Análisis My Hero Academia: All’s Justice - La última adaptación del aclamado anime llega con más combates y personajes que nunca (PS5, PC, Xbox Series X)
El mundo del videojuego y el del anime mantienen una curiosa relación de amor-odio cimentada en años de adaptaciones de mayor o menor calidad. Algunas, como el caso de Naruto o Dragon Ball, parecen ser máquinas expendedoras de billetes. En realidad, tiene todo el sentido del mundo que sea así: además de ser buenas adaptaciones, han sabido explotar sus licencias de todas las formas habidas y por haber, ya sea en forma de juegos de combate (los más frecuentes), de aventuras (tipo Fairy Tail) o de rol. De hecho, los seguidores al mundo del JRPG sabrán que en muchos casos (tal y como sucede con el estilo gráfico de los Tales) ambas cosas van de la mano. Ya se sabe que el siempre excelso mercado japonés gusta del anime, y el anime se explota muy fácilmente en el mundo de los videojuegos. Ya sea por cuestiones estéticas o simplemente por seguir la tradición del país del sol naciente, ambas ramas llevan años retroalimentándose.
Pero si estás leyendo estas líneas es poco probable que te interesen cuestiones que poco o nada tienen que ver con el juego que hoy analizamos. Si estás aquí, como decimos, es porque eres fan o bien de una de las series japonesas de los últimos años, My Hero Academia, o porque lo eres de los juegos de lucha. Quizás de ambas cosas. En cualquiera de ambos casos, lo que te interesa saber con respecto a My Hero Academia: All’s Justice es que sirve como colofón de la trilogía que sus creadores, Bandai Namco y Byking, comenzaron en la pasada generación de consolas, allá por el año 2018, de la mano de My Hero One’s Justice. Poco tiempo después, ya en 2020 y en pleno apogeo del anime, se lanzaron a la piscina con una secuela que mejoraba algunos aspectos básicos del original, pero que no terminó de convencer a la prensa especializada.
Como suele suceder en muchos de estos casos, la prensa y los aficionados no siempre coinciden en sus criterios. Este es un buen ejemplo de ello: unas críticas más bien mediocres no se reflejaron en las ventas de sendos títulos, que obtuvieron un éxito relativo en Japón y también al otro lado del charco. Aunque lo más lógico hubiese sido continuar con el arco de la serie, haciendo evolucionar el sistema de combate y la plantilla de personajes (al margen de otros aspectos como modos de juego extra y demás), Byking se centró en tratar de explotar otra de las modas de los últimos años, los Battle Royale, a través de My Hero Ultra Rumble, un free-to-play que obtuvo una recepción más bien moderada por parte de los fans del anime.
Lo que todos esperábamos en mayor o menor medida, más que un multijugador masivo, era una despedida a la altura de las circunstancias, y eso es exactamente lo que viene a ofrecer All’s Justice.
Un combate entretenido, pero desacertado
Lo hace siendo el mejor de los tres títulos que han aparecido durante estos años, aprovechando en el proceso la capacidad técnica de la actual generación de plataformas y añadiendo un rooster en el que figuran nada más y nada menos que sesenta y cinco personajes controlables. Es decir: prácticamente todos los héroes, villanos, estudiantes y personajes que han tenido algún tipo de importancia en la serie.
De este modo se cumplen dos funciones indispensables para que la adaptación de un anime triunfe dentro de esta industria: servir como pasto para que los aficionados puedan centrarse en sus aspectos favoritos e incluir alguna que otra novedad que aporte más profundidad al Arco Final.
Para dar rienda suelta este planteamiento se sigue la línea que ya presentaban sus hermanos mayores, con un combate de 3vs3 luchadores que, como punto de partida, ofrece dos estilos de juego totalmente diferentes. Por un lado, uno simplificado en el que podemos realizar ataques especiales y combos aporreando los botones del mando sin tener muy en cuenta nada más que nuestra barra de energía y la de nuestro rival. Por el otro, un complejo sistema de combos pensado para que los jugadores más exigentes, esos que se asoman al contenido del título más por su género que por tratarse de una adaptación, encuentren en él algo interesante. El primer aspecto es el que más brilla de los dos, algo que se debe, entre otras cosas, al peculiar estilo tridimensional que vuelve a emplear para representar los combates.
