Después del descomunal éxito de Spider-Man: No Way Home, que en 2021 recaudó casi 2000 millones de dólares y se convirtió en la tercera película de superhéroes más taquillera de la historia, resultaba inevitable que Sony y Marvel Studios volvieran a sacar partido de esta versión del personaje. Cinco años después, Tom Holland regresa con Spider-Man: Brand New Day, una continuación directa y el comienzo de una nueva etapa.
El mundo ha olvidado la existencia de Peter Parker, que vive solo y se dedica casi por entero a combatir el crimen como Spider-Man. Sus antiguos amigos han seguido adelante sin él, mientras el joven intenta asumir el precio de su decisión y encontrar un propósito en una vida en la que ya no parece haber espacio para Peter, únicamente para el héroe enmascarado. La aparición de una nueva amenaza, unida a ciertos cambios que empieza a experimentar, lo obliga a replantearse quién es y qué clase de Spider-Man quiere ser.
Brand New Day funciona especialmente bien cuando se centra en la soledad de su protagonista. Frente al tono juvenil y desenfadado de buena parte de la anterior trilogía, aquí encontramos a un Peter más vulnerable, cansado y emocionalmente aislado. No estamos ante una transformación radical ni ante un drama especialmente oscuro, porque nunca deja de ser una gran producción de Marvel, pero sí se percibe un intento claro de hacer crecer al personaje junto a Tom Holland.
Después de tres entregas dirigidas por Jon Watts, Destin Daniel Cretton toma el relevo tras haber demostrado con Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (2021) que sabe desenvolverse dentro de la maquinaria de Marvel. El director hace un buen trabajo, especialmente en las escenas de acción, competentes, legibles y con varios momentos espectaculares, y también maneja con sensibilidad los instantes más íntimos y permite que Holland interprete a un Spider-Man más cercano a esa figura condenada a sacrificar su felicidad que tantas veces hemos visto en los cómics.
A diferencia de No Way Home, que para mí fue un efectista ejercicio de fan service construido alrededor del impacto de sus apariciones y referencias, Brand New Day se sostiene como película. Su historia avanza de manera más coherente, los personajes están mejor desarrollados y los conflictos emocionales no dependen únicamente de la nostalgia del espectador. Hay una película propiamente dicha detrás de sus sorpresas, algo que no siempre podía decirse de su predecesora.
Esto no significa que Brand New Day se libre de los problemas habituales del Universo Cinematográfico de Marvel. La película debe continuar lo ocurrido en No Way Home, contar una historia propia y, al mismo tiempo, preparar el terreno para lo que está por venir, especialmente la inminente Vengadores: Doomsday.
Uno de los aspectos más sorprendentes de Brand New Day es el enorme protagonismo de The Punisher, mucho mayor de lo que podía esperarse. Jon Bernthal vuelve a demostrar que ha hecho suyo a Frank Castle y su química con Tom Holland funciona, especialmente por el contraste entre sus maneras de entender la justicia. Sin embargo, resulta discutible que un personaje tan oscuro y dramático se utilice con tanta frecuencia como alivio cómico, llevando su relación con Spider-Man al terreno de la buddy movie y ofreciendo una versión demasiado domesticada del antihéroe.
También tienen cierto peso en la historia la nueva Viuda Negra y Bruce Banner/Hulk, dos presencias que se agradecen y que aportan variedad al reparto, aunque su inclusión se percibe un poco metida con calzador. Son otro ejemplo de cómo la película debe hacer avanzar su propia trama mientras presenta personajes y coloca piezas para el futuro del Universo Cinematográfico de Marvel, algo que muchas veces se nota forzado y poco orgánico. La gran sorpresa de la película es, sin duda, su villano, así que tened mucho cuidado con los spoilers si queréis descubrirlo por vosotros mismos.
Demasiada película para lo que cuenta
El mayor problema de Spider-Man: Brand New Day es su duración, ya que sus 144 minutos son claramente excesivos para la historia que plantea y afectan a un ritmo que debería haber sido mucho más ágil. La película tiene un buen comienzo, varias escenas de acción bien resueltas y un tramo final potente, pero entre medias hay secuencias que se alargan más de lo necesario y momentos que insisten demasiado en conflictos ya planteados. No es aburrida, pero sí puede hacerse algo lánguida y pesada. Con veinte o treinta minutos menos de metraje habría sido más contundente y probablemente estaríamos hablando de una aventura mucho más entretenida y redonda.
También juega en su contra lo desgastada que está la fórmula a estas alturas. Las escenas de acción son buenas, los efectos visuales cumplen y Tom Holland ofrece una interpretación más madura, pero nada de lo que propone resulta especialmente nuevo. Brand New Day recupera con acierto al Spider-Man solitario, sacrificado y cercano al ciudadano de a pie, pero lo hace dentro de una película que sigue respondiendo a los códigos más reconocibles del UCM.
Spider-Man: Brand New Day es una buena película, mucho mejor construida que No Way Home, con corazón, acción competente y un Peter Parker más humano y vulnerable. Sin embargo, su excesiva duración y la inevitable necesidad de seguir ciertas fórmulas para encajar dentro del UCM impiden que llegue más lejos. Todo apunta a que será otro enorme éxito de taquilla y los fans del personaje la disfrutarán mucho, pero difícilmente será una de esas películas de Spider-Man que se recuerden con el paso de los años.
Hemos escrito esta crítica tras asistir al preestreno en Madrid al que fuimos invitamos por Sony Pictures.















