Tras años buscando un sucesor para Mass Effect, la emblemática saga de ciencia ficción y rol de BioWare, la industria ha encontrado una sorpresa en una licencia como The Expanse. Y no, no estamos exagerando. Con su enfoque en la ciencia ficción dura, gran énfasis en el realismo físico y en las tensiones políticas, este universo creado por James S. A. Corey -seudónimo de Daniel Abraham y Ty Franck- se ha consolidado como una de las propuestas más serias del género en las últimas décadas.
The Expanse: Osiris Reborn no es solo otro RPG espacial más en la larga lista de videojuegos que intentan seguir el legado de la citada trilogía space opera que tanto éxito dio en la generación de Xbox 360 y PlayStation 3.
Estamos ante el intento más claro y contundente de recuperar ese tan ansiado tono, plagado de las muy socorridas -y no siempre bien utilizadas- decisiones morales, los tiroteos tácticos en estaciones espaciales y corredores de naves, y las presiones de una historia que nos cuenta cómo el Sistema Solar en tensión se bate entre la frágil paz y una guerra abierta que cambie las tornas.
La principal diferencia de The Expanse: Osiris Reborn, y quizás una de sus mayores virtudes, es que lo hace desde una perspectiva mucho más áspera y tangible, heredera directa de las novelas y la excelente adaptación televisiva. En Vandal hemos probado su beta cerrada y os contamos qué nos ha parecido.
Un videojuego de rol con mimbres clásicos y gran pasión por la saga Expanse que viene firmado por los creadores de Pathfinder y Rogue Trader
Owlcat Games, conocido por sus CRPG clásicos como Pathfinder y Rogue Trader, ha dado un giro radical con Osiris Reborn, adoptando una puesta en escena cinematográfica en tercera persona. En esta primera toma de contacto, lo cierto es que el juego parece diseñado para llenar el vacío dejado por BioWare, pero sin perder su propia identidad. No es casualidad: la citada serie televisiva, que comenzó en Syfy antes de ser rescatada por Amazon Prime Video, demostró que había espacio para una ciencia ficción más adulta, donde la política interplanetaria y los conflictos sociales pesan tanto como las explosiones. Muchos la compararon con Juego de tronos en el espacio, pero existía mucho más en ella.

Ese mismo tono es el que Owlcat intenta trasladar al videojuego. Y, en nuestra opinión, lo consigue. Dejando a un lado las comparaciones con Mass Effect, que serán ese lugar común en avances, impresiones y noticias durante meses hasta que se confirme su fecha de lanzamiento el año que viene, Osiris Reborn tiene buena pinta y las bases para ser un gran videojuego.
Sí, le debe mucho a los grandes del género, pues tenemos el consabido sistema de compañeros a los que le podemos dar órdenes, los clásicos diálogos ramificados plagados de decisiones y el combate con coberturas que tantas alegrías dio en la trilogía de BioWare, pero creemos que el título se adentra en un terreno distinto gracias a su marco narrativo e impecable presentación.

Aquí no existen las virguerías argumentales épicas, planetas exóticos, ni el apabullante plantel de razas, ni las armas de Mass Effect. El contexto del juego, por si alguien no lo conoce, nos cuenta cómo la Tierra, Marte y el Cinturón viven en constante tensión dentro del Sistema Solar, con una historia de fondo donde los intereses militares, políticos y sociales se mezclan con ideas mucho mayores y más complejas. Osiris Reborn cuenta una historia completamente nueva que amplía el universo de la serie y las novelas, mezclando conceptos como la supervivencia, la lealtad entre compañeros y aliados, la consabida exploración espacial y las decisiones morales complejas.

Una beta cerrada que condensa gran parte de las fortalezas de un título prometedor para los amantes de la ciencia ficción
En el juego, nos ponemos en la piel de un mercenario de Pinkwater Security, que se verá atrapado en la mítica estación Eros durante una brutal cuarentena. Tendremos que salir de allí, y mientras nos persiguen, deberemos liderar a nuestra propia tripulación, controlar la nave más avanzada conocida en el sistema y navegar por una compleja y profunda red de tensiones políticas y personales.
Hay que destacar que en la beta cerrada comenzamos en un punto con la historia más o menos desarrollada, tras la huida de Eros, con la posibilidad de encarnar a unas hermanas leales al Cinturón o unos hermanos leales a la Tierra. Sea como sea, seremos el capitán de la Maat y regresaremos a la estación para dar parte de lo que está pasando realmente con la cuarentena.

Desde el primer momento, sus creadores han defendido que uno de los pilares del proyecto es la libertad con la que afrontar las situaciones. No se refieren únicamente en la manera en la que afrontamos las misiones, sino en cómo definimos a nuestro protagonista y a su tripulación a través de sus actos y acciones. Suena exagerado, y casi siempre este tipo de promesas caen en saco roto, pero desde Owlcat nos insisten en que las decisiones del juego tendrán peso real en los acontecimientos del juego, algo que ya han demostrado en sus anteriores obras roleras.

