Bajo el puerto de Sídney, una gigantesca tuneladora de origen chino, la Patyegarang, avanza en uno de los entornos subterráneos más complejos del mundo. Esta colosal máquina, la mayor tuneladora exportada por China, está redefiniendo los límites de la ingeniería moderna mientras excava un corredor vial bajo la bahía. Nombrada en honor a una figura aborigen australiana que medió entre pueblos indígenas y colonizadores europeos, la Patyegarang alcanza un impresionante diámetro de 15,7 metros.
Construida por el China Railway Engineering Equipment Group, la Patyegarang forma parte del Western Harbour Tunnel, un ambicioso proyecto de 6,5 kilómetros con seis carriles subterráneos, cuya finalización está prevista para 2028. Más allá de su imponente tamaño, el verdadero desafío técnico reside en la necesidad de excavar en trazados curvos en forma de S bajo un puerto activo, lo que exige una precisión milimétrica en cada giro.
China ha cambiado su estrategia y ahora se apoya en Australia: ha enviado la mayor tuneladora del país para construir un túnel de 6,5 kilómetros en Sídney
Para superar este reto, los ingenieros han desarrollado una innovadora estructura segmentada con juntas de alta precisión. Esta ingeniosa solución permite a la tuneladora flexionarse durante la excavación, como si doblara su “cintura” para seguir el trazado sin perder alineación ni velocidad.
Gracias a este sistema, se pueden realizar ajustes milimétricos en tiempo real, manteniendo un diámetro constante de excavación incluso en curvas cerradas, lo que representa un avance significativo respecto a las tuneladoras tradicionales de gran tamaño.
Sídney se beneficiará enormemente de este nuevo túnel de alta capacidad, que aliviará la congestión del tráfico del puerto y duplicará la conectividad vial subterránea en una de las zonas más transitadas de Australia.
El proyecto también pone de manifiesto la creciente exportación de tecnología china en infraestructuras complejas, como equipos capaces de operar en condiciones geológicas extremas bajo cuerpos de agua activos.
Esta maquinaria requiere mantener una presión estable para evitar hundimientos en superficie y garantizar la seguridad de la ciudad y del propio túnel. Según el proyecto oficial vigente, su finalización en 2028 marcará un hito en la ingeniería subterránea internacional.















