al Infierno.
Bienvenidos al Infierno.

El sistema de ejecuciones es uno de los elementos que más han molestado a los puristas, y lo cierto es que nosotros también torcimos un poco el gesto cuando vimos la demo del E3 del año pasado. Pero finalmente nos ha gustado cómo lo han introducido, y no creemos que en ningún momento entorpezca el ritmo de la acción. Cuando un enemigo está aturdido, si nos acercamos y pulsamos el stick derecho lo ejecutamos, una animación que depende de nuestra posición respecto al enemigo, o del lugar del escenario, y que en las primeras horas son muy numerosas y espectaculares. Aunque también son útiles, ya que cuando acabamos con un demonio de esta manera nos suelta botiquines. ¿Y si no queremos usar las ejecuciones? Pues tampoco pasa nada, ya que cuando estamos bastante tocados de salud al derrotar enemigos a tiros estos también sueltan salud, así que no es imprescindible usar las ejecuciones.

En muchos detalles se nota que han pensado en el jugador veterano más purista, y en las opciones podemos desactivar la brújula, los indicadores de objetivo, los objetos con los que podemos interactuar y otros muchos detalles, por lo que podemos complicarnos más o menos la existencia, y volverla más clásica. Otra novedad respecto a un shooter noventero son las pruebas rúnicas, una serie de desafíos que primero hay que encontrar y luego superar, para desbloquear uno de estos objetos que nos da una ventaja, como si se tratara de un perk. Son pruebas como acabar con una serie de enemigos en un tiempo límite con un arma concreta, y aunque no aportan demasiado, tampoco estorban, aunque sí molesta un poco el prologando tiempo de carga para entrar y salir de ellas.

En los escenarios podemos encontrar multitud de coleccionables y secretos, algunos muy curiosos, y que encantarán a los fans de los 'Doom' originales.
En los escenarios podemos encontrar multitud de coleccionables y secretos, algunos muy curiosos, y que encantarán a los fans de los 'Doom' originales.

La narrativa es lo suficientemente liviana como para no molestar a quien solo quiera un juego de pegar tiros, sin más complicaciones. Pero está es más elaborada de lo que puede parecer en un principio, y a través de una serie de documentos que encontramos repartidos por los escenarios, podemos conocer bastantes detalles del lore del universo DOOM, y saber por qué se ha abierto una puerta al Infierno desde el planeta Marte.

La Campaña se puede superar en unas 8 o 10 horas, aunque depende mucho del nivel de dificultad elegido y de cuánto te dediques a explorar los escenarios buscando secretos, lo que puede aumentar bastante la duración. Nos parece una duración perfecta, ya que en el tramo final, cuando dejamos de obtener nuevas armas y dejan de aparecer nuevos tipos de enemigos, el juego acusa ciertos síntomas de agotamiento, y se le acaban las ideas, a la vez que empeora el diseño de escenarios. Pero acaba antes de que puede llegar a hacerse repetitivo o pesado, y nos lo hemos pasado genial de principio a fin, e incluso hemos revisitado los niveles para encontrar los escurridizos secretos.

El hecho de poder mejorar las armas es alguno de los
El hecho de poder mejorar las armas es alguno de los "lujos" de modernidad que se permite el nuevo 'DOOM'.

El multijugador

Aunque nuestras impresiones con la beta multijugador fueron bastante positivas, después de disfrutar de la campaña, el multijugador se nota un escalón por debajo en calidad: es entretenido, está bien hecho, pero no consigue destacar casi en ningún aspecto, y nos cuesta imaginarle un futuro brillante. Ese difícil equilibrio del que os hablábamos en la campaña, de elementos clásicos y modernos, que funciona muy bien, en el multijugador no lo hace tanto, y muchos jugadores se han sentido frustrados porque no es ese regreso del espíritu de Quake 3 que podía parecer, y que con algunos cambios en el diseño podrían haber conseguido.

Tiene personalidad y se siente diferente a casi cualquier propuesta de acción multijugador contemporánea, invitando a movernos con frenesí por los escenarios, y utilizar mucho la escopeta y el lanzamisiles, pero le falta chispa, y aunque entretiene, no enamora. Puede parecer un detalle sin importancia, pero choca que en las batallas multijugador no suene música, cuando en la campaña las melodías, muy cañeras, aportan un plus de épica y desenfreno. Se nota que el modo para un jugador y el multijugador lo han hecho equipos diferentes, y unos no han estado tan inspirados como los otros.

Aunque hay elementos clásicos que se agradecen, como tener puntos de vida y escudo, que recuperamos recogiendo objetos por el escenario, o no tener un mapa en pantalla que nos marque la posición de los rivales, luego sí se han tomado ciertas concesiones de shooter moderno. Como clases predefinidas al empezar cada combate, con un par de armas, y quizás no hubiera estado de más un modo clásico, en el que fuéramos recogiendo las armas por el escenario.