Las intenciones son buenas, el resultado de contar con nuevos y poderosos combos (nuevos movimientos especiales, que añaden más profundidad al modo Plus Ultra a través de la barra de Auge con la que potenciamos los golpes durante un tiempo limitado) es de lo más espectacular que hemos visto en la franquicia, pero la inestabilidad de la cámara imposibilita que nos podamos tomar los combates con toda la seriedad que se le ha de exigir a un buen juego de lucha. Esto, unido a un sinfín de desequilibrios en el nivel de dificultad que resultan totalmente inexplicables (en parte debido al peculiar sistema de contraataques, que no siempre funciona todo lo bien que debiera), acaba afeando un estilo que de primeras entra muy bien por los ojos y encaja a la perfección con el dinamismo y colorido del anime, mucho más ágil que en anteriores entregas. Los desajustes de los que hablamos son especialmente palpables en el modo Historia, donde por momentos llegan a sacarnos de quicio.
Un buen número de modos de juego
El combate se renueva, pero no termina de funcionar. ¿Qué pasa entonces con el salto generacional? Gráficamente el juego luce un aspecto nítido y colorido, con una ciudad que en apariencia sirve como mundo abierto, pero que a la postre es bastante más reducido de lo que esperábamos. Este modo abierto encuentra su razón de ser en el modo Team-Up Mission, el que mejores sensaciones había ofrecido en los tráileres que han ido viendo la luz a modo de presentación de la aventura.
En él podemos ir realizando misiones secundarias que, en la misma línea que el sistema de combate, ofrecen una de cal y otra de arena, con situaciones divertidas y otras que se tornan repetitivas por falta de originalidad o imaginación. De nuevo vuelve a sobrevolar el fantasma de la clásica adaptación anime, donde es más importante la cantidad que la calidad. La cantidad de personajes, por cierto, es uno de los aspectos que más agradecemos, dado que abren las puertas a que empleemos distintos estilos de juego. A través del modo Historia, que ahora sí que ilustra los acontecimientos del Arco Final con escenas a la altura del anime, podemos descubrir nuevos puntos de vista, sobre todo desde la perspectiva de los villanos. El modo Batallas de Archivo sirve a modo de resumen para descubrir cuáles han sido los enfrentamientos o momentos más importantes de la trama, pero no profundiza excesivamente en ellos. Es decir: existe una especie de resumen de lo ocurrido, aunque resultará insuficiente para entender el Arco Final en todo su esplendor.
Hay algunos secretos que descubrir, un restaurante donde podremos charlar con nuestros compañeros y otros secretos que dejaremos que encontréis por vuestra cuenta. El hecho de que el juego llegue completamente traducido al español con voces en inglés y en japonés ayuda a la ambientación, aunque igualmente echamos de menos haber contado con una ciudad más grande, con más opciones y posibilidades, pese a que los pequeños detalles que en ella encontramos son suficientes para satisfacer nuestras necesidades como aficionados acérrimos a la serie. Todo esto no deja de ser un reflejo que resume bastante bien el espíritu de My Hero Academia: All’s Justice, un producto destinado a los fans que poco o nada tiene que contar a los jugadores que no conozcan la serie.
Conclusiones
My Hero Academia: All’s Justice llegaba al mercado con la promesa de ser el juego definitivo basado en el popular anime, y lo cierto es que, a juzgar por la cantidad y la calidad del contenido que ofrece (sobre todo en comparación a entregas anteriores), Byking puede presumir de haber sido fiel a sus palabras. Hay algunos peros y matices que vale la pena tener en cuenta a la hora de entender estas líneas, como el hecho de ser el primero que aparece en consolas de nueva generación, así como también el primero en ser lanzado tras el final del anime, lo que nos lleva a poder contar con un enorme elenco de luchadores y de una trama algo más interesante y trabajada de lo que habíamos podido disfrutar hasta ahora. Con novedades aquí y allá y un buen número de modos de juego, hay poco que reprocharle en este sentido.
No obstante, esto no quita que estemos ante la enésima adaptación de un anime hecho por y para amantes de este, pero que tiene poco que ofrecer a cualquier jugador que esté buscando un juego de lucha que ofrezca algo diferente, no digamos ya conocer de primera mano el porqué de la enorme popularidad que ha adquirido la serie en los últimos tiempos. El hecho de limitarse a abordar el último arco de la serie es un arma de doble filo, ya que es oro puro para el fanservice, pero poco más que eso para el resto de los usuarios. Los desajustes en el nivel de dificultad y una cámara algo frustrante tampoco ayudan.
Sea como fuere, vale la pena seguir a Deku en la Guerra Final entre héroes y villanos. A fin de cuentas, ese es el gran atractivo de My Hero Academia: disfrutar de sus personajes, de su historia y de su peculiar encanto. Para todo lo demás es preferible buscar en otro lugar, pero si lo que queremos es una buena dosis de nostalgia, aquí la tenemos servida en bandeja de plata.
Hemos realizado este análisis en PS5 con un código de descarga proporcionado por Bandai Namco.
NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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