Aquí, en esta beta, tenemos un par de esos momentos. Llegamos siendo perseguidos por soldados de Protogen, que buscan silenciarnos, y para ello deberemos contar con la ayuda -o no- del responsable de la estación de Pinkwater. Como en otros videojuegos, iremos seleccionando respuestas en las conversaciones, e incluso tendremos la opción de persuadir para lograr nuestro objetivo -que nos defienda con la base levantándose en armas contra nuestros perseguidores, por ejemplo-, algo que nos parece interesante si se implementa bien en el juego principal.
En este primer contacto con Osiris Reborn apenas podemos explorar la base o hacer misiones secundarias -el contenido apenas ofrece una hora de juego-, pero sí echar un ligero vistazo a sus bondades como RPG. Parece que se centra en algo que podríamos definir como una progresión silenciosa o pasiva, con arquetipos o clases diferenciadas -una enfocada al combate y más todoterreno y otra en el hackeo y pirateo de sistemas-, con un árbol de habilidades específico y muy completo dividido en varias ramas. Parece que el juego se inclina en mejorar a los personajes a base de ventajas pasivas que marcan la diferencia a largo plazo, ya sea en el manejo de las armas, en los incrementos de daños -o los impactos críticos-, la resistencia y la defensa.

Parece que cada jugador podrá personalizar, en mayor o menor medida, la experiencia de juego tanto en el combate como fuera de él. Y es que el sistema de Osiris Reborn presenta también jugosas opciones fuera de los tiroteos o combates, con atributos clásicos en un juego de rol como la percepción o la fuerza. Pero, siendo honestos, son los tiroteos lo que más chicha nos deja en esta presentación.
La beta cerrada incluye varios combates y tiroteos realmente espectaculares, donde la reacción, la estrategia y el equipo que llevamos encima son completamente decisivos. Nuestro personaje lleva un arma principal, como un fusil, y un arma de mano, siendo las que construyen nuestras capacidades de batalla junto a las habituales granadas o proyectiles. Lo divertido es que hay ciertas habilidades -como la del escaneo o la de usar munición perforante-, unidas al uso del entorno, las que crean una capa de táctica muy bien avenida en los momentos de acción.

¿Aguantamos en una cobertura y mandamos a nuestro compañero a flanquear a los enemigos o disparamos a algún elemento del escenario para provocar un efecto en cadena? ¿Usamos el fuego de supresión y dejamos que nuestro compañero despeje la zona y así avanzamos por ese estrecho pasillo donde apenas hay sitio donde esconderse? Creemos que los combates son muy variados, y eso que apenas hemos rascado la superficie en nuestra distintas partidas, con la capacidad de ser muy diferentes según nuestra forma de juego.
Siguiendo con ello, hay que destacar que la personalización se perfila como un pilar fundamental dentro del juego. Las armas no se quedan en cumplir su función y diferenciarse las unas de las otras: se pueden modificar y adaptar utilizando distintos recursos recolectados durante la aventura, lo que añade una capa estratégica adicional. Tendremos las habituales mesas de trabajo, y aunque en la beta no pudimos hacer mucho, sí atisbamos ciertos elementos interesantes al respecto.
No obstante, hay que destacar que Osiris Reborn permite una destrucción con las armas bastante completa de sus escenarios, con coberturas que se resquebrajan con los disparos y explosiones, y elementos de decoración que estallan en mil pedazos y partículas. El entorno va cambiando, claro, y eso nos obliga a improvisar o adaptarnos rápidamente frente a los disparos de nuestros enemigos. Hablamos de un videojuego muy espectacular, sobre todo cuando combatimos en el espacio exterior y en gravedad cero, con cuerpos flotando por el vacío del cosmos.

El problema, quizás el más evidente dejando a un lado los errores técnicos de un videojuego que está sin finalizar, es la inteligencia artificial de nuestros rivales. En el nivel de dificultad normal es bastante pobre, errática, más preocupada de eliminarnos a cualquier precio -a veces andando hasta nosotros sin preocuparse de recibir balazos a discreción-, que de intentar defender posiciones o atacarnos desde lugares más ventajosos. En difícil la cosa se arregla un poco, pero sigue siendo francamente decepcionante. Si Owlcat quiere un juego más desafiante y realista, tiene trabajo por hacer aquí.
Osiris Reborn es una oda al universo de The Expanse y tiene buenos cimientos pero también mucho que demostrar
Teniendo en cuenta lo que hemos visto, las promesas y el universo en el que se basa, es normal que haya mucha expectación alrededor del juego. Tiene muy buena pinta, y raro es el video o el avance de sus desarrolladores que no despierta pasiones y comentarios efusivos en redes. Es normal. Pero creemos que es crucial, teniendo en cuenta también la ambiciosa propuesta del título, mantener cierta cautela. Atisbamos un sistema de progresión complejo e interesante, una mecánica de personalización de armas notable y la aparición de las cacareadas habilidades sociales.
También es cierto que existe cierta destreza técnica -repetimos, el videojuego se ve muy bien en consolas- y una dirección clara en su presentación, pero queda por ver si puede mantener un equilibrio entre todos estos factores y ofrecer todo lo que se ha prometido por parte del estudio en estos últimos meses sin descuidar ninguno de sus apartados. Con un lanzamiento previsto para 2027 en PC y consolas como PlayStation 5 y Xbox Series X/S, Osiris Reborn se presenta como un videojuego de rol muy ambicioso que, si bien no busca reinventar el género, puede llegar a triunfar con mayúsculas donde otros han fracasado en el pasado. Veremos si lo consigue.
