La escopeta y el lanzamisiles son dos de los grandes protagonistas del multijugador.
La escopeta y el lanzamisiles son dos de los grandes protagonistas del multijugador.

Hay novedades respecto a un shooter multijugador clásico que tienen más incidencia en las partidas de lo que nos gustaría, como la posibilidad de transformarte en demonio, lo que te convierte en una auténtica máquina de matar, y que hace que tengamos que estar muy pendientes de cuándo aparece este ítem para que no lo coja el equipo contrario. Luego otra novedad, como los módulos de pirateo, unos ítems que podemos equipar en cada ronda que nos dan ciertas ventajas (rastrear a los enemigos o munición infinita durante unos segundos), no son tan importantes como podría parecer.

El multijugador no va muy sobrado de modos de juego y mapas, y esto molesta un poco sabiendo que hay un Pase de temporada que da acceso a una gran cantidad de contenidos de pago en los próximos meses. Hay cinco modos, nueve mapas, y una gran cantidad de objetos de personalización, que no afectan a la jugabilidad. Tenemos los clásicos combates ‘A muerte por equipos’ y ‘Dominación’, en el que hay que conquistar zonas, y donde se montan las mayores escaramuzas, y luego algunos modos un poco más originales. Como ‘Cosecha de almas’, que es muy parecido al baja confirma de Call of Duty, teniendo que coger un ítem que sueltan los enemigos al ser derrotados para hacer puntos, ‘Sendero de guerra’, en el que tenemos que conquistar una zona en constante movimiento por el mapa, y ‘Tocar y congelar’, que por lo que hemos visto en estos primeros días no está siendo muy exitoso.

Insistimos en que no es un mal multijugador, ni mucho menos, y puede proporcionar unas cuantas horas de entretenimiento. Pero el género está muy competido, el nivel es muy alto, y es complicado destacar con tan poco. Si la Campaña nos ha parecido fresca y brillante, el multijugador es simplemente correcto, y es una pena, porque con algunos ajustes por aquí y por allá podía haber sido una opción excelente para los que añoran juegos como Quake III o Unreal Tournament.

Snapmap

Esta es posiblemente la parte más original del nuevo DOOM, y no porque un editor de niveles o escenarios sea una revolución en el género, pero sí por haber creado una herramienta tan accesible y fácil de utilizar, que nos permite crear nuestras propias fases. Antes de ponerse a crear nada lo mejor es hacer los tutoriales, y es aquí donde vas a descubrir todo el potencial que tiene esta herramienta, que puede abrumar un poco al principio.

Esta es una pequeña muestra de los muchos niveles que ya podemos encontrar en Snapmap.
Esta es una pequeña muestra de los muchos niveles que ya podemos encontrar en Snapmap.

De manera muy sencilla podemos crear niveles colocando salas y objetos, modificar su aspecto con diferentes ambientaciones e incluso colocando sonidos y fuentes de iluminación, distribuir los enemigos que queramos, los ítems y las armas, y establecer las reglas creando niveles para un jugador, competitivos o cooperativos hasta para cuatro. Es tan versátil la herramienta que se pueden crear hasta fases de plataformas y puzles, e incluso hay de ejemplo un piano, con el que podemos crear nuestra propia música.

Los niveles se comporten a través de internet y se muestran bien ordenados, con listas de los más jugados o los mejor valorados, y con descripciones muy completas que nos sirven para hacernos una buena idea de lo que nos vamos a encontrar antes de jugarlos. Obtenemos puntos en estas fases, hay marcadores en línea, pueden tener desafíos secundarios como en la campaña, y las posibilidades son enormes. Todo sobre el papel suena muy bien, pero es curioso que los niveles que nos hemos encontrado, muchos de ellos creados por la propia id Software, no terminan de convencernos, nos parecen descafeinados en comparación con cualquier situación de la Campaña.

A la hora de diseñar los niveles podemos definir una enorme cantidad de parámetros, incluida la inteligencia artificial de los enemigos, o sus puntos de vida.
A la hora de diseñar los niveles podemos definir una enorme cantidad de parámetros, incluida la inteligencia artificial de los enemigos, o sus puntos de vida.

Seguramente esta herramienta todavía tiene que destapar todo su potencial, y en las próximas semanas la comunidad nos sorprenderá con sus creaciones, algo de lo que no tenemos muchas dudas, pero actualmente nos han decepcionado un poco los niveles que hemos jugado, nos parecen sosos. En cualquier caso como herramienta tiene un futuro enorme, ya que la pueden ir ampliando y mejorando de muchas maneras, y es una manera de poder jugar en cooperativo, algo que no se puede hacer en la campaña, y de ampliar la vida del juego casi al infinito, con contenidos ilimitados.

Eso sí, si tenemos que valorar Snapmap como un sustituto del tradicional soporte de mods en PC, por supuesto no hay comparación posible, y esperamos que Bethesda e id Software rectifiquen, porque un DOOM sin mods es como un jardín sin flores.

Audiovisualmente muy potente

El apartado gráfico tiene sus luces y sombras en consola, y si bien se agradecen los 1080p (con resolución dinámica, la nueva moda) y 60fps, algo necesario en un juego tan frenético como este, esto se cobra un precio más o menos alto, y las texturas dejan bastante que desear. Pero lo importante es que la tasa de imágenes por segundo se mantiene siempre muy estable, por más jaleo que se monte en pantalla, y consiguen que estemos ante un shooter de ritmo frenético, que se mueve a una velocidad endiablada, además con una gran respuesta de los controles.

La ambientación nos ha parecido uno de los puntos fuertes del apartado visual.
La ambientación nos ha parecido uno de los puntos fuertes del apartado visual.

La ambientación nos ha gustado mucho, el Infierno luce como debe, también el diseño de los enemigos, y las ejecuciones son francamente espectaculares, con una gran variedad de animaciones. La iluminación, las texturas y los efectos gráficos en general son bastante discretos en consola, pero ofrece una calidad de imagen muy nítida, y es un acierto el haber priorizado los 60fps por encima de todo. Como detalles más negativos, la carga tardía de texturas cuando inicias un nivel, un defecto clásico de este motor, el id Tech, y unos tiempos de carga un tanto prolongados, que cortan un poco el rollo en algún momento puntual.

Evidentemente muchos de estos defectos no están en la versión de PC, que también hemos probado, y las texturas, iluminación y efectos gráficos lucen mucho mejor si tienes el equipo apropiado que lo mueva con soltura. Podemos hablar de una buena versión para ordenador, y salvo algunos problemas puntuales con ciertas configuraciones, está bastante bien optimizado. Además, en un shooter tan frenético como este, jugar con ratón y teclado siempre es un plus respecto a hacerlo con un mando, tanto por precisión como por atajos disponibles, ya que hay que cambiar de arma constantemente.

Como no podía ser de otra manera, nuestros paseos por el Infierno nos ofrecen las mejores imágenes de la aventura.
Como no podía ser de otra manera, nuestros paseos por el Infierno nos ofrecen las mejores imágenes de la aventura.

El apartado sonoro nos ha gustado mucho, con melodías muy cañeras que ambientan a la perfección, con guiños a los DOOM originales, y que también recuerdan a juegos de acción como Quake. Y los efectos de sonido aunque son correctos, nos han dejado un sabor un poco agridulce, les falta contundencia, las armas y las explosiones deberían sonar de manera mucho más atronadora. El doblaje al castellano es discreto, lo habitual en los juegos de Bethesda, y bastante peculiar en el multijugador, con una voz que no ha convencido a nadie.

Vuelve el rey de la acción

No se nos ocurre una mejor manera de traer un clásico de vuelta como DOOM, y creemos que id Software y Bethesda han dado en el clavo con esta peculiar mezcla de elementos clásicos y modernos, capaz de satisfacer tanto a los jugadores más veteranos como a las nuevas generaciones. Sin duda los que disfrutaron del juego de 1993 se lo pasarán en grande con la cantidad de guiños y homenajes que han incluido, pero tiene las suficientes novedades y cambios como para que se sienta como un juego de acción contemporáneo, aunque sorprendentemente fresco.

Todas sus partes no son igual de buenas, y la campaña nos ha gustado mucho más que el multijugador, pero éste es lo suficientemente entretenido y elaborado como para tenernos entretenidos durante una buena temporada, junto al original Snapmap, capaz de ofrecer diversión ilimitada gracias a los niveles que vaya creando la comunidad. Ha tardado en volver esta leyenda de los videojuegos, pero la espera ha merecido la pena, y estamos ante un juego de acción en primera persona francamente recomendable y divertido, y actualmente casi único en su especie.

Hemos realizado este análisis en su versión de PS4 con un código de descarga que nos ha proporcionado Bethesda.

Jorge Cano
Redactor jefe
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Plataformas:
PS4 PC Xbox One Switch

Ficha técnica de la versión PS4

ANÁLISIS
8.4
COMUNIDAD
8.65

PUNTÚA
DOOM para PlayStation 4

96 votos

Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
8.4
Estadísticas Steam
COMUNIDAD
8.18

PUNTÚA
DOOM para Ordenador

39 votos
#91 en el ranking de Ordenador.
#111 en el ranking global.

Ficha técnica de la versión Xbox One

ANÁLISIS
8.4
Estadísticas XBOX LIVE
COMUNIDAD
8.69

PUNTÚA
DOOM para Xbox One

32 votos
#52 en el ranking de Xbox One.
#88 en el ranking global.

Ficha técnica de la versión Switch

ANÁLISIS
8
COMUNIDAD
8.8

PUNTÚA
DOOM para Nintendo Switch

43 votos
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